Felicidad
Hace ya algún tiempo que no voy por España. No mucho, pero suficiente como para que el pellizco de las faltas empiece a apretar. Las noticias de veranos me llegan decoradas con playas, soles y días de calor, y yo me dedico a envolverlas con mis propios paños de estíos pasados, esos en los que yo participaba. Vivo ahora en un mundo que se divide en plena guerra civil. Buenos contra malos durante los meses en los que los buenos se sienten suficientemente fuertes como para plantar cara a los malos, conscientes de que la guerra acabará en septiembre, con la sonora derrota de siempre, la de los malos días tumbando las pocas defensas que los días buenos puedan presentar. Y aún así, en plena batalla veraniega, los días malos son lo suficientemente numerosos como para que pierdas la consciencia de que a unos pocos de kilómetros, tan solo unos miles, la gente vuelve de la playa por la tarde un día como hoy, un día malo, lluvioso, frío y ventoso como el de hoy.
Y sin embargo, tanto en los días malos como en los buenos, vengo dándole vueltas a una pregunta que me surgió mientras viajaba de vuelta de mi última pasada por allí abajo. En mis manos aquel domingo de plena primavera, de esa que ya pica cuando la espalda se asoma al Sol, El País Semanal me contaba algo sobre la Felicidad..., la que se escribe en mayúsculas, la que todos ansiamos desde el primer hasta el último día. Brebaje mágico del que todos deseamos tener la receta... mezclando sentimientos, esperanzas y anhelos para darle el sabor más dulce a nuestras vidas. ¿Existe la felicidad como tal? Y si existe, ¿qué es realmente la felicidad? Obviando respuestas más sencillas, o incluso las más metafísicas, sacando del tiesto de la ecuación hasta las respuestas más poéticas que nos proponen algunos, lo cierto es que no puedo aportar en este pequeño espacio mayor certidumbre a esta pregunta de la que ya pueda haber. Sí, lo cierto es que la Felicidad, en mayúsculas, pertenece a uno de esos conceptos tan maravillosos que manejamos en cualquier idioma y que son imposibles de definir con precisión. Felicidad, Amor, Belleza.... Dice José Echegaray cada vez que paseas por la Calle Huertas en Madrid que la Belleza es algo que no podemos saber con certidumbre matemática, pero que existe, y que palpita en la naturaleza. Y creo sinceramente que lo mismo hubiera dicho este digno señor de la Felicidad, o del Amor. Es curioso, e incluso irónico, que todos estos conceptos a los que antes me refería sean, precisamente los que más buscamos, y sin embargo, los que peor podamos definir... ¿tiene sentido? Quizás la única manera de solventar este dilema sea dejando la respuesta al subjetivismo de cada persona. Todos lo buscamos, sí, algo tan general pero que, al fin y al cabo, encontrarlo depende de cada individuo, cada uno a su manera... no existe quizás la Felicidad en general, sino tu felicidad, o mi felicidad... quizás sea así, ¿quien puede corroborarlo?
Pero volvamos al artículo de El País Semanal..., y quizás así se vea cierto sentido a este tratado filosófico breve y barato que acabo de proponer. El artículo en cuestión analizaba la respuestas de muchos europeos a la pregunta más sencilla y la que todo querríamos dar la misma respuesta. ¿Es usted feliz? Y resulto que, inesperadamente para lo que mucho podríamos esperar, eran los países escandinavos, Dinamarca y Suecia donde la gente vivía más feliz de toda Europa. Procedo de un país en el que cada dos por tres alguien te dirá que como en él no se vive en ningún lado. Aquel domingo regresaba somnoliento y cansado, con el regusto del albero de la feria aún en mi boca, me montaba en el avión tras haber pasado unos días en una de las fiestas populares donde el gusto por la buena vida se celebra más intensamente (al menos que yo conozca), y resultó que esos países oscuros del norte, fríos, y solitarios son precisamente donde la gente vive más feliz. Lo que me faltaba, todos esos días de fiesta y risas entre los míos están justo en el sitio contrario a donde de manera más sencilla parece encontrarse la felicidad. De nuevo a contracorriente. ¿Y qué tienen los suecos, y en su extensión sus vecinos daneses que no tengamos nosotros los hispanos para sentirse más felices? La respuesta a esta nueva ironía no la daba aquel artículo, ni mucho menos la podré solventar en estos minutos que quedan de aquí a que se acabe esta lectura, pero sin duda, me dio qué pensar, fastidiando con ello mis planes de acolchar mi viaje a base de sueños profundos. ¿Son tan ingenuos los escandinavos para creerse más felices que los habitantes del cálido sur, acaso la felicidad llega a esos límites de subjetividad, o es que, horror, realmente, lo son? Me veo en la tesitura de tener que dar mi punto de vista sobre este tema, y con ello tratar de dar una salida lógica a este embrollo emocional, aunque presiento que va a ser bastante complejo.
Habrá que partir de la base de que no todos los seres vivientes que pululan por estos territorios felices pueden disfrutar como podría hacerlo yo de la mera visión de las bellezas nórdicas (cosa que, cual viejas pesetas rubias, no te da la felicidad, pero en cierto modo, ayuda), puesto que al menos la mitad de la población está compuestas por tan dignas damas, y por tanto, es de esperar que la visión de una belleza de corte similar no produzca la mencionada dicha. Tampoco podemos achacarlo a priori a las veleidades del clima nórdico, ni a su capacidad mayúscula de crear riqueza a base de muebles de calidad más que dudosa. Siempre se ha asociado a Suecia con uno de los países con más alto nivel de suicidios del mundo, y aunque esa cifra no case con la cuestión aquí traída, bien es posible que una alta tasa de "eliminación de depresivos" por voluntad propia favorezca al final la representación de los seres felices, pero, ni estos datos sobre suicidios son tan ciertos, ni yo me permitiré el lujo de frivolizar sobre este tipo de cuestiones.
Podría ser entonces que el sueco medio se conforma con menos que lo que hace un españolito de calle. Quizás los aquí vivientes rellenen antes sus necesidades básicas, y por tanto, puedan alcanzar el estado de satisfacción previo al de felicidad mucho antes que el español medio. Pero eso sería simplificarlo demasiado. Quizás, y solo quizás, para ser más precisos habría que comprobar la calidad de vida de una ciudad media española con una ciudad del mismo tamaño en este país, y así, nos daríamos cuenta de que, por mucho que nos pese a los inventores de la dieta mediterránea, las ciudades suecas son mucho más habitables que las nuestras. Sí, Granada es indiscutiblemente más bella que Göteborg, sin duda, pero no me equivoco si digo que desde que estoy aquí, mi vida es más tranquila, más sosegada, menos estresante, y, mi estado de apaciguamiento que no se perturba por motos pasando con el escape abierto, o por el claxon de miles de coches en imposible intento antisinfónico, ni camiones de recogida de basura a la una de la mañana. Sí, nosotros, precursores de ese invento tan celebrado a nivel mundial como la siesta no podemos, ni sabemos trabajar en el tono sencillo y sin complicaciones que lo hacen aquí. Se nos acumula el trabajo, hacemos miles de cosas a la vez para tratar de tener alguna recompensa, curramos siempre con el agua al cuello y hacemos miles de horas extras en un intento de salvarnos de una posible criba de nuestros jefes, mientras que aquí todo se organiza, se calcula, se discute y se planea para tener que hacer las cosas una sola vez, y bien hecha. Nosotros, seres bullicioso y sociables que nos reunimos en bares a practicar ese deporte tan sano y escandaloso como es el de echarse unas risas con los amigos, hemos perdido quizás la noción del disfrute del tiempo libre que aquí, cuando sucede, sobrecoge ver. Sí, quizás la respuesta a la pregunta aquí formulada, el grial que aclare el porqué un sueco puede ser más feliz que un español esté en uno de esos momentos donde los buenos ganan a los malos. Cuando los buenos días han tomado ventaja y de repente, como formando estampas de pura armonía, los habitantes de esta ciudad hacen uso y disfrute la calle, de sus rincones, de sus plazas, de sus parques y jardines. Estampas fotogénicas, llenas de luz y bienestar, sin estridencias, rozando casi la perfección decorativa, como si estuviese realmente programadas por uno de esos diseñador de interiores nórdicos tan aplaudidos por el resto del mundo en su versión de trabajo más extendida, la de la vida en la calle. Inspirados por imágenes que solo he podido ver en mi imaginación al leer esos decorados de vacaciones idílicas junto al mar que Marcel Proust relataba en su "Búsqueda del Tiempo Perdido", o más sencillamente, en esos panfletos que los evangelistas van dejando por las cazas con dibujos representativos de una especie de jardín del edén pasteloso, donde todo el mundo sonríe y disfruta en sobre una alfombra de césped maravillosamente verde. Eso mismo, lo he visto yo aquí, en real, muchas veces.
Sí. Puede que todo parta de una vida laboral mucho más estable que la nuestra, puede que se base en un poder adquisitivo más alto y por tanto sus hipotecas les dejen dormir tranquilos, es probable que algo tenga que ver el cuidado por hacer ciudades habitables en vez construir horribles experimentos urbanísticos y especuladores, y no descarto que para un pequeño porcentaje de la población el que sus calles estén pobladas por mujeres de una espectacularidad fuera de toda duda pueda contribuir en algo. Pero quizás la clave haya que buscarla en otro lado. Es posible que, a diferencia de nosotros, que podemos disfrutar de una manera mucha más continua del buen tiempo, del poder salir, de tener más contacto otros seres humanos, para los que tenemos que vivir aquí, resulta que los días buenos, son muy buenos, son maravillosamente buenos. Tanto, que por pura inercia fisiológica acabas exprimiéndolos al máximo. Es probable que los suecos tengan menos razones para ser felices que los españoles bajo una manta de nieve y otra de oscuridad invernal, bajo sus ataduras sociológicas y expresivas, pero, si para entendernos, puedo permitirme el lujo de poner un símil futbolístico, diré que por mucho que el equipo al que sigo me de alegrías al ganar el campeonato una y otra vez, nunca será comparable a la que sienta el día que vea al Cádiz F.C. hacer lo mismo.
Hasta la próxima... no me atrevo a decir cuando, pero haberla, hayla, seguro.
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que feliz y contento se te ve no? saludos majooo
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Sigo pasando de tanto en tanto por aquí...a ver si has escrito.
Espero que estés bien...que la vida haya sido buena contigo todo este tiempo.
Quiero aprovechar para desearte lo mejor en estas Navidades...espero que las pases al abrigo de la gente que es importante en tu vida.
Feliz 2008 también...que la alegría se instale en tu corazón los 366 días del año que viene (que es bisiesto, por si no lo sabías!!!jajajaja)
Un abrazo grande y lo mejor en tu vida!!!
charo
Espero que estés bien...que la vida haya sido buena contigo todo este tiempo.
Quiero aprovechar para desearte lo mejor en estas Navidades...espero que las pases al abrigo de la gente que es importante en tu vida.
Feliz 2008 también...que la alegría se instale en tu corazón los 366 días del año que viene (que es bisiesto, por si no lo sabías!!!jajajaja)
Un abrazo grande y lo mejor en tu vida!!!
charo
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Sigo pensando que la felicidad viene en pequeñas dosis, apreciamos más los momentos difíciles que los que nos llenan...
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Aym "sueco gaditano"...lo que te haces de rogar!!jajajaja
Espero que estés bien!!!!
Un beso
charo
Espero que estés bien!!!!
Un beso
charo
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dicen que la felicidad consiste en no desear nada y disfrutar de lo que se tiene... me pregunto si realmente es eso. Para mí la felicidad consiste en levantarte con la sonrisa puesta cada día y con una nueva ilusión... dejo mi granito de arena, un saludo
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hola otra vez,
te dejo este enlace,
http://www.huelvayork.com/2007/06/15/mi-huelva-tenia-una-ria/
cómo duele la tierra! :(
bss,
Sonia.
te dejo este enlace,
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cómo duele la tierra! :(
bss,
Sonia.
Comentario:
qué personajes más instruídos, esto me recuerda al colegio y a los libros de autoayuda, jué, yo aquí desentono... jajaja!
he disfrutado leyéndote :P, me hace recordar mis años en el extranjero, uno se vuelve tan reflexivo, hay tanto tiempo pa pensar, a mí me dió por poner sevillanas y a beber aguardiente, espero que eso a tí no te pase! jajaja!
cierto es que uno aquí se queja de vicio, y casi siempre con razón, y desde que se mudó mi guiri aún más, no te puedes imaginar, pero despúes viene la recompensa, la frase típica de que aquí se vive mejor que en ningún lao, la calidad de vida y estas cosas... y sabes qué? que es una verdad muy cierta, sarna con gusto no pica! prefiero quejarme que echarla de menos! y lo del fútbol te ha quedao fenomenal, Recre, Recre, Recre! viva mi Recre!!!
un beso enorme!
pd. te mando unos rayitos que aquí está insoportable! :P
he disfrutado leyéndote :P, me hace recordar mis años en el extranjero, uno se vuelve tan reflexivo, hay tanto tiempo pa pensar, a mí me dió por poner sevillanas y a beber aguardiente, espero que eso a tí no te pase! jajaja!
cierto es que uno aquí se queja de vicio, y casi siempre con razón, y desde que se mudó mi guiri aún más, no te puedes imaginar, pero despúes viene la recompensa, la frase típica de que aquí se vive mejor que en ningún lao, la calidad de vida y estas cosas... y sabes qué? que es una verdad muy cierta, sarna con gusto no pica! prefiero quejarme que echarla de menos! y lo del fútbol te ha quedao fenomenal, Recre, Recre, Recre! viva mi Recre!!!
un beso enorme!
pd. te mando unos rayitos que aquí está insoportable! :P
Comentario:
Te dejo un enlace para que te pasees por el cuando tengas tiempo. Tiene un post relativo al tuyo de hoy.
Es muy interesante.(el blog en general)
http://www.entuinterior.info/blog/?p=599
Besos.
Rocio.
Es muy interesante.(el blog en general)
http://www.entuinterior.info/blog/?p=599
Besos.
Rocio.
Comentario:
....Me alegra tu vuelta, y más con una reflexión sobre la "FELICIDAD"...el entorno elipsir que todos buscamos...
EStoy contigo...en que los nórdicos disfrutan del tiempo libré más que nosotros...un simple rayito de sol, es una fiesta, una excusa...para coger la bicicleta...sentarse en una terraza...leer tranquilamente el periódico...
....Y amigo...sigo sin perdonarte...que estuvieses a diez minutos de mi casa andando (Plaza de Oriente) y mutis por el foro....:O). Es una broma..sino lo hicistes fue pq no tenías tiempo o no te apetecía...
Bueno lo dicho...Un beso muy pero que muy fuerte....
Rous.
EStoy contigo...en que los nórdicos disfrutan del tiempo libré más que nosotros...un simple rayito de sol, es una fiesta, una excusa...para coger la bicicleta...sentarse en una terraza...leer tranquilamente el periódico...
....Y amigo...sigo sin perdonarte...que estuvieses a diez minutos de mi casa andando (Plaza de Oriente) y mutis por el foro....:O). Es una broma..sino lo hicistes fue pq no tenías tiempo o no te apetecía...
Bueno lo dicho...Un beso muy pero que muy fuerte....
Rous.
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EL ESCONDITE PERFECTO
En el principio de los tiempos, se reunieron varios demonios para hacer una travesura. Uno de ellos dijo: "Debemos quitarles algo a los hombres, pero,¿qué les quitamos?".
Después de mucho pensar uno dijo: "¡Ya sé!, vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la puedan encontrar".
Propuso el primero: "Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo", a lo que inmediatamente repuso otro: "no, recuerda que tienen fuerza; alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde está".
Luego propuso otro: "Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar", y otro contestó: "No, recuerda que tienen curiosidad, alguna vez alguien construirá algún aparato para poder bajar y entonces la encontrará".
Uno más dijo: "Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra". Y le dijeron: "No, recuerda que tienen inteligencia, y un día alguien va a construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la va a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad".
El último de ellos era un demonio que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás.
Analizó cada una de ellas y entonces dijo: "Creo saber dónde ponerla para que realmente nunca la encuentren".
Todos voltearon asombrados y preguntaron al mismo tiempo:"¿Dónde?".
El demonio respondió: "La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán".
Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces ha sido así: el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo.
Dichosos los ojos que te han leído, Telmo...esperamos la próxima entrega...con paciencia!!!jajajajajaja
Besos tarraconenses
charo
PD: por cierto, justo hoy mi hermana se fue a Cádiz...bueno, a Tarifa concretamente...que su novio es muy surfero!!!!!
En el principio de los tiempos, se reunieron varios demonios para hacer una travesura. Uno de ellos dijo: "Debemos quitarles algo a los hombres, pero,¿qué les quitamos?".
Después de mucho pensar uno dijo: "¡Ya sé!, vamos a quitarles la felicidad, pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la puedan encontrar".
Propuso el primero: "Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo", a lo que inmediatamente repuso otro: "no, recuerda que tienen fuerza; alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán donde está".
Luego propuso otro: "Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar", y otro contestó: "No, recuerda que tienen curiosidad, alguna vez alguien construirá algún aparato para poder bajar y entonces la encontrará".
Uno más dijo: "Escondámosla en un planeta lejano a la Tierra". Y le dijeron: "No, recuerda que tienen inteligencia, y un día alguien va a construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la va a descubrir, y entonces todos tendrán felicidad".
El último de ellos era un demonio que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás.
Analizó cada una de ellas y entonces dijo: "Creo saber dónde ponerla para que realmente nunca la encuentren".
Todos voltearon asombrados y preguntaron al mismo tiempo:"¿Dónde?".
El demonio respondió: "La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán".
Todos estuvieron de acuerdo y desde entonces ha sido así: el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo.
Dichosos los ojos que te han leído, Telmo...esperamos la próxima entrega...con paciencia!!!jajajajajaja
Besos tarraconenses
charo
PD: por cierto, justo hoy mi hermana se fue a Cádiz...bueno, a Tarifa concretamente...que su novio es muy surfero!!!!!
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Pues nada, a ser feliz, no?