Hoy es un poema
Tú cara parece un poema, parece que quieres decir, pero no te salen las palabras, difícil hablar con una soga al cuello, difícil pensar en otra cosa que no sea vivir, dos mundos, uno cargado de silencio y frustación, y otro de recuerdo, y de palabras,pero las palabras por muy bien que se ordenen unas detrás de otras, y este no es el caso,no son sino como el sucio reflejo de la realidad en un charco enlodado,como aquel que se formaba en una esquina del colegio, y en el cual nos íbamos sumergiendo poco a poco, como quien se empapa de vida,como quien va desentrañando los secretos de un mundo que a cada paso parece más grande, y de un cielo cada vez más lejano, el profesor nos decía esto es el estado,estos son sus límites,estas son sus reglas, y nos reíamos,pensábamos,este señor tan serio esta completamente loco, los pelos del bigote le han debido llegar hasta el cerebro, creíamos que el mundo no tenía límites, como las novelas que leíamos y que nos llenaban la cabeza de sueños, de verdades y de mentiras,que bellas mentiras...
Crecimos,el hombre de bigote,estaba más viejo, y quizá un poco más cansado, aunque seguía tan loco como siempre,con sus examenes,sus reglas,sus guerras,nosotros jugábamos a llevarle la contraria, estése quieto, y en cuanto se daba la vuelta,no paraba nadie de moverse como si fuésemos pájaros intentando volar, alguien lanzó un papel...
...y sobre la acera mojada el vidrio se convirtió en fuego,sirenas, canciones, drogas,el amor y el sexo,dos serpientes besándose, la vida no tenía salida, la inconsciencia y la desesperación, espejismos, y ahora que orgullosos estamos de ti, aunque lo que sentimos es tristeza y vergüenza, tú continuaste enfrentándote al bigotes, y nosotros nos quedamos mirando desde la lejanía, ahora tu estás atrapado dentro del mapa,sin poder salir de un mundo de reglas, no te ha quedado otro remedio que suspender el examen, aunque fuese clavando el lápiz en la mano del bigotes, sus gritos como los de un cerdo,no han servido de nada, al final perdido entre tus propios pasos, te has escondido en el laberinto para siempre...
(para Elia y Monse, la pedagogía tiene dos caras,nos vemos)
Juan Rulfo
Por cualquier lado que se le mire, Luvina es un lugar muy triste.
Usted que va para allá se dará cuenta. Yo diría que es el lugar donde
anida la tristeza. Donde no se conoce la risa, como si a toda la gente le
hubieran entablado la boca. Y usted, si quiere puede ver esa tristeza a la
hora que quiera. El aire que allí sopla la revuelve pero no se la lleva
nunca. Está allí como si hubiera nacido. Y hasta se puede probar y
sentir, porque está siempre encima de uno, apretada contra el viento, y
porque es oprimente como una gran cataplasma sobre la viva carne del
corazón. Dicen los de allí que cuando llena la luna, ven de bulto la
figura del viento recorriendo las calles de Luvina, llevando a rastras
una cobija negra; pero yo siempre lo que llegué a ver, cuando había
luna en Luvina, fue la imagen del desconsuelo.
El hombre invisible
Estaba tranquilamente sentado en el metro,esperando a que pasara el siguiente, cuando escucho una de las múltiples conversaciones que nos inhundan la cabeza cada día:
-¿A qué hora hemos quedao?
-No me acuerdo,joder,voy a llamar a...
En ese preciso instante notó una sensación de hormigueo en las manos, y al mirárselas, vio que a través de ellas comenzaba a ver el suelo,un sudor frio le empezó a recorrer la espalda, y de repente sintió náuseas, qué le pasaba,no lo comprendía, empezó a razonar,lo más probable es que hubiera comido algo en malas condiciones,pero ya era de noche,y hacía por lo menos seis horas que no comía nada,en su trabajo tenía poco tiempo para descansar.
-Hola ,pepe, ¿a que hora habíamos quedao con esta gente?
No me jodas que no te acuerdas, ¿avisaste a María?,eres un desastre,bueno voy a ver si la localizo...
Parecía que nadie a su alrededor se daba cuenta de su situación, un hombre bien vestido, la piel de la cara como un tomate, y mirándose hacia el lugar donde deberían estar sus manos, ahora sintió, como si alguien le agarrara del corazón, o como si alguien hubiera puesto un pañuelo sobre él,y al retirarlo,ahí no hubiese nada, las venas y arterias bamboleándose rítmicamente, y el lugar donde desembocan, se lo imaginó como si fuera una jarra de sangría que se va rellenando cada segundo, estaba casi seguro de que su corazón había desaparecido también,empezó a pensar que se estaba volviendo loco,pero al mismo tiempo intentaba serenarse para que nadie se diese cuenta, pero esto no parecía muy complicado,el andén estaba repleto de gente, risas,gente leyendo, otros escuchando música,cada uno en su mundo, entonces empezó a pensar, que sucedería si desapareciera por completo, y la verdad es que tristemente,comprobó que seguramente sólo le hecharía en falta su jefe, que tardaría menos de lo que canta un gallo en sustituirle por otro inútil como él, parecía como si el mundo se hubiera olvidado de él, como si el no estar en la mente de los demás,hubiera hecho que su propia materialidad empezara a carecer de sentido, no se lo podía creer, tenía amigos,o eso pensaba, claro que últimamente estaban bastante ocupados, y algunos hacia meses que parecía que se habían evaporado de la tierra, pensó preocupado si no habrían desaparecido también,y sintió una terible sensación de culpa, se preguntó si el fin de todos nosotros no sería el olvido.
Entonces llegó el metro y toda la multitud fue tragada por el gusano, menos una persona, ahí estaba,sentado en el banco, nuestro hombre, extrañado por todas estas circunstancias, corrió hacia una cabina, y comprobó que aunque las manos hubieran desaparecido, y estuvieran levemente acolchadas, podía moverlas, aunque no le respondían tan bien como debían,se metió una de las manos en el bolsillo, y de repente,como si fuera un truco de magia, las monedas volaron hacia el teléfono, algunas se caían al suelo, pero al final logró introducir las suficientes, marcó un número que hacia mucho tiempo que no marcaba,dudando si no se había equivocado en ningún número, aunque lo hubieran marcado mil veces,aunque recordase, la sensación de la teclas de su propio teléfono como si hubiera llamado hace unos instantes, de repente dio tono, escuchaba con impaciencia, y depronto se hizo el silencio, alguien había cogido el teléfono,preguntó:
-Te acuerdas de mí.
Y el silencio le respondió:
-NO.
Entonces el auricular cayó,como un peso muerto y la cadena se tensó y evitó que chocase contra el suelo, el teléfono colgaba, de un lado hacia el otro, y en el andén ya no quedaba nadie...
Unos tacones rompieron el silencio,ella tenía prisa, no sabía si había perdido el último metro, y de repente un pensamiento cruzó su mente, hacía mucho tiempo que no lo llamaba, pensó si no se habría olvidado de ella, dudo si llamar desde esa cabina, pero al ver varias monedas en el suelo no lo dudó, cogió el auricular, y de repente sintió como si los dedos se le hubiesen dormido de golpe...
-¿A qué hora hemos quedao?
-No me acuerdo,joder,voy a llamar a...
En ese preciso instante notó una sensación de hormigueo en las manos, y al mirárselas, vio que a través de ellas comenzaba a ver el suelo,un sudor frio le empezó a recorrer la espalda, y de repente sintió náuseas, qué le pasaba,no lo comprendía, empezó a razonar,lo más probable es que hubiera comido algo en malas condiciones,pero ya era de noche,y hacía por lo menos seis horas que no comía nada,en su trabajo tenía poco tiempo para descansar.
-Hola ,pepe, ¿a que hora habíamos quedao con esta gente?
No me jodas que no te acuerdas, ¿avisaste a María?,eres un desastre,bueno voy a ver si la localizo...
Parecía que nadie a su alrededor se daba cuenta de su situación, un hombre bien vestido, la piel de la cara como un tomate, y mirándose hacia el lugar donde deberían estar sus manos, ahora sintió, como si alguien le agarrara del corazón, o como si alguien hubiera puesto un pañuelo sobre él,y al retirarlo,ahí no hubiese nada, las venas y arterias bamboleándose rítmicamente, y el lugar donde desembocan, se lo imaginó como si fuera una jarra de sangría que se va rellenando cada segundo, estaba casi seguro de que su corazón había desaparecido también,empezó a pensar que se estaba volviendo loco,pero al mismo tiempo intentaba serenarse para que nadie se diese cuenta, pero esto no parecía muy complicado,el andén estaba repleto de gente, risas,gente leyendo, otros escuchando música,cada uno en su mundo, entonces empezó a pensar, que sucedería si desapareciera por completo, y la verdad es que tristemente,comprobó que seguramente sólo le hecharía en falta su jefe, que tardaría menos de lo que canta un gallo en sustituirle por otro inútil como él, parecía como si el mundo se hubiera olvidado de él, como si el no estar en la mente de los demás,hubiera hecho que su propia materialidad empezara a carecer de sentido, no se lo podía creer, tenía amigos,o eso pensaba, claro que últimamente estaban bastante ocupados, y algunos hacia meses que parecía que se habían evaporado de la tierra, pensó preocupado si no habrían desaparecido también,y sintió una terible sensación de culpa, se preguntó si el fin de todos nosotros no sería el olvido.
Entonces llegó el metro y toda la multitud fue tragada por el gusano, menos una persona, ahí estaba,sentado en el banco, nuestro hombre, extrañado por todas estas circunstancias, corrió hacia una cabina, y comprobó que aunque las manos hubieran desaparecido, y estuvieran levemente acolchadas, podía moverlas, aunque no le respondían tan bien como debían,se metió una de las manos en el bolsillo, y de repente,como si fuera un truco de magia, las monedas volaron hacia el teléfono, algunas se caían al suelo, pero al final logró introducir las suficientes, marcó un número que hacia mucho tiempo que no marcaba,dudando si no se había equivocado en ningún número, aunque lo hubieran marcado mil veces,aunque recordase, la sensación de la teclas de su propio teléfono como si hubiera llamado hace unos instantes, de repente dio tono, escuchaba con impaciencia, y depronto se hizo el silencio, alguien había cogido el teléfono,preguntó:
-Te acuerdas de mí.
Y el silencio le respondió:
-NO.
Entonces el auricular cayó,como un peso muerto y la cadena se tensó y evitó que chocase contra el suelo, el teléfono colgaba, de un lado hacia el otro, y en el andén ya no quedaba nadie...
Unos tacones rompieron el silencio,ella tenía prisa, no sabía si había perdido el último metro, y de repente un pensamiento cruzó su mente, hacía mucho tiempo que no lo llamaba, pensó si no se habría olvidado de ella, dudo si llamar desde esa cabina, pero al ver varias monedas en el suelo no lo dudó, cogió el auricular, y de repente sintió como si los dedos se le hubiesen dormido de golpe...
Hinchándome
En la soledad de mi propio cansancio, me canso hasta de ver la tele, miro el libro, y se eleva como una torre hasta el techo,pienso en llamar a alguien y el teléfono se aleja hacia el infinito, siento una desgana que huele como el autobús por las mañanas, una mezcla, de polvo,suciedad,dejadez, atemporalidad, tengo una duda: me quito las gafas o me las dejo puestas,inhundo el mundo de gritos, o tiro de la cadena y deasaparezco; hago que la habitación se llene de colores al lanzar los malabares contra el aburrimiento y el cansancio, que la música me eleve hacia un mundo de sensaciones donde el cuerpo puede al fin sentirse libre de la mente, o mejor aún donde el cuerpo es acunado por la integración de la música en el cerebro, como un suave masaje sobre el pelo, o la caricia de un dedo por la espalda, o de un beso que aterriza sobre la piel, y que parece que quiere quedarse ahí para siempre, me empiezo a sentir más tranquilo, en el límite de quien parece a punto de morir, el que se balancea sobre la barandilla, me siento vivo, el aire refrescándome la cara y la mente, hoy es una tarde sin voces, una tarde de silencios, una tarde de intentar asimilar el día, el compañerismo, la sensación de que bajo tantas capas de podredumbre me siento feliz, a pesar de todo, y eso que hay muchos todos, tantos como nadas,que cada vez son más grandes, y si alguien me dijera (aunque hoy nadie me ha dicho), imagina como sería lo que acabas de pensar en un dibujo, y yo diría, en un dibujo no cabe todo esto, podría empezar por un folio en negro, y luego otro en blanco(despierto), rayas azules en el siguiente (me ducho), gris el siguiente (el cielo frio de la parada de autobús), puntos negros (leo un libro),negro (me duermo), blanco(despierto), un montón de colores (me pongo la música en las orejas), rectángulos grises con rayas negras (escaleras mecánicas), una gran X (camino),muchos I I I I (waiting for the bus), unas setas rojas con puntos blancos ( cada día nuevas caras, empiezo a reirme por dentro),etc.
Desinflándome
A veces, una mina explotaba, y de la onda expansiva,colgando de los árboles desnudos,quedaban los jóvenes guerreros, como si fueran el fruto amargo de la guerra, frutos que no darán raices, engañados por la propaganda,el militarismo,jóvenes cuyo presente era la guerra, y no conocían otra cosa, de la escuela a las enlodadas trincheras, y después es como si hubieran sido invisibles y al recuperar su propia sustancialidad,ya no fueran los mismos, caminaban por las calles,buscándose a si mismos, aunque sabían que su lugar era otro,los enormes cementerios que cubrían praderas enteras, cementerios del frente que saltaban por los aires cuando las líneas avanzaban o se replegaban, y los muertos se juntaban con los vivos, los ataudes transformados en metralla,barrían a los vivos, y los muertos volaban por los aires, como si quisieran demostrar que aún quedaba vida, en esta guerra fruto de los gusanos...
Os recomiendo una novela,si no la leísteis ya, Sin Novedad en el Frente, sobre las vivencias de un soldado aleman en la primera guerra mundial...
Imaginando un sueño
Te aprieto fuerte entre sueños,para que no te escapes, para que no desaparezcas otra vez, pero cuando despierto,entre mis brazos sólo está la almohada,y una sensación de vacio enorme, como si dentro de mi no hubiera nada, una cavidad vacía que imita a un ser vivo...
Te miro mientras tú buscas más allá del horizonte con tu mirada,el sol ha dorado tu piel, y el reflejo del agua sobre tu cuerpo, da la sensación de que te vas a volver líquida, tu piel oscura, contrasta con las blanquecinas momias que se pasean cada tarde por la orilla, a punto de fosilizarse, siento que si te tumbas desaparecerás entre la arena, y nunca te volveré a ver, siento que si te toco, como una estatua de azúcar moreno, te desharás ante mis ojos...
Caminamos de la mano por el sueño, delante nuestro,como en un cine pasan nuestras vidas, las imágenes me tienen atrapado,no consigo girar la cabeza para mirarte, y lo que son bellos recuerdos, se transforman en pesadilla al pensar, que a quien doy la mano es un extraño, y cuando por fin consigo mover un poco la cabeza, no veo a nadie junto a mi, sólo escucho mi propia risa, igual que cuando era pequeño, y el sonido de pasos bajando a toda velocidad por las escaleras, y de repente reconozco al tacto, la mano de plástico que usábamos mi hermano y yo cuando éramos pequeños para asustar a la gente, colocándola bajo una cama o en un contenedor de basura, o bajo un coche, despierto sudoroso,otra noche más, ya son incontables, la respiración agitada, y la sensación de haber estado nadandomuchas horas,intentando no ahogarme, parece cómo si entre el sudor y las sábanas, un pez se retorciese intentando respirar, luchando por volver al mar de los sueños...
Te miro mientras tú buscas más allá del horizonte con tu mirada,el sol ha dorado tu piel, y el reflejo del agua sobre tu cuerpo, da la sensación de que te vas a volver líquida, tu piel oscura, contrasta con las blanquecinas momias que se pasean cada tarde por la orilla, a punto de fosilizarse, siento que si te tumbas desaparecerás entre la arena, y nunca te volveré a ver, siento que si te toco, como una estatua de azúcar moreno, te desharás ante mis ojos...
Caminamos de la mano por el sueño, delante nuestro,como en un cine pasan nuestras vidas, las imágenes me tienen atrapado,no consigo girar la cabeza para mirarte, y lo que son bellos recuerdos, se transforman en pesadilla al pensar, que a quien doy la mano es un extraño, y cuando por fin consigo mover un poco la cabeza, no veo a nadie junto a mi, sólo escucho mi propia risa, igual que cuando era pequeño, y el sonido de pasos bajando a toda velocidad por las escaleras, y de repente reconozco al tacto, la mano de plástico que usábamos mi hermano y yo cuando éramos pequeños para asustar a la gente, colocándola bajo una cama o en un contenedor de basura, o bajo un coche, despierto sudoroso,otra noche más, ya son incontables, la respiración agitada, y la sensación de haber estado nadandomuchas horas,intentando no ahogarme, parece cómo si entre el sudor y las sábanas, un pez se retorciese intentando respirar, luchando por volver al mar de los sueños...
un paisaje,mi paisaje
Suena la música, y como una postal, un papel sobre la mesa sale volando por la ventana, y ya en la calle se pone a jugar con los pájaros, el ruido del aleteo se confunde con las páginas del periódico que el anciano va pasando sentado en un banco del l parque, que levanta la cabeza al escuchar un desagradable sonido, un monopatín arrastrándose entre las vibraciones que producen las piezas que a modo de puzle conforman la acera al pasar las ruedas sobre ellas, que suenan como las nuevas mochilas que arrastran los niños del mismo modo que si fueran importantes ejecutivos camino de la reunión definitiva para comprar un nuevo país, al lado de sus cabezas, la pared de ladrillo, se ha despertado cubierta de pintadas, algunas dicen amnistia, otras, estamos cansados, dejad de soñar y despertad, y otras,nunca,siempre, no entiendo nada, pero mientras tanto, yo también he llegado a la calle, y mientras que la puerta del portal se cierra, y me subo en la bici, y dudo si esto no es un sueño, y dentro de poco me voy a cruzar contigo, que me sonreiras, y yo como un idiota me daré la vuelta, y la bici girará lo justo,para lanzarme directo a la farola, y por los suelos,como tantas veces, dudaré si quedarme ahí para siempre esperando a que llegues hasta mi o levantarme, y decirte,no te preocupes, te invito a un par de nubes, estoy bien, o un elefante azul, menos mal que no llevaba casco, pero esto no es un sueño, y no me he cruzado contigo y las nubes no se han derretido entre nuestros dedos, y el elefante resulta que era rosa, y no volaba, como los de las películas,y entonces he comprendido que yo estaba triste,y no lo sabía, y necesitaba llorar, como las cebollas cuando las atraviesas con un cuchillo,pero ahora ya estoy mejor,respiro hondo, y entro por la puerta y aunque no sé dónde estoy,si que sé con quien estoy, contigo,con vosotros, y pocas cosas más importan, a veces abrir los ojos es más importante que pensar, los pensamientos nos ciegan, van creando espejismos, que se rompen, como los vasos de una mesa cuando tiramos con fuerza del mantel, y el vino, y la sangre, y la vida, y el mar, el viento salado del mar, el sabor crujiente de la nieve, y el frio en la garganta, mañana catarro, pero hoy, ya, es dentro de 10 años, y más calvo y más gordo, la bici quejosa,por el peso, y por estar mal engrasada, y mirando al cielo, ya es de noche,y un bonito ojo asomado por ese agujero extraño que es la luna,me hace un guiño,y se acaba la canción.
Suena la música pero yo no bailo
Suena la música, y tengo ganas de gritar, de bailar, divertirme a fin de cuentas, necesito sacar la enfermedad fuera de mi cuerpo, sudar las lágrimas, dejar de escuchar los gritos, y volver a escuchar el leve rumor del mundo, vamos creando puentes cada vez más frágiles, hasta que al final se derrumban, y no queda sino el vacio, el afilado borde de la superficie del mar, me he quedado sin fuerzas, luchando,la sombra se alza sobre mi, se acerca el golpe final, el catarro me ha cogido fuerte, la cabeza me pesa, la garganta, parece sembrada de alfileres, y mi mente se encuentra perpleja ante lo absurdo de la situación, pero subo el volumen de la música, recuerdos, la música sonando a toda pastilla en la habitación de al lado, la bateria es la mesa, no puedo dejar de reirme, pasa el tiempo, pero la realidad de los recuerdos está aquí,tan presentes como si hubieran sucedido ayer, tumbados en el cesped de una isla en el medio de ninguna parte,el futuro tan opaco como claro era el cielo, las calles de Granada, un laberinto de aromas, los distintos siglos caminan por calles diferentes, señales brillantes, restos de un mundo pasado, sentir el crujido de la nieve bajo mis pies, la niebla lo cubre todo, y entonces,no hay nada, vacio, tranquilidad, el mundo soy yo por un instante, esta ilusión te hace encontrar la fuerza de donde no la hay, y no sientes que el mundo se derrumba y no queda nada, nada de nada...
Astronautas
Estoy en la luna,mucha gente rara,algún conocido, hay una abuela gritando,zorra, gritando,puta, creo que es muy simpática, a mi no me da miedo, me da un poco de risa, cada día pienso menos en la ropa que me pongo, una camiseta, un patalón, las mismas zapatillas de hombre moderno y sin prejuicios, sólo me falta quedarme en mitad de la broma,no ir más allá, a mi me hacen gracia los que se rien de todo,cuando se dejan de reir, se rien de cualquier cosa,hasta que coges esa cosa y le dices, toma,ahora te la comes, le dices,mira, ésta es la cosa, ¿qué divertida,no?
mira,esta es la cosa, y se está muriendo, riete, venga, riete,hostias.
Estoy en las nubes,flotando,hoy me he dejado llevar por el viento, las nubes me picaban y me escocian, y yo para dormir necesito tres nubes,sino los sueños van al revés, y al final de ellos,me duermo; y flotando he visto el mar, y un barco que se hundía, he volado sobre las ciudades, y el aire ahí arriba estaba podrido, y la gente se reía,enfundados en sus vidas de plástico, todo el mundo recicla en las ciudades, allí ya no se alimentan de basura como en los suburbios, allí las ratas están incluso bien vistas, llevan trajes caros, y siempre van oliendo a los demás, buscando el miedo, cuando caigan las bombas, dicen,alguien dice,sólo quedarán las ratas, y entonces todo dará igual, también volé sobre el desierto, el diablo se fue hace mucho tiempo, quedan camellos,y algún esqueleto viviente amigo de los camellos, y que siempre anda buscando un oasis, pero cuando despierta la arena lo cubre todo, sus venas,su piel,su corazón,los pulmones,todo, menos los ojos, donde al fondo,chiquitito sólo se ve un horrible oasis...
mira,esta es la cosa, y se está muriendo, riete, venga, riete,hostias.
Estoy en las nubes,flotando,hoy me he dejado llevar por el viento, las nubes me picaban y me escocian, y yo para dormir necesito tres nubes,sino los sueños van al revés, y al final de ellos,me duermo; y flotando he visto el mar, y un barco que se hundía, he volado sobre las ciudades, y el aire ahí arriba estaba podrido, y la gente se reía,enfundados en sus vidas de plástico, todo el mundo recicla en las ciudades, allí ya no se alimentan de basura como en los suburbios, allí las ratas están incluso bien vistas, llevan trajes caros, y siempre van oliendo a los demás, buscando el miedo, cuando caigan las bombas, dicen,alguien dice,sólo quedarán las ratas, y entonces todo dará igual, también volé sobre el desierto, el diablo se fue hace mucho tiempo, quedan camellos,y algún esqueleto viviente amigo de los camellos, y que siempre anda buscando un oasis, pero cuando despierta la arena lo cubre todo, sus venas,su piel,su corazón,los pulmones,todo, menos los ojos, donde al fondo,chiquitito sólo se ve un horrible oasis...
Cometas
Hoy me siento triste por haber hecho sentir dolor, y la mirada esquiva, que vuela en todas direcciones,menos en la mía me lo demuestra, me siento extraño, pensaba que nunca tendría que hacer daño a otro ser humano, y al ver las lágrimas deslizándose por su mejilla, parece que mi estómago se hunde, me siento como si no me quedaran fuerzas, como si hubiera sido un día muy largo, de los que sueñas para que terminen,aunque no sepas como lo harán.
A veces pienso en los seres queridos que ya no están, es un pensamiento extraño, como caminar por el agua sin sentirme mojado, sentir un frio por dentro que no se va, recordar sensaciones, la mano sobre el pelo, las sonrisas, momentos que son como leer un poema, la sensación de que la otra orilla, no es más que un reflejo de ésta, y que lo que queda,no está sino dentro de nosotros mismos...
Muchas gracias
Las calles del pueblo están desiertas, y mis pasos transcurren a través de la ficción pintada por mi abuelo, de un pueblo que no reconozco de Andalucia.
Si que hace tiempo, mucho tiempo, segundos que son como las olas del mar y de las que sólo nos queda el recuerdo de la brisa en la cara, y la arena en los pies, como si algo quedara siempre dentro de nosotros.
Son las palabras suaves, hermosas trampas, que como el mar en calma esconden terribles desgracias, el lenguaje tiene un ritmo que se va acelerando cuando nos acercamos al final,nuestras ansias de llegar antes de que la puerta se cierre,o se apague la luz, o doblar la esquina tras los pasos misteriosos.
La piel está cubierta de cicatrices, recuerdos lejanos de dolor, se han transformado , en un trozo de indiferencia,como un mantel sobre el que nadie cena, que está pero no está, y que sentimos y no sentimos, pues cuando pasamos el dedo sobre ellas, sentimos el desgarro de la piel, la materia afilada y fria que lo atraviesa, las miramos como si no fueran parte de nosotros mismos, con temor, y a veces cierta curiosidad, como a esa extraña figura, que junto al ataúd permanece tranquila y silenciosa, y que parece no respirar bajo sus vestiduras, como si tras ellas se ocultase todo y a la vez nada, el propio secreto de nosotros mismos.
La música tranquila me apacigua, me hace olvidar el ruido del mundo que nunca cesa, las paredes son una tregua ante la inmensidad del mundo, y el libro,la página,la frase, una minúscula gota de agua que se adelanta a la tormenta, de los millones de pensamientos que cubren la piel de la tierra, de alegrias,tristezas,gracias y de nadas, en cada instante.





