Nubes de viento
Suena la voz tranquila del hacedor de canciones, mientras la guitarra juega a romper los silencios, y yo en la habitación blanca, recuerdo el hielo sobre la roca, y el miedo, recuerdo la enorme distancia que nos separa, y la derrota que supone, el camino interminable ante mis pies, la piel que se agrieta, al pensar en las momias que se esconden detrás de las palabras, y también recuerdo la humedad, y como dice el poeta tengo resonancia de olas en los oídos...
Las manos se me han quedado frias,abuela caliéntamelas, escapa de la negra noche por un instante, abraza los rayos de sol y permite que te acaricien,el tiempo ha pasado ya, se ha convertido en una enorme bola de olvido que lo arrastra todo,hoy el cielo está tranquilo, ya incluso han desaparecido las nubes de viento,que taladraban mi cabeza, como cien gritos, y se ha quedado una noche tranquila, en la que uno espera la caricia de la madre,antes de morir otra vez...
He llegado a una isla,caminando por la orilla,no te preocupes por el cómo, esconde el por qué bajo las sombras,si las encuentras, en la arena has escrito una palabra, y nos hemos reido, lo sencillo puede ser tan hermoso, una mirada, unas manos jugando con el viento, el reflejo del agua sobre tu cuerpo, las olas que se transforman en latidos, mientras acaricio tu piel, nos hemos quedado dormidos,en medio de la nada,rodeados por el viento,las olas y el sol, atrapados en el paraiso, te he dicho al oido la palabra, que perdiste en la arena, y nos hemos reido, y después en el paraiso,nos hemos quedado dormidos...
Tienes salazón en el aliento,
resonancia de olas en los oídos,
y la certeza de estar tan solo,
de estar tan lejos de todo,
que solo en ficción sería verosímil.
(Joseba Sarrionandia)
Las manos se me han quedado frias,abuela caliéntamelas, escapa de la negra noche por un instante, abraza los rayos de sol y permite que te acaricien,el tiempo ha pasado ya, se ha convertido en una enorme bola de olvido que lo arrastra todo,hoy el cielo está tranquilo, ya incluso han desaparecido las nubes de viento,que taladraban mi cabeza, como cien gritos, y se ha quedado una noche tranquila, en la que uno espera la caricia de la madre,antes de morir otra vez...
He llegado a una isla,caminando por la orilla,no te preocupes por el cómo, esconde el por qué bajo las sombras,si las encuentras, en la arena has escrito una palabra, y nos hemos reido, lo sencillo puede ser tan hermoso, una mirada, unas manos jugando con el viento, el reflejo del agua sobre tu cuerpo, las olas que se transforman en latidos, mientras acaricio tu piel, nos hemos quedado dormidos,en medio de la nada,rodeados por el viento,las olas y el sol, atrapados en el paraiso, te he dicho al oido la palabra, que perdiste en la arena, y nos hemos reido, y después en el paraiso,nos hemos quedado dormidos...
Tienes salazón en el aliento,
resonancia de olas en los oídos,
y la certeza de estar tan solo,
de estar tan lejos de todo,
que solo en ficción sería verosímil.
(Joseba Sarrionandia)
La vida de los otros (un poema, una montaña)
Tras el beso,surge el laberinto.
El viento acaricia mi cara,
y el frio me besa,
con su boca afilada.
Tras la sombra, brilla el dolor.

sentivida
Recordando algunos de los fotogramas de lucia y el sexo,aquellos en los que la claridad de la luz inhunda, las paredes blancas de la posada de la isla, surge la imagen de los ojos enormes de la vaca, donde las moscas parecen nadar, mientras la lengua se mueve de manera compulsiva, como una camarera de una película norteamericana.
Qué quiero decir con esto, pues que necesito algo de claridad, que los días claros de veranos me ahoguen de tranquilidad, que las moscas no se coman mis dedos, que la luna no desaparezca del cielo, que de vez en cuando, una hermosa mirada recorra estas palabras, que son casi lo único que tengo.
Sueño tantas veces con lo que pudo haber sido, sonriente me despierto,pensando en el sueño, que como una sábana me reconforta en el frio estéril de la mañana, hasta que, igual que si se me cayera encima el café hirviendo tras golpearse con el extremo de la puerta del microondas (ya van dos veces), descubro que lo que me hace feliz, es lo que no fue, el instante siguiente, como si tras levantar los pies para dar el siguiente paso,hubiese descubierto el precipicio bajo mis pies...
El sol se vuelve eterno
Hoy el azul del cielo es tan claro que me parece escuchar a las gaviotas, contando sus historias de piratas y de mala suerte, pero enseguida,mirando un poco más abajo, descubro las montañas afiladas, rotas las sombras por el sol,parecen medio desnudas, hermosas, parecen susurrar su alegria ante la llegada de la primavera,como un ternero corriendo, por las verdes praderas, libre por un instante, antes de que se lo coman los alambres electrificados, y la emoción se vuelva miedo, y mis dedos en lugar de escribir en mi diario, que tus ojos son como las primeras gotas de un manantial, se mueven cuadriculados entre el teclado, como las costillas afiladas de un prisionero, que limpia de sangre el madero, sobre el cual será fusilado.





