Llueve sobre mojado
No son nuevas las palabras del viento, ni el sol ha afilado sus rayos más que de costumbre,y la luna duerme tranquila reflejándose sobre las aguas, donde los soñadores se siguen ahogando.
Parece que la noche será más oscura de lo normal y los gatos caminarán silenciosos saltando de muro en muro, mientras los niños, se retuercen como una abstracción ante el sonido de las hojas frenéticas junto a la ventana...
Mañana, los hombres despertarán de nuevo, como un día cualquiera, hacia el trabajo, sus lenguas,sus ojos, sus manos, serán como cualquier otro día billetes retorcidos,arrugados y aplastados, como los sueños en los que intentan escapar de una realidad de horas minutos y segundos,de hormigas que se intuyen unas a otras con sus antenas, y que al mínimo roce se enfrascan en el beso de sus terribles mandíbulas...
Ruge contra la pared el batir constante de la pelota, el sonido de los pasos, afilados un momento, derrotados un instante después, mientras la silenciosa montaña, observa asombrada el instante que dura la vida, de cada piedra, de cada persona, que se adentra un suspiro dentro de sus límites.
Comienza a llover,pero llueve sobre mojado, de nuevo la historia de siempre, y dos criaturas perdidas en la nada se encuentran, y entonces, de nuevo, la misma historia,siempre...
Parece que la noche será más oscura de lo normal y los gatos caminarán silenciosos saltando de muro en muro, mientras los niños, se retuercen como una abstracción ante el sonido de las hojas frenéticas junto a la ventana...
Mañana, los hombres despertarán de nuevo, como un día cualquiera, hacia el trabajo, sus lenguas,sus ojos, sus manos, serán como cualquier otro día billetes retorcidos,arrugados y aplastados, como los sueños en los que intentan escapar de una realidad de horas minutos y segundos,de hormigas que se intuyen unas a otras con sus antenas, y que al mínimo roce se enfrascan en el beso de sus terribles mandíbulas...
Ruge contra la pared el batir constante de la pelota, el sonido de los pasos, afilados un momento, derrotados un instante después, mientras la silenciosa montaña, observa asombrada el instante que dura la vida, de cada piedra, de cada persona, que se adentra un suspiro dentro de sus límites.
Comienza a llover,pero llueve sobre mojado, de nuevo la historia de siempre, y dos criaturas perdidas en la nada se encuentran, y entonces, de nuevo, la misma historia,siempre...
Los reinos de la casualidad
Puede ser tan sencillo despertar en el desierto, que una luz blanca lo ilumine todo, y caminando poco a poco, días o semanas más tarde encontrar el aroma dorado del mar, cuando el sol se refleja en sus aguas, y te sorprende la necesidad de pararte y mirar hacia atrás, buscando lo que ya no serás capaz de encontrar, te has perdido, y has encontrado la respuesta en las paredes simétricas del laberinto, en el que como en un espejo, eres capaz de sentir el vértigo, de no ser muchos sino uno sólo, mirando desvalido, a los afilados dientes de vidrio que te engullen lentamente, como un gusano del tamaño de un sofá, un sofá lleno de caricias, de palabras suaves como el viento, que incapaz de estarse quieto, mueve sin parar a la deprimida ventana, triste sin las gotas de lluvia, que lo besaban en lo más profundo de la noche, y que mira con anhelo la solitaria nube, mientras recuerda tormentas ilustres, nevadas abominables cuyo frio tensaba la madera hasta el paroxismo de la excitación, y mientras yo, podría escribir una carta imaginaria a una amante irreal,que va tomando forma entre mis dedos, y decirle, que está tan bella como la primera vez que nos vimos, que cada instante con ella compensa cada una de mis muertes, que me gustaría que fuese capaz de romper los barrotes que la mantienen alejada de mi,y mientras despierto sudoroso entre pesadillas, me encuentro de nuevo acariciando la silenciosa soledad, que ni puede comerme ni asustarme ni nada, lo malo es que yo tampoco...





