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hago palabras con mis dedos en el aire
Mi país es muy pequeño,está lleno de sueños y recuerdos
Acerca de
Y usted, si quiere, puede ver esa tristeza a la hora que quiera. El aire que allí sopla la revuelve, pero no se la lleva nunca. (Juan Rulfo)
Sindicación
 
La despedida
Ha llegado el tiempo en que las hojas secas vuelvan a zurzir los corazones con sus quebrantos, en que los silencios se conviertan en muros, paredes, cristales húmedos bañados de lágrimas, enormes peceras donde se ahogan los solitarios...

Siento que es momento de despedirse, pues ya casi no nos vemos, pues ya casi no recuerdo nuestra última conversación, y tu mirada viva, se ha vuelto reliquia de museo, al final lo inevitable me deja perplejo, como quien al sentir que el vaso se escurre entre sus dedos, espera el estampido contra el suelo, pero no el dolor afilado sobre el pie desnudo.

Ha pasado tiempo desde que no me cruzaba con mis propios pensamientos, y nos hemos mirado como dos extraños, acostumbrados a ver cientos de caras, a sentir los cuerpos que palpitan y se retuercen, como gusanos clavados a un anzuelo, reconociéndonos al instante, esa simiente de tristeza, cinismo, y poesía, malas artes que destrozan todo el fondo marino, y entre los restos de los hundimientos no quedan más que los fósiles de las estrellas de mar, y el caballo de Günter Grass repleto de anguilas que se frotan los ojos con erizos...

Esta despedida como comprenderás no es tal cosa, es una invitación al reencuentro en los lugares comunes, que aún no han nacido, y que ya gritan ansiosos en la noche, para ser amamantados por la tibias palabras andantes, que buscan y nada encuentran...