Tesis: De por qué las mujeres nos arrastramos y todos los hombres son iguales
Todo empieza de manera semejante, los comienzos no suelen ser muy diferentes unos de otros. Aderezados con más o menos romanticismo, no dejan de ser un contacto entre dos personas del sexo opuesto que por h o por b, deciden intimar mutuamente.
La principal diferencia reside en el hecho de que los hombres cazan y las mujeres se dejan cazar. Posiblemente esto sea debido a influencias sociales, normas que no se encuentran escritas en ninguna parte y que nos dicen que los hombre deben dar el primer paso y las mujeres lanzar mensajes subliminales que denoten sus deseos de ser “cazadas”.
Naturalmente, las generalizaciones no son acertadas de ninguna manera. Divido el género masculino en varios subgrupos de los cuales tomaré únicamente uno como objeto de este estudio: los hombres fóbicos al compromiso.
Este tipo de individuos se caracteriza por su rotunda negativa a establecer una relación minimamente formal con una mujer. Son los que más abundan y su generación puede ser espontáneo o provocada, es decir, los hay que nacen siendo como son y los hay que terminan siendo como son por circunstancias de la vida (entre estas circunstancias destacan las relaciones de larga duración que terminaron con un estrepitoso fracaso).
Las mujeres que topan con este tipo de sujetos también se dividen en dos subgrupos: las que piensan que podrán controlar la situación y las que piensan que podrán cambiarla. Daré, aprovechando la ocasión, un pequeño consejo para todas aquellas pequeñas crédulas que aún piensen que se puede cambiar a un hombre: La gente nunca cambia, solo disimula. Un hombre que teme al compromiso, lo temerá siempre y nada ni nadie podrán cambiar eso. Un tipo que ha quedado marcado por una ex novia, nunca volverá a ser quién era. De hecho, estos últimos son potencialmente peligrosos.
Las que se engloban dentro del primer grupo son mujeres que reniegan de todo lo que la sociedad ha establecido para ellas. No creen en el amor y tienen la seguridad de que podrán ser peores que cualquier tipejo que se cruce en su camino. Nunca digas nunca.
De un modo imposible, estos sujetos consiguen doblegarte a su voluntad. Con buenas palabras, disfrazan intenciones deshonestas que tienen una única finalidad: llevarte a la cama. Si, chicas, no hay más profundidad en la mente masculina. Su única meta es llevarte a la cama y saciar sus primitivos instintos a tu costa. Para las mujeres resulta un tanto extraño este comportamiento porque nosotras, digamos lo que digamos, siempre buscamos algo más. ¿Qué sacan en claro de “un polvo”? Relax.
Pero para las que aún piensen que dándoles sexo les tendrán asegurados, tengo una mala noticia: no es suficiente. Por algún motivo desconocido, los hombre necesitan demostrarse continuamente que pueden llevarse a la cama a cualquier mujer que se propongan. Tú serás su trofeo durante un par de semanas, pero tarde o temprano dejarás de relucir y captarán una nueva pieza que atrapar. ¿Cómo lo sabrás? Sencillo, tienden a actuar de una manera similar, debe tratarse de un código de emergencia transmitido de generación en generación… o simplemente, que son unos cobardes. El sujeto en cuestión desaparecerá del mapa, nunca del todo pero si lo suficiente como para que te percates de que ya no eres su presa. Nunca te soltarán del todo porque no tienen asegurado el completo éxito en su nueva misión, pero si lo imprescindible para que tu notes que el final ha llegado y te encierres en tu cuarto a pensar qué salió mal, cual fue el error cometido y por qué no responde a tus mensajes… No le des más vueltas, la respuesta es simple: Te ha engañado. Si, eres una más… una de tantas. No te preocupes, a todas nos ha pasado alguna vez. Ahora aprenderemos a salir del pozo.
¿Cómo pasar de felpudo a ser una roca?
Lo primero y más importante de todo es no dejar que él sepa que tú estás hundida. La indiferencia es tu mejor arma.
Nunca tengas la esperanza de recuperarle. No necesitas recuperarle. No quieres recuperarle. Piensa que, en el caso de volver, seguirá siendo un fóbico al compromiso y repetirá su guión con absoluta precisión. Debes borrarle definitivamente de tu vida pero sin olvidar, por supuesto, las apariencias.
Tenemos que quedar por encima, demostrarle a ese elemento que somos mujeres con clase y que no nos podrá pisotear cualquiera.
No le llames, no te preocupes por su repentina desaparición. Al principio te costará pero, tarde o temprano, se convertirá en una rutina más.
Si le ves, salúdale con normalidad, como si de cualquier otro amigo se tratase. No estás ofendida, no estás resentida. No hay nada más humillante que una mujer resentida. Muéstrate altiva, indiferente, radiante… que sepa que no te importa, que piense que has sido tu quién ha decidido terminar con la historia.
No le sigas, no trates de averiguar dónde está o qué hace. No importa, él ya no existe para ti.
No caigas en el equívoco de tratar de darle celos. Es una táctica demasiado simple, se dará cuenta de lo que intentas hacer. Sigue tu vida normal, habla con tus amigos… haz lo que harías si él no existiese. No fuerces las cosas, que salgan naturales. Le molestará mucho más ver que ni siquiera te molestas en tratar de fastidiarle.
Y cuando te pida volver, porque siempre lo hacen, no caigas. Dile que no, un no seco y rotundo sin explicaciones. No vuelve porque se haya dado cuenta de que te quiere. No vuelve porque este arrepentido. Vuelve porque, cruel realidad, no le queda otra. Necesita sexo y no sabe donde buscarlo, te ve como un objetivo fácil. Eres como un seguro de vida. No te dejes utilizar, no permitas que se ría de ti. Tú eres todas las mujeres, no te dejes pisotear. Demuéstrale lo que vales y… demuéstratelo a ti misma.
La principal diferencia reside en el hecho de que los hombres cazan y las mujeres se dejan cazar. Posiblemente esto sea debido a influencias sociales, normas que no se encuentran escritas en ninguna parte y que nos dicen que los hombre deben dar el primer paso y las mujeres lanzar mensajes subliminales que denoten sus deseos de ser “cazadas”.
Naturalmente, las generalizaciones no son acertadas de ninguna manera. Divido el género masculino en varios subgrupos de los cuales tomaré únicamente uno como objeto de este estudio: los hombres fóbicos al compromiso.
Este tipo de individuos se caracteriza por su rotunda negativa a establecer una relación minimamente formal con una mujer. Son los que más abundan y su generación puede ser espontáneo o provocada, es decir, los hay que nacen siendo como son y los hay que terminan siendo como son por circunstancias de la vida (entre estas circunstancias destacan las relaciones de larga duración que terminaron con un estrepitoso fracaso).
Las mujeres que topan con este tipo de sujetos también se dividen en dos subgrupos: las que piensan que podrán controlar la situación y las que piensan que podrán cambiarla. Daré, aprovechando la ocasión, un pequeño consejo para todas aquellas pequeñas crédulas que aún piensen que se puede cambiar a un hombre: La gente nunca cambia, solo disimula. Un hombre que teme al compromiso, lo temerá siempre y nada ni nadie podrán cambiar eso. Un tipo que ha quedado marcado por una ex novia, nunca volverá a ser quién era. De hecho, estos últimos son potencialmente peligrosos.
Las que se engloban dentro del primer grupo son mujeres que reniegan de todo lo que la sociedad ha establecido para ellas. No creen en el amor y tienen la seguridad de que podrán ser peores que cualquier tipejo que se cruce en su camino. Nunca digas nunca.
De un modo imposible, estos sujetos consiguen doblegarte a su voluntad. Con buenas palabras, disfrazan intenciones deshonestas que tienen una única finalidad: llevarte a la cama. Si, chicas, no hay más profundidad en la mente masculina. Su única meta es llevarte a la cama y saciar sus primitivos instintos a tu costa. Para las mujeres resulta un tanto extraño este comportamiento porque nosotras, digamos lo que digamos, siempre buscamos algo más. ¿Qué sacan en claro de “un polvo”? Relax.
Pero para las que aún piensen que dándoles sexo les tendrán asegurados, tengo una mala noticia: no es suficiente. Por algún motivo desconocido, los hombre necesitan demostrarse continuamente que pueden llevarse a la cama a cualquier mujer que se propongan. Tú serás su trofeo durante un par de semanas, pero tarde o temprano dejarás de relucir y captarán una nueva pieza que atrapar. ¿Cómo lo sabrás? Sencillo, tienden a actuar de una manera similar, debe tratarse de un código de emergencia transmitido de generación en generación… o simplemente, que son unos cobardes. El sujeto en cuestión desaparecerá del mapa, nunca del todo pero si lo suficiente como para que te percates de que ya no eres su presa. Nunca te soltarán del todo porque no tienen asegurado el completo éxito en su nueva misión, pero si lo imprescindible para que tu notes que el final ha llegado y te encierres en tu cuarto a pensar qué salió mal, cual fue el error cometido y por qué no responde a tus mensajes… No le des más vueltas, la respuesta es simple: Te ha engañado. Si, eres una más… una de tantas. No te preocupes, a todas nos ha pasado alguna vez. Ahora aprenderemos a salir del pozo.
¿Cómo pasar de felpudo a ser una roca?
Lo primero y más importante de todo es no dejar que él sepa que tú estás hundida. La indiferencia es tu mejor arma.
Nunca tengas la esperanza de recuperarle. No necesitas recuperarle. No quieres recuperarle. Piensa que, en el caso de volver, seguirá siendo un fóbico al compromiso y repetirá su guión con absoluta precisión. Debes borrarle definitivamente de tu vida pero sin olvidar, por supuesto, las apariencias.
Tenemos que quedar por encima, demostrarle a ese elemento que somos mujeres con clase y que no nos podrá pisotear cualquiera.
No le llames, no te preocupes por su repentina desaparición. Al principio te costará pero, tarde o temprano, se convertirá en una rutina más.
Si le ves, salúdale con normalidad, como si de cualquier otro amigo se tratase. No estás ofendida, no estás resentida. No hay nada más humillante que una mujer resentida. Muéstrate altiva, indiferente, radiante… que sepa que no te importa, que piense que has sido tu quién ha decidido terminar con la historia.
No le sigas, no trates de averiguar dónde está o qué hace. No importa, él ya no existe para ti.
No caigas en el equívoco de tratar de darle celos. Es una táctica demasiado simple, se dará cuenta de lo que intentas hacer. Sigue tu vida normal, habla con tus amigos… haz lo que harías si él no existiese. No fuerces las cosas, que salgan naturales. Le molestará mucho más ver que ni siquiera te molestas en tratar de fastidiarle.
Y cuando te pida volver, porque siempre lo hacen, no caigas. Dile que no, un no seco y rotundo sin explicaciones. No vuelve porque se haya dado cuenta de que te quiere. No vuelve porque este arrepentido. Vuelve porque, cruel realidad, no le queda otra. Necesita sexo y no sabe donde buscarlo, te ve como un objetivo fácil. Eres como un seguro de vida. No te dejes utilizar, no permitas que se ría de ti. Tú eres todas las mujeres, no te dejes pisotear. Demuéstrale lo que vales y… demuéstratelo a ti misma.
Como SAlir SAna y sAlva de Un gaTillaZO
Antes de nada, decir que me ha parecido muy interesante todo lo que habeis comentado en el post anterior. Supongo que para gustos los colores... ;) Y gracias a todos/as por leerme!!
Para esta historia voy a emplear un ejemplo. Un ejemplo cualquiera, por hacerla más cercana. Pongamos una chica y un chico. Llevan saliendo un tiempo, no sé, dos meses. Ha habido besos, ha habido bastante contacto en el asiento trasero del coche, se han quedado con las ganas... Ahora están en casa, quitándose la ropa.
Ella completamente desnuda. Él acaricia su sexo. Todo va bien. La situación comienza a descontrolarse y buscan el preservativo para ir al grano. Él lo coge, lo abre...
- ¿Qué te ha pasado?
- Te juro que es la primera vez que me pasa...
Y no hay manera de resucitarla. Ha caído, flacida, apagada... y no tiene ganas de volver a ponerse en pie.
Esto podría ser un buen ejemplo de gatillazo. Hay más, por supuesto. Es algo común que, casualmente, a ningún tío le ha pasado. Porque eso es lo primero que te dicen siempre. A él nunca le ha pasado. No se lo explica. No lo comprende. ¿Alguien se lo cree?
Yo no, desde luego. Alguno habrá que diga la verdad porque siempre tiene que haber una primera vez, pero también habrá muchos que mientan.
Ante un gatillazo se espera mucho de la mujer. Se pueden crear grandes discordias en la pareja. "No pasa nada, tranquilo..." y a ser un consuelo para su ego masculino. Quizás yo haya tenido mala suerte pero aún no he topado con un solo tío que, después de un gatillazo (no tengo excesiva pero si alguna experiencia de este tipo) se haya dignado a rematar la faena manual u oralmente. ¿Tengo yo la culpa de tu gatillazo? Pero él se siente hundido, humillado... y no está para mujeres. Solo piensa que su "soldadito" le ha fallado. Esta triste.
Yo os recomiendo que le despacheis lo antes posible, no volvais a sacar el tema y os pegueis la fiesta vosotras solas. Si le vuelve a pasar, empezar a plantearos los pros y contras de esa relación... quién diga que el sexo no importa, miente.
Un saludo.
Para esta historia voy a emplear un ejemplo. Un ejemplo cualquiera, por hacerla más cercana. Pongamos una chica y un chico. Llevan saliendo un tiempo, no sé, dos meses. Ha habido besos, ha habido bastante contacto en el asiento trasero del coche, se han quedado con las ganas... Ahora están en casa, quitándose la ropa.
Ella completamente desnuda. Él acaricia su sexo. Todo va bien. La situación comienza a descontrolarse y buscan el preservativo para ir al grano. Él lo coge, lo abre...
- ¿Qué te ha pasado?
- Te juro que es la primera vez que me pasa...
Y no hay manera de resucitarla. Ha caído, flacida, apagada... y no tiene ganas de volver a ponerse en pie.
Esto podría ser un buen ejemplo de gatillazo. Hay más, por supuesto. Es algo común que, casualmente, a ningún tío le ha pasado. Porque eso es lo primero que te dicen siempre. A él nunca le ha pasado. No se lo explica. No lo comprende. ¿Alguien se lo cree?
Yo no, desde luego. Alguno habrá que diga la verdad porque siempre tiene que haber una primera vez, pero también habrá muchos que mientan.
Ante un gatillazo se espera mucho de la mujer. Se pueden crear grandes discordias en la pareja. "No pasa nada, tranquilo..." y a ser un consuelo para su ego masculino. Quizás yo haya tenido mala suerte pero aún no he topado con un solo tío que, después de un gatillazo (no tengo excesiva pero si alguna experiencia de este tipo) se haya dignado a rematar la faena manual u oralmente. ¿Tengo yo la culpa de tu gatillazo? Pero él se siente hundido, humillado... y no está para mujeres. Solo piensa que su "soldadito" le ha fallado. Esta triste.
Yo os recomiendo que le despacheis lo antes posible, no volvais a sacar el tema y os pegueis la fiesta vosotras solas. Si le vuelve a pasar, empezar a plantearos los pros y contras de esa relación... quién diga que el sexo no importa, miente.
Un saludo.
Los ErroRes más cOmunEs del GénerO mascUliNo
Los hombres no son perfectos. Eso lo sabiamos ya todas/os. No es nada nuevo para la humanidad ni es un gran descubrimiento. Esto es una guía para hombres en beneficio de las mujeres. Escribo estas líneas para ayudarnos a todos/as. Mujeres del mundo, unámonos. Digamos alto y claro lo que no nos gusta. Yo voy a poner una pequeña lista, pero dejo el camino abierto a sugerencias y opiniones varias.
A las mujeres no nos gusta sentirnos como objetos. Esto viene a significar que entre "Estás muy buena" y "Eres preciosa", pese a la cursilería, nos quedamos con el segundo piropo. Los hombres grotescos que tienden a expresar su afecto con efusividad nos asustan. Es decir, los tíos que tienen manías como: pellizcarte el culo o darte cachetes, morderte, o agarrarte con fuerza el muslo. Da miedo. Si eso es amor... ¿dónde empieza el maltrato? Por favor, delicadeza.
La parte del cuerpo femenino que, sin duda, sale peor parada de las manos masculinas es el pecho. Los hombres tienden a amasarlo como si de pan se tratase. A ti no te produce ninguna sensación y, en algunos casos, puede llegar a dolerte. ¿Dónde quedo la sutileza del pezón? Pero, ojo, nada de pellizcarlo como si fuese un grano... ¡duele! El pecho es una zona delicada y requiere un trato experto. Si lo acaricias con la lengua suavemente, bien... Si lo succionas como si fuese un granizado... mal. Tampoco lo muerdas, es terrible. Hay que ser delicado. Si la mujer mordiese el miembro viril del hombre... ¿que pasaría? Pensad en ello.
Para mí el gran defecto masculino es que siempre piden las cosas. En terreno sexual, señores, es mejor no precipitarse y dejar que simplemente sucedan. Si ella no te la quiere chupar, te jodes y te aguantas. Otro día será. Pero no, para el hombre la ley del "ojo por ojo, cunningulis por mamada" está terriblemente arraigada. Todavía nos ha llegado al orgasmo cuando ya te están diciendo "chúpamela tu ahora"... y te cortan completamente el rollo. "Yo no he pedido nada, así que ahora... ajo y agua". También están los que te hacen chantaje emocional: "Si no lo haces es porque no me quieres..." y si me lo pides, hijo de puta, es porque no me quieres tú a mi. O los que te dicen gilipolleces del tipo "Leí en una revista que era bueno para la salud"...y yo leí en otra que se te va a caer a trozos si sigues pensando con ella!
Otra manía tonta de los tíos es meterte mano con ansia. Esa sensación de tener veinte manos recorriendo tu cuerpo, sin cuidado alguno y con demasiada prisa...es horrorosa. Te tocan por todas partes y yo no sé que intención llevan... ¿piensan realmente que nos van a poner calientes tocándonos el codo? No caigamos en falsos mitos, señores... al orgasmo solo se llega de dos formas y todos sabemos cuales son.
Pero lo peor, sin duda, son los tíos que no saben besar. No hay nada más triste que un beso mal dado. Se pierde toda la magia, todas las ganas... piensa que, si no sabe besar... ¿cómo va a saber hacer otras cosas? Besos babosos que te cubren de saliva, besos con choque de dientes, besos con lenguas patosas que terminan en tu campanilla, besos que te hacen sangre de las veces que te muerden, besos que no te dejan ni un segundo para respirar, ansiosos... lo peor de lo peor. El beso es el principal preliminar, si no sale bien... apaga y vámonos.
A las mujeres no nos gusta sentirnos como objetos. Esto viene a significar que entre "Estás muy buena" y "Eres preciosa", pese a la cursilería, nos quedamos con el segundo piropo. Los hombres grotescos que tienden a expresar su afecto con efusividad nos asustan. Es decir, los tíos que tienen manías como: pellizcarte el culo o darte cachetes, morderte, o agarrarte con fuerza el muslo. Da miedo. Si eso es amor... ¿dónde empieza el maltrato? Por favor, delicadeza.
La parte del cuerpo femenino que, sin duda, sale peor parada de las manos masculinas es el pecho. Los hombres tienden a amasarlo como si de pan se tratase. A ti no te produce ninguna sensación y, en algunos casos, puede llegar a dolerte. ¿Dónde quedo la sutileza del pezón? Pero, ojo, nada de pellizcarlo como si fuese un grano... ¡duele! El pecho es una zona delicada y requiere un trato experto. Si lo acaricias con la lengua suavemente, bien... Si lo succionas como si fuese un granizado... mal. Tampoco lo muerdas, es terrible. Hay que ser delicado. Si la mujer mordiese el miembro viril del hombre... ¿que pasaría? Pensad en ello.
Para mí el gran defecto masculino es que siempre piden las cosas. En terreno sexual, señores, es mejor no precipitarse y dejar que simplemente sucedan. Si ella no te la quiere chupar, te jodes y te aguantas. Otro día será. Pero no, para el hombre la ley del "ojo por ojo, cunningulis por mamada" está terriblemente arraigada. Todavía nos ha llegado al orgasmo cuando ya te están diciendo "chúpamela tu ahora"... y te cortan completamente el rollo. "Yo no he pedido nada, así que ahora... ajo y agua". También están los que te hacen chantaje emocional: "Si no lo haces es porque no me quieres..." y si me lo pides, hijo de puta, es porque no me quieres tú a mi. O los que te dicen gilipolleces del tipo "Leí en una revista que era bueno para la salud"...y yo leí en otra que se te va a caer a trozos si sigues pensando con ella!
Otra manía tonta de los tíos es meterte mano con ansia. Esa sensación de tener veinte manos recorriendo tu cuerpo, sin cuidado alguno y con demasiada prisa...es horrorosa. Te tocan por todas partes y yo no sé que intención llevan... ¿piensan realmente que nos van a poner calientes tocándonos el codo? No caigamos en falsos mitos, señores... al orgasmo solo se llega de dos formas y todos sabemos cuales son.
Pero lo peor, sin duda, son los tíos que no saben besar. No hay nada más triste que un beso mal dado. Se pierde toda la magia, todas las ganas... piensa que, si no sabe besar... ¿cómo va a saber hacer otras cosas? Besos babosos que te cubren de saliva, besos con choque de dientes, besos con lenguas patosas que terminan en tu campanilla, besos que te hacen sangre de las veces que te muerden, besos que no te dejan ni un segundo para respirar, ansiosos... lo peor de lo peor. El beso es el principal preliminar, si no sale bien... apaga y vámonos.
Lecciones de supervivencia
Hay que ser mala. ¿Por qué? Por dos motivos fundamentales: Es más divertido y si no eres tú la mala, lo son ellos. Es pura supervivencia.
¿Cómo ser mala y no morir en el intento?
Ser mala es sencillo, mucho más sencillo de lo que parece. Basta con observar el comportamiento masculino y aplicarlo al concepto femenino.
Me han enviado un email que decía lo siguiente:
Una mujer recibe una carta de su novio con el que mantiene una relación a distancia. En la carta pone lo siguiente: "Querida Ana: No puedo seguir con esta situación. Estar separados puede conmigo. Tengo que confesarte que te he sido infiel durante todo este tiempo. Por favor, devuélveme mi foto y acabemos con esta historia ya. Lo siento". Ella está dolida, está hundida y triste... ¿Qué hace? Con la colaboración de sus amigas, le envia una carta con 54 fotos de hombres y una nota "Querido Carlos: Ahora mismo no consigo recordar quién eras. Coge tu foto y devuélveme el resto. Ana"
¿Conclusión? Antes muerta que dolida. Págale con su misma moneda y trata de ser lo más sutil que puedas... que no se note.
Un saludo para todos/as
¿Cómo ser mala y no morir en el intento?
Ser mala es sencillo, mucho más sencillo de lo que parece. Basta con observar el comportamiento masculino y aplicarlo al concepto femenino.
Me han enviado un email que decía lo siguiente:
Una mujer recibe una carta de su novio con el que mantiene una relación a distancia. En la carta pone lo siguiente: "Querida Ana: No puedo seguir con esta situación. Estar separados puede conmigo. Tengo que confesarte que te he sido infiel durante todo este tiempo. Por favor, devuélveme mi foto y acabemos con esta historia ya. Lo siento". Ella está dolida, está hundida y triste... ¿Qué hace? Con la colaboración de sus amigas, le envia una carta con 54 fotos de hombres y una nota "Querido Carlos: Ahora mismo no consigo recordar quién eras. Coge tu foto y devuélveme el resto. Ana"
¿Conclusión? Antes muerta que dolida. Págale con su misma moneda y trata de ser lo más sutil que puedas... que no se note.
Un saludo para todos/as
PríNcipEs azUles qUe DEstiÑen
Si alguien se tomara la molestia de clasificar a los hombres, se daría cuenta de que se puede hacer una versión super reducida con dos simples categoría: Los que destiñen y los que no destiñen.
Los que destiñen suelen ser los más comunes y, consecuentemente, los que más posibilidades de estudio admiten.
Están los que destiñen demasiado pronto... típica noche apasionada con un chico aparentemente perfecto que ve rota la magia por un comentario tipo "tengo condones", " ¿me la chupas?" o "yo es que tengo novia" ... Entonces tú piensas que no quedan tíos normales en el mundo y que nunca comprenderás porqué absolutamente todos te piden que se la chupes... ¿acaso tu vas pidiendo que te hagan el cunningulis? (me pongo finolis)
Luego están los que vienen desteñidos de fábrica... vamos, que se les nota a kilómetros que son unos cabrones. Si topas con uno de esos, es problema tuyo porque es obvio que te van a hacer alguna picia... es cuestión de tiempo (y más bien poco)...
Los que destiñen demasiado tarde ... Te das cuenta de que empiezan a perder color cuando ya le has comprado esta estúpida alianza con vuestros nombres, o cuando ya le has presentado en sociedad, cuando has bordado las sábanas con vuestras iniciales... vamos, cuando todo esta perdido y tu mejor opción es darle otra oportunidad y resignarte a ser una infeliz, pero al menos, acompañada...
Los que no terminan de desteñir pero sabes que lo harán... vives rodeada de celos, de inquietud... no te hace nada malo, pero sospechas que tarde o temprano terminará por hacerlo (y lo hacen, siempre lo hacen)...
Los que solo destiñen cuando les quitas el polvo... Primitivos como ellos solos... todo va perfecto hasta que les quitas el sexo, entonces empiezan los líos...
Y asi infinitamente... tantos como mujeres/hombres multiplicado por raíz de dos entre pi medios de landa al cubo... ;)
Un saludo para mis cuatro lectores...
Los que destiñen suelen ser los más comunes y, consecuentemente, los que más posibilidades de estudio admiten.
Están los que destiñen demasiado pronto... típica noche apasionada con un chico aparentemente perfecto que ve rota la magia por un comentario tipo "tengo condones", " ¿me la chupas?" o "yo es que tengo novia" ... Entonces tú piensas que no quedan tíos normales en el mundo y que nunca comprenderás porqué absolutamente todos te piden que se la chupes... ¿acaso tu vas pidiendo que te hagan el cunningulis? (me pongo finolis)
Luego están los que vienen desteñidos de fábrica... vamos, que se les nota a kilómetros que son unos cabrones. Si topas con uno de esos, es problema tuyo porque es obvio que te van a hacer alguna picia... es cuestión de tiempo (y más bien poco)...
Los que destiñen demasiado tarde ... Te das cuenta de que empiezan a perder color cuando ya le has comprado esta estúpida alianza con vuestros nombres, o cuando ya le has presentado en sociedad, cuando has bordado las sábanas con vuestras iniciales... vamos, cuando todo esta perdido y tu mejor opción es darle otra oportunidad y resignarte a ser una infeliz, pero al menos, acompañada...
Los que no terminan de desteñir pero sabes que lo harán... vives rodeada de celos, de inquietud... no te hace nada malo, pero sospechas que tarde o temprano terminará por hacerlo (y lo hacen, siempre lo hacen)...
Los que solo destiñen cuando les quitas el polvo... Primitivos como ellos solos... todo va perfecto hasta que les quitas el sexo, entonces empiezan los líos...
Y asi infinitamente... tantos como mujeres/hombres multiplicado por raíz de dos entre pi medios de landa al cubo... ;)
Un saludo para mis cuatro lectores...