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Hasta las tetas de poeta de bragueta y revolcón
Como ser mujer y no morir en el intento...
Acerca de
Tras muchas investigaciones, descubrí que no todos los hombres son iguales... ¡Los hay peores! Pero nosotras podemos hacer algo por evitar caer en sus trucos si nos ayudamos mutuamente... Para cualquier duda o sugerencia, no dudes en escribirme a hasta_lastetas@hotmail.com, ¿de acuerdo?
Sindicación
 
Encuentros en la tercera fase

Estaba pensando en los avances que la tecnología nos ofrece a la hora de comunicarnos. Si, ya sabéis: messenger, sms, mail, móvil, mms, bluetooth, chat, ...

Creo que todos/as hemos utilizado alguna vez uno de estos métodos para comunicarnos, ¿verdad? Es curioso, tanta tecnología al servicio de los hombres y mujeres de la humanidad para que nosotros, fieles a nuestros principios, sigamos jugando al juego de siempre: ni contigo, ni sin ti.

Mi preferido es el messenger, he de admitirlo. Ese programita que te indica quién está en línea, que te permite ponerte fotos y nicks imaginativos... ¡qué gran invento! La verdad es que, a la hora de la verdad, solo te conectas para hablar con el ligue de turno y dar largas a los que pasaron de moda.
Es algo que me irrita enormemente. Estás tan tranquila, con un claro Ausente (traducción: no me des la plasta que estoy esperando a que se conecte alguien interesante) cuando se te abre una ventanita "Hola!!!!! Qtal todo??" y tú respondes con un "bien" mientras tratas de recordar quién es el tío ese y porqué te saluda con tanta efusividad. Tras cuatro preguntas absurdas más, dejas de responderle, él deja de insistir y a otra cosa. Si resulta ser más pesado de lo que pensabas, te queda ese maravilloso botón de "No admitir". Os sorprendería ver mi lista de contactos...

La cosa cambia cuando se conecta tu ligue de turno. Te pones "en línea" y esperas a que te hable. Si no te dice nada, cambias tu nick y pones algo sugerente. Si tampoco funciona, pones esa foto tuya tan sexy del verano pasado en Ibiza. A la desesperada, solo te queda enviarle un zumbido y cruzar los dedos.

Los sms son otro mundo. No puedes desadmitir a tus contactos, por eso, cada vez hacen las tarjetas SIM con más capacidad. Aunque lleves tres años sin hablar con Pepe, basta que le borres para que te mande un mensajito y te vuelvas loca: "Hola, cielo. Qtal todo?" y ya ponte tu a buscar al autor del mensaje... Cuando no te queda otra salida, te ves obligada a responderle y descubres que es Pepe, que sabe que conservas tu número, que sigues viva... y ya no tienes escapatoria.

Pero, si hay algo novedoso, es el bluetooth. Yo lo descubrí el otro día. Mi móvil encontró a: Julieta17, Manolo, Nokia6230i, Juan27 y Enrique. Descarté a Julieta y Manolo por razones obvias. Me lancé a la aventura con los otros tres. Estaba con una amiga en una cafetería, así que hice una foto de mi taza de café y puse "¿me invitas?" y se lo envié a todos. Solo me aceptaron dos: Nokia y Enrique. Miré a mi alrededor, había varias personas consultándo sus teléfonos... y entonces, le ví. Un morenazo, trajeado, atractivo, sentado con su portátil y su café, leyendo un sms... tenía que ser ése.
Me responde Enrique con una nota "¿Quién eres?". Le respondo. Me responde. Le pido una foto. Me la envía...

Consejo: el bluetooth es como un chat. Es peligroso. Las cosas no son lo que parecen.

(Enrique resultó ser un chaval con la cara llena de granos y aspecto de no pasar la mayoría de edad. El morenazo del portátil no dio señales de vida)

La pregunta que yo quería lanzar, a propósito de todo ese rollo que he soltado, es la siguiente: ¿Por qué los hombres reaparecen en tu vida cuando ya no recuerdas ni su cara? Me tiene intrigada.

Saludos!!
 
Ellos y el volante...
El otro día se inicio una discusión curiosa en mi trabajo: Los hombres aseguraban que las mujeres conducimos mal por exceso de prudencia y las mujeres defendían que ellos son demasiado temerarios.

Los hombres piensan que...

Los semáforos solo han de ser respetados cuando hay un policía cerca o el cruce tiene peligro.
Los intermitentes no existen.
Salir haciendo ruedas es una demostración de su testosterona en esplendor.
Tirar de freno de mano es toda una experiencia.
Tocar el claxon se vuelve una necesidad.
Meter el coche en huecos imposibles es una proeza.
Aparcarlo encima de la acera o en zona prohibida, algo normal.
Hacer una pirula a una mujer es enseñarla.
Pasar el límite de velocidad es evidente.
Todo el mundo quiere escuchar su música, por eso la ponen a todo trapo.
Se puede adelantar en cualquier parte, de cualquier manera y a cualquier precio.
Montarse en un coche que conduce una mujer es un sacrilegio.
El coche debe llevarse con una mano y, si es posible, con ninguna.
Han prohibido hablar por móvil mientras se conduce por culpa de las mujeres, porque ellos pueden perfectamente.

Las mujeres nos fijamos en la capacidad del vehículo, el maletero, la línea, el consumo, la utilidad, el tamaño... ellos, sin embargo, se fijan en dos cosas: la potencia y el equipo de música que van a ponerle. No tienen remedio.

Todo esto y mil cosas más que no voy a decir porque sé que se me echarán encima miles de bloggeros. No generalizo, por supuesto. Hay hombres que conducen bien, que respetan las normas y no se vuelven unos prepotentes al volante. También hay hombres que escuchan, comprenden y ayudan a sus parejas. Se conoce que yo no tengo mucha suerte en estos temas...

Saludoss