Un maldito recuerdo: Vivencias personales
El otro día tuve una pesadilla horrorosa. Bueno, en realidad, fue un recuerdo en forma de sueño.
Todo sucedió hace tiempo, cuando yo rondaba los diecisiete años. Por aquel entonces yo salía con un chico, llevábamos cuatro meses juntos y estaba muy emocionada con la relación.
Era una chico fabuloso: simpático, ingenioso, divertido, original... todo lo que yo, en mi juventud, podía pedir. No hacíamos grandes cosas juntos, pero conseguía que todo pareciese mágico, desde ir al cine hasta comer un helado.
Me trataba con mucho respeto. Basta decir que, hasta el segundo mes, me pedía permiso para besarme. Por supuesto, no habíamos tenido sexo y ni siquiera se había planteado el tema. Paseábamos cogidos de la mano, nos besábamos al llegar al portal... todo muy casto y puro.
Una noche, fuimos a una fiesta juntos. Yo bebí más de la cuenta y él hizo lo mismo por su parte. Yo no estaba acostumbrada al alcohol, así que no tardé en empezar a sentirme mal y marearme. Él me acompañó hasta un parque cercano para que me diese el aire un poco y se me pasase el mareo antes de irme a casa.
Era un parque pequeño, con cuatro bancos, dos farolas y tres columpios. Era un parque por el que no paraba de pasar gente, la mayoría, borrachos de la fiesta que buscaban un arbusto para mear sin esperar la cola de los servicios.
Nos sentamos en el parque y él me empezó a besar. Yo tenía la cabeza completamente ida y sentía que, en cualquier momento, iba a desmayarme. No quería besarle pero tampoco me sentía con fuerzas para protestar.
De repente, una pareja ocupó el banco de al lado. Ella llevaba una falda corta, él tenía los vaqueros por la rodilla. Ella empezó a botar sobre él y nosotros, sorprendidos, pudimos ver a la perfección como follaban, completamente fuera de control, ante la atónita mirada de todos los que en el parque nos encontrábamos.
A mí, sinceramente, me dio bastante lástima. Pensé en la chica, en el bochorno que sentiría al saber que toda aquella gente la había visto follando con un desconocido en un parque (me formé la idea mental de que era un desconocido, no sé porqué razón). Me puse en pie, no quería presenciar aquello.
Mi supuesto novio se negó, estaba completamente alucinado con la pareja, no podía dejar de mirarlos. "Podríamos ser tú y yo ahora mismo, si quisieras" me dijo. Yo me quedé paralizada, me levanté, me fui caminando a casa, sola, mareada, asqueada, llorando... y con la intención de no volver a verle.
Obviamente, al día siguiente me llamó, me pidió disculpas, achacó todo al exceso de alcohol, ... y yo le perdoné, quise creerle.
Un mes más tarde, rompimos. Se folló a la chica del banco y tuvo la cara de echarme la culpa a mí, por no darle lo que necesitaba.
Entonces comprendí una cosa: debí haber sido fiel a mi primera intuición. Me trató bien, me respetó y me cuidó hasta que comprendió que, de aquella manera, no conseguiría lo que esperaba de mí: sexo.
Yo buscaba amor, él buscaba orgasmos rápidos en parques públicos. No éramos compatibles.
La vida me dio una maravillosa lección: nunca te juntes con una persona que no busca lo mismo que tú, alguien puede salir herido. Es mejor tener las cosas claras, saber qué deseas de esa relación realmente.
Han pasado muchos años y he mantenido muchas relaciones desde entonces, en todas se ha verificado esa teoría.
La gente debería ser sincera e ir con la verdad con delante, ahorraríamos muchas rupturas de corazón innecesarias.
No está bien engatusar con palabras de amor a una chica para conseguir sexo con ella, a sabiendas de que ella busca una relación formal... al igual que, tampoco está bien, darle sexo a un chico con la finalidad de enamorarle y retenerle. Son dos comportamientos que terminarán por destruir cualquier tipo de relación entre esas personas.
Espero haberme explicado. Un saludo!
Ropa interior
Pongámonos en situación, ¿de acuerdo? Después de un par de citas, ese chico tan maravilloso y tú decidís dar un paso más, vais a su/ tu casa. Empezáis a besaros, bebéis un par de copas de vino, vais al dormitorio... y la ropa comienza a caer. ¿Qué te sugiere esta imagen?

A mi, desde luego, me quita las ganas de continuar... Por eso, hoy vengo a hablar de la ropa interior masculina, too un clásico.
La primera lección es básica: Prescinde de la ropa interior de contenido friki o infantil, es decir, no te pongas tus calzoncillos de pokémon para una cita. Los calzoncillos de Sin chan que te regalaron tus amigos son muy divertidos pero, si esperas acostarte con esa chica, no te los pongas.
Los slips tampoco son santo de mi devoción...

... a menos que te queden como a éste hombre...

El pack de 3 del super del barrio está bien para ver el fútbol con tus amigos, para estar por casa o para dormir... pero nunca para una cita.

Otro ejemplo de lo que NO debéis usar...

Y para finalizar, os dejo un claro ejemplo del calzoncillo perfecto (con mi chico preferido)...

Saludos!! ;)

A mi, desde luego, me quita las ganas de continuar... Por eso, hoy vengo a hablar de la ropa interior masculina, too un clásico.
La primera lección es básica: Prescinde de la ropa interior de contenido friki o infantil, es decir, no te pongas tus calzoncillos de pokémon para una cita. Los calzoncillos de Sin chan que te regalaron tus amigos son muy divertidos pero, si esperas acostarte con esa chica, no te los pongas.
Los slips tampoco son santo de mi devoción...

... a menos que te queden como a éste hombre...

El pack de 3 del super del barrio está bien para ver el fútbol con tus amigos, para estar por casa o para dormir... pero nunca para una cita.

Otro ejemplo de lo que NO debéis usar...

Y para finalizar, os dejo un claro ejemplo del calzoncillo perfecto (con mi chico preferido)...

Saludos!! ;)