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Hasta las tetas de poeta de bragueta y revolcón
Como ser mujer y no morir en el intento...
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Tras muchas investigaciones, descubrí que no todos los hombres son iguales... ¡Los hay peores! Pero nosotras podemos hacer algo por evitar caer en sus trucos si nos ayudamos mutuamente... Para cualquier duda o sugerencia, no dudes en escribirme a hasta_lastetas@hotmail.com, ¿de acuerdo?
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Reflexiones de verano
El otro día, cuando estaba en la piscina tomando el sol, empecé a pensar que tenía que actualizar el blog y me puse a buscar tema.
A mi lado, había un grupo de chicas que hablaban (a voces) sobre chicos. Una de ellas comentaba al resto del grupo, que escuchaba con atención, que el chico con el que estaba saliendo no respondía a sus llamadas. Obviamente, no puede enterarme con exactitud de los detalles de la relación, pero aquel fragmento me bastó para desarrollar el tema que, a continuación, procedo a exponer.

(Si me vas a decir que no siempre sucede así, que es un tópico, que hay excepciones... por favor, deja de leer aquí. Sé que hay excepciones. Sé que hay de todo. Generalizo porque, si tuviese que exponer cada caso particular, no acabaría nunca. Pongo un ejemplo, simplemente).



Creo que es algo que todos hemos vivido: comienzas una "pseudorelación" con otra persona, salis algunas veces, compartís unas risas, teneis sexo, cine, cenas románticas... pero sin alcanzar ese nivel de compromiso que implica dar explicaciones, saber la ubicación concreta de la pareja a cada instante o recordar el cumpleaños de tu suegra.

Son relaciones raras porque terminan por llegar a un punto límite en el que existen dos salidas posibles: se formalizan o se rompen.

Ahora, pensemos que deseamos finalizarlas... ¿cómo lo haremos? La respuesta lógica, a mi juicio, es evidente: se coge al otro miembro y se conversa al respecto. Exponemos nuestro punto de vista, declaramos nuestra decisión y procuramos, o no, conservar la amistad que pueda quedar después de la pseudorelación.

Esta, como ya he dicho, es la respuesta lógica. La respuesta habitual suele ser diferente. Normalmente, se opta por la pérdida progresiva de contacto. ¿En qué consiste? Es sencillo, repentinamente, X no tiene tiempo para quedar. Z deja de proponer tantas citas como antes. W se tiene que ir antes a casa. K se va de viaje con duracción indeterminada. M no recibe tus mensajes... y así, infinidad de excusas. Todo vale para escaquearse y no decir la verdad: queremos finalizar la relación.

Es una actitud cobarde, mezquina y egoísta. Buscamos el cansancio, que la otra persona acabe resignándose y abandonando, que nos dejen... el camino fácil. ¿Por qué? No soy capaz de justificarlo, pero es así... lo peor es que, probablemente, todos hayamos sido víctimas de esa huida alguna vez... y, obviamente, también habremos sido los verdugos en otra ocasión.

Besos para todos/as.