Un año ya...
Hace aproximadamente un año que empecé a escribir en este blog. La verdad es que no pretendía convertirlo en un icono feminista ni nada por el estilo. Simplemente me apetecía escribir lo que pensaba sin preocuparme de lo que los demás pudieran pensar... es parte de la magia de internet, expresarse bajo el anonimato que la red proporciona.
Desde que comencé este blog he visto de todo. Hay quién me felicita y se muestra de acuerdo con mis opiniones. Luego están mis detractores, mujeres y hombres ofendidos por mis textos. Para mi asombro, también hay quién me pide consejo o ayuda en asuntos amorosos.
Yo no soy una experta en el amor. Tengo mis debilidades y cometo errores, como todos. A veces soy la fuerte y a veces la más débil. He sido la mujer enamorada y la mujer liberada. He sufrido por amor y también lo he disfrutado. He conocido hombres maravillosos a los que he herido vilmente y he conocido hombres detestables a los que he amado con toda mi alma. La cara y la cruz de una misma moneda.
A quienes me regalan buenas palabras y me leen con frecuencia: gracias. Sé que escribo poco, debido a mi horrible horario laboral y mi absoluta dejadez, pero sois uno de los motivos para que siga haciéndolo y no me haya olvidado ya del asunto... como de tantas otras cosas.
A quienes me critican: gracias. Me enseñais la otra realidad: hombres honrados que luchan por desmarcarse del resto, mujeres fuertes que son capaces de disfrutar sin restricciones de su sexualidad, relaciones perfectas, felicidad desbordante... Sé que, en ocasiones, soy muy radical y no reparo en otras alternativas. Las conozco y sé que existen... pero es imposible abarcar todas las posibilidades existentes en un tema tan complejo como las relaciones personales.
A quienes me han pedido alguna vez consejo: mil gracias. Yo no soy psicóloga ni tengo la llave de la felicidad guardada en la mesilla de noche. Yo soy una mujer más. Probablemente no os haya dicho nada que no os pudiera haber sugerido vuestro mejor amigo/a. Es tan simple como que la realidad, desde fuera, es mucho más sencilla de analizar.
Gracias a todos y todas. Feliz verano (o lo que queda)
Desde que comencé este blog he visto de todo. Hay quién me felicita y se muestra de acuerdo con mis opiniones. Luego están mis detractores, mujeres y hombres ofendidos por mis textos. Para mi asombro, también hay quién me pide consejo o ayuda en asuntos amorosos.
Yo no soy una experta en el amor. Tengo mis debilidades y cometo errores, como todos. A veces soy la fuerte y a veces la más débil. He sido la mujer enamorada y la mujer liberada. He sufrido por amor y también lo he disfrutado. He conocido hombres maravillosos a los que he herido vilmente y he conocido hombres detestables a los que he amado con toda mi alma. La cara y la cruz de una misma moneda.
A quienes me regalan buenas palabras y me leen con frecuencia: gracias. Sé que escribo poco, debido a mi horrible horario laboral y mi absoluta dejadez, pero sois uno de los motivos para que siga haciéndolo y no me haya olvidado ya del asunto... como de tantas otras cosas.
A quienes me critican: gracias. Me enseñais la otra realidad: hombres honrados que luchan por desmarcarse del resto, mujeres fuertes que son capaces de disfrutar sin restricciones de su sexualidad, relaciones perfectas, felicidad desbordante... Sé que, en ocasiones, soy muy radical y no reparo en otras alternativas. Las conozco y sé que existen... pero es imposible abarcar todas las posibilidades existentes en un tema tan complejo como las relaciones personales.
A quienes me han pedido alguna vez consejo: mil gracias. Yo no soy psicóloga ni tengo la llave de la felicidad guardada en la mesilla de noche. Yo soy una mujer más. Probablemente no os haya dicho nada que no os pudiera haber sugerido vuestro mejor amigo/a. Es tan simple como que la realidad, desde fuera, es mucho más sencilla de analizar.
Gracias a todos y todas. Feliz verano (o lo que queda)





