Cuando menos te lo esperas...
Si he de ser sincera, nunca en mi vida imaginé que me sentaría frente al ordenador para escribir lo que ahora mismo voy a escribir. De hecho, siempre creí que yo no era de esa clase de chicas, ya sabéis, de esas que se enamoran y son felices para siempre.
Soy una escéptica del amor, es evidente. Nunca creí en los cuentos de hadas ni en los príncipes azules, nunca creí que toda esa magia que nos vendía Disney fuera real, es más, sigo sin creerlo. La realidad no es perfecta, pero puede ser mágica igualmente. A veces no es necesario tener alas para volar.
Cuando toda tu vida y sus ejemplos, la vida de quienes te rodean y sus vivencias, todo lo que aprendes te enseña lo mismo, terminas por creerte esa realidad que tan bien conoces. Sabes, porque no eres tonta, que hay mundos paralelos con amor para siempre y tequieros llenos de sinceridad. Sabes que hay quién lo ha vivido pero, lamentablemente, nunca has sido tú ni nadie conocido. Son como leyendas urbanas de felicidad eterna.
Hallarse en ese punto de escepticismo es terrible. Terminas por no creer en nada ni en nadie, pierdes la fé con tanta eficacia que, cuando menos te lo esperas, ya no hay vuelta atrás. Aunque el mismisimo príncipe azul apareciera para llevarte a su cuento de hadas, tu seguirías pensando que es otro cerdo embustero y dejarías marchar su cariño con la seguridad de que, una vez más, has sobrevivido a un bache. Es horrible no tener ilusiones.
Lo que quiero decir es que, contra todo pronóstico, estoy enamorada. Él no es perfecto, ni mucho menos... él no es un príncipe azul, ni siquiera un príncipe incoloro. Él es la persona más normal del mundo es solo que, al pisar el mío, se vuelve mágico. Toda una vida buscando y, cuando menos me lo espero, aparece. Así, sin enviar un telegrama ni nada... y, claro, parece de mentira. Pero es real, tan real como el cariño que me demuestra en cada mirada, en cada abrazo, en cada beso... Y, sí, yo que nunca creí en el amor hoy llego aquí para deciros que teneis que tener cuidado, pero no miedo.
Hay mucho ladrón de sentimientos, mucha gente que os hará daño y os enseñará a desconfiar, a temer... pero no es la única verdad. El amor no es perfecto, pero es real. Solo hay que tener paciencia y un poquito de esperanza.
Saludos!!





