logotipo

img_google
Peripatetismos
día a día (es un decir) de una neurona de la web
Quién es quién
Sindicación
 
El disco de Poincaré o esbozo de un cronotopo kafkiano


El modelo de geometría hiperbólica se caracteriza por no satisfacer el quinto postulado de Euclides, aquel que afirma que por un punto exterior a una recta sólo pasa una recta paralela. En un universo hiperbólico (a diferencia de uno plano o esférico) ocurre que por un punto exterior a una recta pueden pasar infinitas paralelas. Uno de los modelos que permite visualizar un mundo de este tipo es el conocido disco de Poincarè cuya métrica hace que un habitante del disco se vea imposibilitado a acercarse a la frontera (imaginemos una hormiga cuyo tamaño va disminuyendo conforme se acerca al borde del disco). Hace tiempo que rumio analogías entre este modelo geométrico y el espacio narrativo kafkiano. Pondré tan sólo dos ejemplos: la novela "El castillo" y la narración "Durante la construcción de la muralla china". En el primero es el castillo el que parece constituir la frontera inasequible para el agrimensor. En el segundo, es el ciudadano el ser fronterizo al que ningún mensaje del emperador podría llegar pues Kafka hace la distancia entre éste y sus súbditos simbólicamente insalvable, ni siquiera para el mensajero más solícito. Cabe pensar que el escarabajo en el que se metamorfosea Gregorio Samsa habita un espacio asimismo hiperbólico. Es el cronotopo por excelencia del deus absconditus de los gnósticos, de la burocracia hipertrofiada, de las paradojas eleáticas. Y de algunas pesadillas.
 
Las bacantes
Está claro. Primero fue el tabaco. Ahora van por el alcohol, el nuevo enemigo de esa divinidad secularizada que es la Salud Pública. Ya lo dijo Chesterton, lo malo de dejar de creer en Dios es que se puede acabar creyendo en cualquier cosa. Basta ver un noticiario para darse cuenta de hasta qué punto se va orquestando la próxima campaña de prohibición. Primero las imágenes de jóvenes furibundos por la prohibición del botellón arrojando botellas vacías a los agentes del orden público. De inmediato un reportaje sobre alcohólicos anónimos y una frase antológica en boca de uno de los ex-alcohólicos: "yo empecé con el botellín, qué será de aquellos que empiezan con el botellón", frase que rendirá cuantiosos beneficios en manos de cualquier higienista a sueldo del ministerio. A nadie se le ocurre analizar las verdaderas causas del botellón. Miles de adolescentes y adultescentes que no disponen de un hogar propio y que, carentes asimismo de sueldo, deben conformarse con acudir a parques donde satisfacer de manera económica el culto al dios del vino. No sé cuál es el modelo ideal de hombre que imaginan desde el Plan Nacional sobre drogas. O sí. Un ser humano querubínico libre para siempre de la tentación psicotrópica, narcótica o simplemente estupefaciente. Una memez que sólo puede entenderse desde la más absoluta ingenuidad o, peor, desde la más soberana de las estupideces. Supongo que la delegada del Plan Nacional sobre drogas no habrá leído aquella tragedia de Eurípides donde el primo de Dionisos, Penteo, acaba tazado por las furibundas bacantes (entre ellas su propia madre) como castigo por querer expulsar de la ciudad el culto Báquico. Poco a poco la Sanidad ha ido desplazando su interés por la salud de nuestro cuerpo, interesándose cada vez más por la de nuestra alma, en una especie de intervencionismo cuasireligioso. Cuidado con aquellos que quieren traeros la salvación. Proclamo.
 
Una perlica
Una perla recogida en una crítica de L. A. de Villena al último libro de J. M. Álvarez:


Ya hemos perdido. Nada vale. Pero aún brilla una perla. Los imbéciles sojuzgan a los excelentes. Pero hay que intentar el anarco-esteticismo. Algunos se llevarán las manos a la cabeza. Pero la poesía es magnífica, y -desde luego- no vivimos el mejor de los mundos.

Para ponerse a pensar.
 
Género periodístico
Monitor era el esclavo romano que paseaba junto a su amo y cuyo cometido era señalar de entre los ciudadanos del foro aquellos que resultaban conocidos o que merecieran serlo de acuerdo a unos intereses previstos. En este sentido la monitorización es un término que se ha venido usando últimamente en literatura para significar aquella tarea previa de la composición poética ponsistente en seleccionar los componentes de la realidad que luego serán reelaborados en el taller des escritor. Es evidente que dicha tarea no es privativa de la literatura. El periodismo, por ejemplo, decide cuáles de aquellos acontecimientos de la actualidad merecen ser reseñados. A partir de ahí ciertas herramientas retóricas (amplificatio y reductio, fundamentalmente) sirven al periodista para hornear las noticias que llegarán calientes al ciudadano. He aquí un ejemplo de dos teletipos que podrían llegar a la redacción de un periódico:

El 92% de maltrato en la pareja se da hacia las mujeres.

El 75% de las maltratadoras (referido a niños) en el hogar son las madres biológicas.

Naturalmente la primera sería objeto de amplificatio, la segunda de reductio. Quizás así se entienda por qué no se han tenido en cuenta a niños y ancianos en la ley del así llamado maltrato de género (o doméstico, o como se diga). Pero esa es otra historia...

Y es que, naturalmente, en la retórica periodística tiene mucho que ver la ideología que gobierna el medio. El periodismo es una herramienta utilísima de la política (no estoy descubriendo nada nuevo, desde luego). A veces la imagen de la realidad que ofrece un medio de comunicación coincide sospechosamente con aquella que propugna un determinado partido político. Otras tantas veces una "alarma social", un "problema" es suscitado en un medio de comunicación previamente a una ley dictada para erradicarla (¿providencialmente?). Esta condición ancilaria del periodismo respecto de la política lo coloca en inferioridad de condiciones respecto a otros géneros literarios. Un escritor no puede colaborar mucho tiempo con la prensa sin sentir que está traicionando algo de sí mismo: el vuelo ilimitado de la ficción y su voluntad de independencia.
 
Política ficción
Hay que reconocerlo. Ya no es posible hacer política. Lo que hace apenas un siglo eran variables han devenido constantes pretendidamente universales. La idea esbozada por Kant acerca de la historia universal en sentido cosmopolita parece haberse cumplido como otras tantas profecías. El pescao está vendido, en definitiva. El margen real de nuestros gobiernos occidentales es infinitesimal. La macro-economía, la macro-política vienen dictadas desde instituciones más elevadas que dictaminan desde su trono de acuerdo a leyes supuestamente infalibles. Desterrado el territorio de lo macro, los gobiernos orientan su mirada de hidra hacia el escueto terreno de lo micro, aquello que señala el ritmo del día a día del común de los ciudadanos. La ley de (contra) los fumadores, la ley de equiparación de géneros (o como quiera que se llame), la obsesión por la higiene pública y privada, la corrección política... son unos cuantos ejemplos de lo que digo. A ningún gobierno (de derechas o de izquierdas, si es que esta diferencia tiene todavía algún sentido) se le ocurre controlar los beneficios de las grandes empresas o bancos. El mundo de lo macro es el de lo hiperouránico, de lo divino, intocable, entonces. Lo que sí parece estar a su disposición son los cuerpos y las almas de los muy mortales ciudadanos. Y me sigue pareciendo cuanto menos curioso que el método -no sé si inconsciente- seguido por estos gobiernos obedezca al mismo principio descrito por Kant en el ensayo antes mencionado. Aprovecharse de las oposiciones (o crearlas y fomentarlas en su caso) para, tras el inevitable conflicto, entrar a legislar de modo conveniente, esto es, de modo que las relaciones entre los antagonistas ya no sean directas sino mediadas a través de la correspondiente ley (del tabaco, de la igualdad de sexos -o como se diga-, etc). Por este camino -imparable, por otra parte- ya no es necesario solicitar a un fumador que deje de fumar en nuestra presencia sino que directamante podemos acudir al cuartelillo de la benemérita más cercano e incoar una denuncia. La intimidad, ese espacio reservado a los individuos o a las parejas se llena de repente de leyes, de mediadores de conflictos, de psicólogos que ni siquiera gozan del favor dramatúrgico de la sotana. Dentro de poco habrá que enseñar a los adolescentes un protocolo para dirigirse a una chica, tendremos que aprender protocolos para cruzar una calle, acariciar a un niño, hacer colas en el autobús o en la pescadería... Si no, al tiempo.
 
Últimas noticias del exorcista
Momentánea imposibilidad de actualizar este blog -stop- secuestrada línea de adsl por compañía de telecomunicaciones -stop- S.O.S, S.O.S -stop- Wanadoo es el auténtico nombre del Anticristo -stop-