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Peripatetismos
día a día (es un decir) de una neurona de la web
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Endesa y el triángulo del deseo
No sé si alguna otra vez he hablado en este lugar del famoso triángulo del deseo de René Girard. La cosa es sencilla, A no sabe si entrarle o no a B, entonces aparece C y mira con buenos ojos a B, de donde A concluye que efectivamente B es un ser apetecible y decide hacerlo/a suyo/a para toda la vida (la cosa también funciona con objetos normales y corrientes). Hay que ver la cantidad de cosas que explica este sencillo esquema, desde triángulos amorosos hasta el comportamiento de las señoras delante de un montón de ropa de saldo. Pero hete aquí que la cosa no se detiene en las personas humanas sino que afecta también a las sociedades limitadas y hasta a las anónimas. Ahí está la coqueta ENDESA sugiriéndose con sus atributos dignos de elogio. Llega Gas Natural y le dice bonitos ojos tienes, pero ella se hace la remolona. A continuación acude E-ON, cuyo nombre de superhéroe bastaría para caer rendida a sus brazos, y Gas Natural dice que ENDESA es suya y que siempre lo será, tralarí, tralará... Pero todavía hay más. Ya no es un triángulo sino un paralelogramo. ACCIONA muestra sus bien cuidados músculos auxilado por el escudero Botín al cogitar que una señorita que rinde a sus pies tal manojo de pretendientes ha de tener necesariamente algo especial. Y mientras tanto ENDESA sube y sube su valor bursátil (se cubre de afeites y adquiere los mejores trapitos) y sigue con su rol de Vamp inaccesible. Menos mal que al final son ellas las que deciden.
 
Normas para el parque humano
Hace unos años el filósofo alemán Peter Sloterdijk reflexionaba en sus "Normas para el parque humano" acerca de los modos de domesticación del ser humano. En dicho texto parece demostrar el filósofo la función de "doma" que cumplió el Humanismo durante tantos siglos, para a continuación explayarse sobre su sospecha (más bien evidencia) de que el proyecto humanista ha fracasado. Todo esto me viene a la cabeza a propósito del (¿nuevo?) rumbo que toma la educación en los tiempos que corren. Ya no son los clásicos los que conforman la sensibilidad de nuestros estudiantes. Asimismo la memorización, antes herramienta insoslayable del estudio, ha sufrido el descrédito, quizás porque sea la facultad que nos permite retrotraernos al pasado (en este caso colectivo). A la cuestión final propuesta por Sloterdijk en su ensayo acerca de los nuevos modos de domesticación humana parecen -al menos en nuestro país- haber respondido psicólogos y pedagogos con toda la retórica de su disciplina. Por mencionar algunos de los pilares de esta nueva ideología (que no es mas que la literalización de lo mítico):

-Aprendizaje significativo: una de las maneras de evitar al estudiante el deslumbramiento por lo verdaderamente novedoso.

-Labor tutorial: que incide en la deriva psicológica de la enseñanza (los centros de educación no sólo deben cuidar el intelecto del alumno, sino también -y fundamentalmente- su alma), así como en el papel otorgado a los padres dentro del sistema educativo (gendarmes dispuestos a proponer mentís tras mentís a la tarea profesional de los educadores y que privan a sus hijos de la conveniente intemperie -el centro educativo como lugar libre de la injerencia familiar-, base de toda auténtica socialización).

-Incrustación curricular de la propia ideología (insisto, mitología que ha olvidado que lo es) en forma de "Contenidos tranversales" o "Educación para la ciudadanía", compuertas abiertas (sobre todo en este último caso) para que que organizaciones tan poco vinculadas al ámbito educativo como "fundaciones", "patronales" y ONG'S vayan tomando posiciones en la formación de nuestros alumnos. Cuando a Aristóteles le preguntaban si la virtud podía enseñarse, él respondía que lo único que de hecho se enseñaba era la virtud. Naturalmente se refería a la transmisión directa que implica la convivencia, y ésta (lo que hace, no lo que dice) es efectivamente la única virtud (poca o mucha) que puede transmitir un profesor. Lo contrario (pensemos en lo ridículo de imaginar a Aristóteles haciendo copiar cien veces a su alumno Alejandro: "la virtud es lo único que se transmite") siempre se ha llamado y se sigue llamando adoctrinamiento, por muy laico que se quiera hacer pasar (quizás, en el fondo, no se trate más que de una nueva secularización adulterada del cristianismo, basta con observar el aire monacal, franciscano -en el mejor de los casos- y, a veces, francamente opusino, de reformadores y acólitos).

Alguien se asombraba de que un personaje como Himmler hubiese podido salir de un sistema educativo inspirado en el humanismo (el de los Lyceums alemanes). No sé si se detenía esa misma persona en contabilizar la cantidad de personas de impecable formación que salieron de ellos y que todavía nos deslumbran con su inteligencia. Basta con señalar que Hitler y Wittgensteien eran compañeros de clase. No estoy nada convencido de que esta nueva "doma" produzca mejores ejemplares que los que salieron de la "cría humanista". Aguardemos los resultados. Aunque entonces quizás sea demasiado tarde.
 
La prosa del mundo
Es la hora de la comida. Ando tramitando un curri verde tailandés mientras escucho a mi vecino del segundo, un hombre del cono sur sudamericano cuya única afición es despotricar a viva voz contra todo y contra todos. Así sé que es colonialista, imperialista, anticonstitucional, que odia a Nadal, a Alonso y -en general- a todos los españoles. Con veinte años más podría pasar por un militar exiliado de la dictadura de Videla. Pero pronto a esta voz se une la de mis otros vecinos, éstos orientales, con los que comparto el patio y el tendedero de la ropa. Mientras trituro el limoncillo y el jenjibre, atiendo a la conversación incomprensible de la muchacha china que, teléfono en mano, se pasea por el patio con un pijama (¿hay en chino alguna palabra equivalente a nuestra "intimidad"?). De repente, a través del cristal de la ventana abierta, descubro una nueva presencia, ésta silenciosa. Es el ecuatoriano que trabaja en la reforma de la escalera. Después de comer su bocadillo, descansa sentado en una pila de ladrillos y seguramente atiende como yo al contrapunto de las voces vecinales. Entonces decido añadir un nuevo instrumento al concierto, no mi voz, sino la música del "Prometeo" de Luigi Nono. En el fondo se trata de un experimento psicológico. Pretendo averiguar cuál de ellos (el argentino, el ecuatoriano, la china, yo mismo) es capaz de resistir hasta el final. La primera en colgar es la china. Los improperios del argentino continúan todavía unos minutos (mientras añado la salsa de curri a la carne de pollo), así averiguo que los europeos somos unos calzonazos y que los americanos son los únicos capaces de defender nuestro ideal modo de vida frente a la amenaza musulmana. Finalmente, se calla. Resta el muchacho ecuatoriano. A través del reflejo de la ventana observo su rostro ausente, extrañamente abstraído. No consigo averiguar si es la música o alguna visión interior lo que lo mantiene en ese estado. Suenan los compases consagrados a Hölderlin y el basmati parece estar a punto. Todavía dura unos minutos. Secretamente lo declaro vencedor. Interrumpo el Prometeo y lo sustituyo por algo levemente menos indigesto: las noticias de la radio. Justo en ese momento, cuando el locutor empieza a desgranar con su voz mercenaria la prosa del mundo, el muchacho se levanta como recién despertado de un sueño y sale del patio. Frente a la mesa, degustando al fin mi plato de curri verde, pienso que este mundo a veces resulta de lo más extraño.
 
Aquiles y la tortuga
He aquí un pasaje extraído de "Tratado de ateología", de Michel Onfray:

...a partir del año 380 la ley condenaba a la infamia a los no cristianos, lo cual equivale a decir que justificaba la anulación de sus derechos cívicos y, por lo tanto, la posibilidad de participar en la vida de la ciudad, en la enseñanza y en la magistratura, por ejemplo. Decretaba la pena de muerte para todo individuo que atentara contra la persona o los bienes de los ministros del catolicismo y de los lugares de culto. Durante ese tiempo, los cristianos destruyeron los templos paganos, confiscaron, saquearon y destruyeron los templos y su mobiliario amparados por la ley, puesto que los códigos legales lo permitían...
La interdicción a practicar los cultos paganos se completaba con la lucha sin cuartel contra las herejías definidas como todo aquello que no coincidía con los derechos imperiales. Prohibieron las reuniones y, desde luego, también el maniqueísmo; los judíos sufrieron persecuciones, del mismo modo que la magia o el libertinaje en las costumbres. La ley alentaba la delación... Autorizaba la confiscación de bienes no cristianos.


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Y ahora, sutilmente, operemos algunos cambios. Alehop, lean atentamente el resultado:

...a partir del año 2006 la ley condenaba a la infamia a los fumadores, lo cual equivale a decir que justificaba la anulación de sus derechos cívicos y, por lo tanto, la posibilidad de participar en la vida de la ciudad, en la enseñanza y en la magistratura, por ejemplo. Decretaba la pena de muerte para todo individuo que atentara contra la persona o los bienes de los inspectores de sanidad y de los lugares libres de humos. Durante ese tiempo, los no fumadores destruyeron los bares, confiscaron, saquearon y destruyeron las tabernas y su mobiliario amparados por la ley, puesto que los códigos legales lo permitían...
La interdicción a fumar se completaba con la lucha sin cuartel contra las herejías definidas como todo aquello que no coincidía con lo que se daba a entender como Salud Pública. Prohibieron las reuniones de fumadores y, desde luego, también el alcohol; los obesos sufrieron persecuciones, del mismo modo que el colesterol (el malo) o el libertinaje en las costumbres. La ley alentaba la delación... Autorizaba la confiscación de bienes de los fumadores.


Una prueba más de la tesis eleática de que el movimiento (el tiempo, el progreso) no existe.