Mallarmè y el espacio hiperbólico

Hay un vínculo casi etimológico entre el verso en poesía y los surcos practicados por el agricultor en la tierra para facilitar el cultivo de las especies. Asimismo con los rayos de sol que caen verticales desde el cielo, visibles sovre todo cuando penetran a través de los intersticios que se abren en ocasiones en las nubes. El verso como aquello que se dispone sucesivamente en forma rectilínea y donde fructifica el sentido del poema. Versos que apuntan a este sentido al igual que es posible seguir el rastro de los rayos de luz hasta su fuente solar.
En la primera mitad del siglo XIX se funda una rama de la matemática inverosímil hasta entonces. El quinto postulado de Euclides (que por un punto exterior a una recta sólo pasa otra única recta) se ha probado indemostrable y a alguien se le ocurre (a dos hombres sin ninguna relación -Lobatchevski y Bolyai- entre sí y casi al mismo tiempo) introducir un nuevo axioma, el que implica imaginar que por un punto exterior a una recta discurran infinitas paralelas. Años más tarde Riemann da cuenta de una tercera posibilidad, la no existencia de paralelas. Medio siglo más tarde (otra vez el zeitgeist) estas inquietudes geométricas se filtran a la poesía, que de alguna manera muestra su vinculación con el agrum (aunque se trate de un agro hiperbólico). Y quizás ninguna obra resulte tan paradigmática como "un coup de dès" de Mallramè. En ella los surcos/versos proliferan los unos junto a los otros, brotan de un mismo punto sin posibilidad de encuentro. La concepción del espacio-tiempo ha variado definitivamente. Y con él, la de la poesía.
Mediaciones
No sé si sorprenderme del auge cada vez mayor que la palabra "mediación" tiene en nuestras sociedades. Mediación y consenso, qué duda cabe, son dos de las claves de bóveda de la retórica que concierne a los valores de nuestro tiempo. A la mediación escolar de conflictos se une ahora la mediación familiar. No es de extrañar. Primero fue el desprestigio de la autoridad del profesorado, consecuencia de la supuesta paridad profesor-alumno en el proceso educativo ("yo a ti no tengo por qué obedecerte", "pero quién te has creído", "los deberes los hace tu abuela", "tu obligación es aguantarme, que para eso te pagan", más o menos) y ahora le ha llegado el turno a la autoridad paterna -rémora vituperable del patriarcado- o materna, en su caso, lo cual hace necesario el concurso de esa figura que hasta ahora sólo era posible admirar en las películas norteamericanas y que es el "mediador familiar". Un señor/a preferentemente psicóloga/o (al igual que ocurre en el sistema educativo) que concluirá lo importante que es escuchar al niño o al adolescente y atender a sus justas y razonables pretensiones de afirmación personal. Lo que sí resulta curioso es comprobar cómo la falta de autoridad de profesores y padres ha hecho que los conflictos (¿sorprendentemente?) en lugar de reducirse, se multipliquen en una casuística demencial (alumnos que maltratan a profesores, niños que pegan a sus padres, etc). Lo que no se discute es que esto de la mediación sirve para dar trabajo a un montón de gente que de otra manera tendría que buscar en otra parte las habichuelas.
Con lo anterior lo único que se consigue es que los ámbitos educativo y familiar pasen de ser lugares de convivencia (vinculados por la heteronomía dada en forma de "auctoritas", por parte del profesor o del padre-madre) a reductos de sospecha, donde en cualquier momento se teme el abuso de autoridad y la opresión de cualquiera de las partes. El colegio o la familia dejan de ser burbujas autónomas (en el sentido solterdijkiano) para ser mediatizadas y monitorizadas por un sistema espurio que busca la uniformización y la adscripción acrítica al wishful thinking. Y si pensamos más allá, ¿no se está convirtiendo el Estado -al menos en este país- en una especie de mediador entre las diversas autonomías/nacionalidades? ¿No ha despachado su labor de tutela para adoptar el papel de padre tolerante ("unum inter pares") que pregunta a sus "pequeños" antes de tomar cualquier decisión? No hay que descartar futuros gobiernos integrados exclusivamente por psicólogos expertos en resolución de conflictos. Al tiempo.
Tres burbujas (familia, colegio, Estado) que explotan o explotarán -o quizás ya lo hayan hecho- delante de nuestras narices, dejándonos a solas con el vacío. Y todo sin que nadie parezca darse cuenta.
Hace un tiempo bastaba con odiar al padre, al profesor o al Estado, necesarios chivos expiatorios que a su vez acababan constituyéndonos como seres autónomos y a los que -aunque fuera tardíamente- podíamos dar muestras de reconocimiento. Ahora ya no es posible proyectar en nadie nuestro malestar, y por lo tanto éste acaba proyectándose hacia cualquiera. Algo que sin duda guarda relación con los modos contemporáneos de violencia.
Con lo anterior lo único que se consigue es que los ámbitos educativo y familiar pasen de ser lugares de convivencia (vinculados por la heteronomía dada en forma de "auctoritas", por parte del profesor o del padre-madre) a reductos de sospecha, donde en cualquier momento se teme el abuso de autoridad y la opresión de cualquiera de las partes. El colegio o la familia dejan de ser burbujas autónomas (en el sentido solterdijkiano) para ser mediatizadas y monitorizadas por un sistema espurio que busca la uniformización y la adscripción acrítica al wishful thinking. Y si pensamos más allá, ¿no se está convirtiendo el Estado -al menos en este país- en una especie de mediador entre las diversas autonomías/nacionalidades? ¿No ha despachado su labor de tutela para adoptar el papel de padre tolerante ("unum inter pares") que pregunta a sus "pequeños" antes de tomar cualquier decisión? No hay que descartar futuros gobiernos integrados exclusivamente por psicólogos expertos en resolución de conflictos. Al tiempo.
Tres burbujas (familia, colegio, Estado) que explotan o explotarán -o quizás ya lo hayan hecho- delante de nuestras narices, dejándonos a solas con el vacío. Y todo sin que nadie parezca darse cuenta.
Hace un tiempo bastaba con odiar al padre, al profesor o al Estado, necesarios chivos expiatorios que a su vez acababan constituyéndonos como seres autónomos y a los que -aunque fuera tardíamente- podíamos dar muestras de reconocimiento. Ahora ya no es posible proyectar en nadie nuestro malestar, y por lo tanto éste acaba proyectándose hacia cualquiera. Algo que sin duda guarda relación con los modos contemporáneos de violencia.
Glass, Irony and God
He aquí dos poemas de Anne Carson, sacados del libro Glass, Irony and God.
PERSONAJES TELEVISIVOS: SAFO
avec ma main brûlée j'écris sur la nature du feu
I.
Nadie sabe lo que son las leyes. Que hay leyes
lo sabemos, aunque sólo sea por los periódicos que queman
En segundo lugar
día de miradas en la Plaza de la Concordia
Me doy cuenta de que las hojas del jardín han cambiado
durante la noche,
pero no se lo cuento a nadie
por miedo a los problemas de continuidad.
Ya he invalidado 16 (por lo demás estupendas)
sorprendidas esta mañana cambiándose un anillo
No puedes borrarlo.
¿Es esto una ley?
No, un talento. Andar oblicuamente
sobre las piedras afiladas.
El vicio es también afilado.
Hay leyes contra el vicio.
Pero el shock permanece contigo.
II.
la vie est brève
un peu d'amour
un peu de rêve
ainsi bonjour
El Talento tiene talento
para lo obvio.
¿Ves esta cuerda?
Ata un cabo a mí
y el otro a la Muerte:
gateando atolondrada
puedo rodearLa
a una distancia focal consistente.
Ni demasiado cerca ni demasiado lejos
("El Hogar", susurra el cameraman
mientras al fondo las lápidas
se derraman despacio
fuera de cuadro.)
La tierra estará más caliente de lo que pensamos
tras esta circunvolución.
PERSONAJES TELEVISIVOS: SAFO
avec ma main brûlée j'écris sur la nature du feu
I.
Nadie sabe lo que son las leyes. Que hay leyes
lo sabemos, aunque sólo sea por los periódicos que queman
En segundo lugar
día de miradas en la Plaza de la Concordia
Me doy cuenta de que las hojas del jardín han cambiado
durante la noche,
pero no se lo cuento a nadie
por miedo a los problemas de continuidad.
Ya he invalidado 16 (por lo demás estupendas)
sorprendidas esta mañana cambiándose un anillo
No puedes borrarlo.
¿Es esto una ley?
No, un talento. Andar oblicuamente
sobre las piedras afiladas.
El vicio es también afilado.
Hay leyes contra el vicio.
Pero el shock permanece contigo.
II.
la vie est brève
un peu d'amour
un peu de rêve
ainsi bonjour
El Talento tiene talento
para lo obvio.
¿Ves esta cuerda?
Ata un cabo a mí
y el otro a la Muerte:
gateando atolondrada
puedo rodearLa
a una distancia focal consistente.
Ni demasiado cerca ni demasiado lejos
("El Hogar", susurra el cameraman
mientras al fondo las lápidas
se derraman despacio
fuera de cuadro.)
La tierra estará más caliente de lo que pensamos
tras esta circunvolución.
Teletipo (última hora)
De Juana Chaos.
De Juana Chaos.
De Juana Chaos.
De Juana Chaos.
De Juana Chaos.
Propuesta -socialista- de supresión del impuesto sobre el patrimonio.
De Juana Chaos.
De Juana Chaos.
De Juana Chaos.
De Juana Chaos.
De Juana Chaos.
Más De Juana Chaos.
Es terrible lo de De Juana Chaos. Una infamia, una ignominia, una injusticia como la copa de un pino... ¿No están de acuerdo conmigo?
De Juana Chaos.
De Juana Chaos.
De Juana Chaos.
De Juana Chaos.
Propuesta -socialista- de supresión del impuesto sobre el patrimonio.
De Juana Chaos.
De Juana Chaos.
De Juana Chaos.
De Juana Chaos.
De Juana Chaos.
Más De Juana Chaos.
Es terrible lo de De Juana Chaos. Una infamia, una ignominia, una injusticia como la copa de un pino... ¿No están de acuerdo conmigo?
El Buda y el espejo
He aquí una de las obras de Nam June Paik expuestas en la fundación telefónica.

Un Buda mirándose a sí mismo en la pantalla del televisor. A diferencia del mito órfico de Dionisos niño (admirado y atraído por su imagen en el espejo), el Buda no se acerca al monitor para tocarlo, sino que permanece en estado de meditación, ajeno a su televisivo reflejo. El mito órfico es una cosmogonía. La obra de Nam June Paik nos muestra por el contrario un dios desapegado de su imagen, absorto en su extrema quietud, ajeno al pálpito del deseo. June Paik nos muestra un deus absconditus, desafectado de su propia creación.

Un Buda mirándose a sí mismo en la pantalla del televisor. A diferencia del mito órfico de Dionisos niño (admirado y atraído por su imagen en el espejo), el Buda no se acerca al monitor para tocarlo, sino que permanece en estado de meditación, ajeno a su televisivo reflejo. El mito órfico es una cosmogonía. La obra de Nam June Paik nos muestra por el contrario un dios desapegado de su imagen, absorto en su extrema quietud, ajeno al pálpito del deseo. June Paik nos muestra un deus absconditus, desafectado de su propia creación.
A propósito del culo
Hay ensayos como "Multicularismo o la lógica cultural del capitalismo multinacional", de Zizek, que constituyen auténticas revelaciones. No ha habido quizás ninguna página de este escrito que no incluya un alumbramiento. Zizek desenmascara algunos de nuestros mitos con una inteligencia y una precisión terribles, pues no puede calificarse de otra manera lo que se esconde detrás de tales máscaras. El más impactante: la prueba de que lo que se esconde bajo nuestro multiculturalismo a la europea no es más que un rechazo al otro radical, al inconmensurable (en realidad toda alteridad lo es) respecto a nuestras propias coordenadas culturales. Cito literalmente:
La "tolerancia" liberal excusa al Otro folclórico, privado de su substancia (como la multiplicidad de "comidad étnicas" en una megalópolis contemporánea), pero denuncia a cualquier Otro "real" por su "fundamentalismo", dado que el núcleo de la Otredad está en la regulación de su goce: el "Otro real" es por definición "patriarcal", "violento", jamás es el otro de la sabiduría etérea y las costumbres encantadoras.
Como decía un profesor mío de la facultad, a propósito de Nietzsche, "este hombre nos enseña el culo de la humanidad", y esto efectivamente es lo que hace Zizek. Claro, que mi profesor siempre añadía, "¿pero es que podemos dejar de tener culo?". Y aquí está el meollo de la cuestión. Pongamos otros ejemplos. Los hindúes no comen vaca y esta autoimposición (de carácter en principio religioso) les permite disponer de una cantidad importante de bosta como combustible, aparte de ayudarles a distinguirse de sus coterráneos musulmanes. En el ejército americano se impide la entrada a los homosexuales, asunto que permite el desarrollo de esa camaradería típicamente masculina que consiste en tocarse el culo y decirse a la menor oportunidad: "chúpame la polla", casi con coquetería. Naturalmente que asoma aquí el psicoanálisis (de masas, en este caso), pero ya hubo alguien que dijo que el mito no era más que el inconsciente de un pueblo. Mitos puestos en la sombra y que algunos se encargan de vez en cuando de sacar a la luz. El "tsimtsum" o contracción (o repliegue) es la clave de bóveda de la cábala luriana. Según esta teogonía, Dios se vela a sí mismo, pone algo de sí a la sombra para que pueda originarse la creación. Nuestro mundo civilizado rechaza al otro y este rechazo (forcluido) es lo que le permite pregonar a los cuatro vientos que está dispuesto a tolerar todas las diferencias. Y este mito -demuestra Zizek- es central en la ideología capitalista, pues eliminar al otro radical, a la diferencia, supone crear el medio ideal para la propagación del mercado, que sueña con la homogeneidad universal de las necesidades y los gustos. El capital no estorba la creación de grupos y comunidades, mientras éstos se sostengan en el vacío.
Sí, probablemente no sea posible liberarse del culo, de la sombra. Pero soy de los que piensa que el camino correcto es mostrarlo. Después ya decidirá uno qué hacer con él.
Cambiar de culo, por ejemplo.
La "tolerancia" liberal excusa al Otro folclórico, privado de su substancia (como la multiplicidad de "comidad étnicas" en una megalópolis contemporánea), pero denuncia a cualquier Otro "real" por su "fundamentalismo", dado que el núcleo de la Otredad está en la regulación de su goce: el "Otro real" es por definición "patriarcal", "violento", jamás es el otro de la sabiduría etérea y las costumbres encantadoras.
Como decía un profesor mío de la facultad, a propósito de Nietzsche, "este hombre nos enseña el culo de la humanidad", y esto efectivamente es lo que hace Zizek. Claro, que mi profesor siempre añadía, "¿pero es que podemos dejar de tener culo?". Y aquí está el meollo de la cuestión. Pongamos otros ejemplos. Los hindúes no comen vaca y esta autoimposición (de carácter en principio religioso) les permite disponer de una cantidad importante de bosta como combustible, aparte de ayudarles a distinguirse de sus coterráneos musulmanes. En el ejército americano se impide la entrada a los homosexuales, asunto que permite el desarrollo de esa camaradería típicamente masculina que consiste en tocarse el culo y decirse a la menor oportunidad: "chúpame la polla", casi con coquetería. Naturalmente que asoma aquí el psicoanálisis (de masas, en este caso), pero ya hubo alguien que dijo que el mito no era más que el inconsciente de un pueblo. Mitos puestos en la sombra y que algunos se encargan de vez en cuando de sacar a la luz. El "tsimtsum" o contracción (o repliegue) es la clave de bóveda de la cábala luriana. Según esta teogonía, Dios se vela a sí mismo, pone algo de sí a la sombra para que pueda originarse la creación. Nuestro mundo civilizado rechaza al otro y este rechazo (forcluido) es lo que le permite pregonar a los cuatro vientos que está dispuesto a tolerar todas las diferencias. Y este mito -demuestra Zizek- es central en la ideología capitalista, pues eliminar al otro radical, a la diferencia, supone crear el medio ideal para la propagación del mercado, que sueña con la homogeneidad universal de las necesidades y los gustos. El capital no estorba la creación de grupos y comunidades, mientras éstos se sostengan en el vacío.
Sí, probablemente no sea posible liberarse del culo, de la sombra. Pero soy de los que piensa que el camino correcto es mostrarlo. Después ya decidirá uno qué hacer con él.
Cambiar de culo, por ejemplo.
Überleben or not überleben

Es curioso cómo una obra es capaz de perpetuarse, no sólo a través de sucesivas reediciones, lecturas y traducciones, sino por medio de las adaptaciones de dicha obra a otros géneros o artes distintas a aquella que la acuñó inicialmente. Es algo que últimamente me ocurre bastante a menudo. Leo "Escuela de mandarines" y no concibo cómo todavía nadie ha hecho una adaptación teatral de la novela de Espinosa (a Eloy Sánchez Rosillo le salió algún que otro poema). Leo "El desierto de los Tártaros" y estoy viendo en realidad una película (me entero googleando de que existe efectivamente una versión rodada por Valerio Zurlini y protagonizada por... ¡Paco Rabal! Es que no salgo de mi asombro. Aunque, a decir verdad, yo la película que imaginaba estaba rodada por Werner Herzog). Una especie de sinestesia artística me afecta esta última temporada, algo que yo asocio con la entrada de la primavera. A veces ocurre lo contrario. No logro entender cómo pueden hacerse ciertas adaptaciones de algunas novelas, "La mancha humana", por ejemplo. Me dio un disgusto la compañera que me dijo que existía una versión cinematográfica. Será que no la vi mientras leía la impresionante novela de Philip Roth.
Nada, sólo era eso.





