Pequeñas doctrinas de la soledad
Leyendo el libro de Miguel Morey Pequeñas doctrinas de la soledad, en particular cuando trata acerca de la figura del intelectual:
"El intelectual es aquel que, como ya quería Platón, está comprometido en salvar la polis. Sin embargo, esta noble consigna demasiado a menudo no implica sino la complicidad más orgánica con los poderes establecidos, a los que simplemente legitima. Y es muy posible que la polis deba ser salvada -pero en un momento como el presente en el que el concepto de orden público amenaza con saturar el todo de la razón social, no estaría de más preguntarse si existe otro modo de salvar esa forma de vida espiritual que es la ciudadanía de la polis que creando libertad -es decir, desorden."
"El intelectual es aquel que, como ya quería Platón, está comprometido en salvar la polis. Sin embargo, esta noble consigna demasiado a menudo no implica sino la complicidad más orgánica con los poderes establecidos, a los que simplemente legitima. Y es muy posible que la polis deba ser salvada -pero en un momento como el presente en el que el concepto de orden público amenaza con saturar el todo de la razón social, no estaría de más preguntarse si existe otro modo de salvar esa forma de vida espiritual que es la ciudadanía de la polis que creando libertad -es decir, desorden."
Modelos matemáticos

El perfil del pecho femenino viene modelado por dos curvas fundamentales en matemáticas: la exponencial y la logarítmica. La exponencial recorre la parte inferior, describe la elevación que nace de las costillas y va a parar -siguiendo una pendiente vertiginosa- al vértice del pezón. A partir de ahí la curvatura se invierte y adquiere la dulzura de la torsión logarítmica. La piel asciende suavemente hasta la base de la clavícula, luchando contra la gravedad que curva exponencialmente la parte inferior de la mama. Todo pecho resume y sintetiza por tanto la disputa de dos fuerzas opuestas: la gravitatoria (carnal) y la ascensional (espiritual) -recordemos que la función exponencial y la logarítmica son inversas la una de la otra-. El pecho desnudo oscila, encarnado símbolo de la lucha entre el par de fuerzas ya mencionadas. De ahí su atracción, la turbulenta serenidad que esconde su belleza.





