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Peripatetismos
día a día (es un decir) de una neurona de la web
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Plusvalías
El segundo principio de la termodinámica preconiza que todo sistema cerrado tiende irremisiblemente hacia la muerte térmica, es decir, hacia una especie de indiferenciación caótica. Es lo que se conoce como entropía. El vector del tiempo es negantrópico, siempre avanza en el sentido decreciente de complejidad. En términos económicos ocurre algo parecido. Cualquier objeto pierde valor con el decurso del tiempo. Es algo ínsito a su disposición para ser consumido. Hay excepciones, sin embargo. Pensemos si no en las obras de arte y en los bienes inmuebles. En el primer caso la revalorización provendría de una vindicación de la noción de genio; la singularidad de la obra asegura su plusvalía con el paso de los años. La obra de arte constituye de alguna manera un fetiche, una metonimia del autor cuyo aprecio no deja de verse incrementado con el tiempo. Cabe preguntarse, sin embargo, qué operación retórica justifica la inmoderada revalorización de los bienes inmuebles. ¿Es acaso en ansia de posesión de una casa el último vestigio neolítico en este mundo que nos aboca a un permanente nomadismo físico y psicológico? Es tan sólo una propuesta. Reconozco la insondabilidad del misterio.
No