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Peripatetismos
día a día (es un decir) de una neurona de la web
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Aquiles y la tortuga
He aquí un pasaje extraído de "Tratado de ateología", de Michel Onfray:

...a partir del año 380 la ley condenaba a la infamia a los no cristianos, lo cual equivale a decir que justificaba la anulación de sus derechos cívicos y, por lo tanto, la posibilidad de participar en la vida de la ciudad, en la enseñanza y en la magistratura, por ejemplo. Decretaba la pena de muerte para todo individuo que atentara contra la persona o los bienes de los ministros del catolicismo y de los lugares de culto. Durante ese tiempo, los cristianos destruyeron los templos paganos, confiscaron, saquearon y destruyeron los templos y su mobiliario amparados por la ley, puesto que los códigos legales lo permitían...
La interdicción a practicar los cultos paganos se completaba con la lucha sin cuartel contra las herejías definidas como todo aquello que no coincidía con los derechos imperiales. Prohibieron las reuniones y, desde luego, también el maniqueísmo; los judíos sufrieron persecuciones, del mismo modo que la magia o el libertinaje en las costumbres. La ley alentaba la delación... Autorizaba la confiscación de bienes no cristianos.


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Y ahora, sutilmente, operemos algunos cambios. Alehop, lean atentamente el resultado:

...a partir del año 2006 la ley condenaba a la infamia a los fumadores, lo cual equivale a decir que justificaba la anulación de sus derechos cívicos y, por lo tanto, la posibilidad de participar en la vida de la ciudad, en la enseñanza y en la magistratura, por ejemplo. Decretaba la pena de muerte para todo individuo que atentara contra la persona o los bienes de los inspectores de sanidad y de los lugares libres de humos. Durante ese tiempo, los no fumadores destruyeron los bares, confiscaron, saquearon y destruyeron las tabernas y su mobiliario amparados por la ley, puesto que los códigos legales lo permitían...
La interdicción a fumar se completaba con la lucha sin cuartel contra las herejías definidas como todo aquello que no coincidía con lo que se daba a entender como Salud Pública. Prohibieron las reuniones de fumadores y, desde luego, también el alcohol; los obesos sufrieron persecuciones, del mismo modo que el colesterol (el malo) o el libertinaje en las costumbres. La ley alentaba la delación... Autorizaba la confiscación de bienes de los fumadores.


Una prueba más de la tesis eleática de que el movimiento (el tiempo, el progreso) no existe.
 
Comentario:
Pues déjalo antes de que sea demasiado tarde. O atente a las consecuencias.
 
Comentario:
!Y yo nadando con Heráclito en su pestoso rio e intentando dejar de fumar¡... me caguen la filosofía aplicada...
No