Mitológicas III
Recuerdo los antiguos telediarios. Cuando la voz del periodista avisaba que las imágenes que a continuación se proyectarían podían herir la sensibilidad del espectador. Entonces los niños -al menos yo- giraban la cabeza y los mayores tomaban precauciones, evitando deglutir el trozo de bistec al menos durante el tiempo que se prolongasen dichas imágenes. Hace años que no escucho esa frase tan frecuente en mi infancia y adolescencia. Cabe pensar que el espectador actual carece de sensibilidad, por lo cual resulta superfluo tomar precauciones. Y me viene a la memoria el mito de Perseo y la Medusa. La presentadora avisando que aquellas imágenes -como el rostro de la Gorgona- podrían dejarnos petrificados. Quizás ya estamos colocados del lado de las víctimas, de aquellos que olvidaron la precaución y fueron convertidos definitivamente en piedra, porque descubrimos la fascinación de lo terrible y la anestesiante convivencia con lo siniestro. Quizás hemos olvidado que esos cuerpos petrificados del mito formaban parte de la imagen terrorífica de Medusa. Quizás nos hayamos ido instalando sin darnos cuenta del otro lado; y ahora no seamos sino celebrante comparsa del monstruo.
Comentario:
Yo sé de marcianos que aún se tapan con el cojín o huye zapeando.





