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Peripatetismos
día a día (es un decir) de una neurona de la web
Quién es quién
Sindicación
 
Morirse de risa
Existen, qué duda cabe, diversos modos de entender el humor. Hay quien carece absolutamente de él (excepcionales son los casos, pero haberlos, haylos). Otros despliegan un humor jocoso y placentero para los que lo rodean. Se trata de un humor que tiene la capacidad de agregar, de crear en los individuos un sentimiento comunitario. Frente a este tipo de humor, existe otro que disgrega, que separa a los componentes del proceso comunicativo (emisor y receptor, digamos) y que por ello adquiere cierto cariz agresivo. Entre estos podemos distinguir el humor irónico, encantador y recomendable en su versión menos beligerante, pero que fácilmente desemboca en el sarcasmo. Este último recibe a veces el nombre de vitriólico (buscando en la correspondiente entrada de la enciclopedia me entero de que el nombre actualizado del vitriolo es el ácido sulfúrico, paradigma de elemento corrosivo y disgregador de un compuesto en sus distintas componentes). Lo peligroso del sarcasmo no es él en sí mismo (saludable usado en la dosis correcta), sino su abuso desmedido. Existen, efectivamente, individuos que practican el sarcasmo sin medida, tan peligrosos como un niño con una botella de ácido sulfúrico en la mano. Cada una de sus expresiones se convierte en una variante de la oración: "lo que has dicho es estúpido, la situación es estúpida, el universo es estúpido, nada en el fondo importa" o tal vez -con suerte- esta otra: "lo que has dicho es estúpido, la situación es estúpida, el universo es estúpido, esto que digo es más estúpido todavía". Habría que añadir una nueva categoría a las funciones del lenguaje de Jakobson y llamarla "función nihilista". Me imagino el colmo del sarcasmo: un verdugo contándole un chiste verde al ajusticiado. Para morirse de la risa.
No