Celos en el espacio
Estratosférica noticia, recolectada de un diario de Álava. Una historia tan abracadabrante que Hollywood ya está pensando en llevarla a la pantalla. Lo que más sorprende no es que el espacio exterior se halle en medio de esta historia de amor y celos (ahora ya queda claro que el flechazo, como cualquier fenómeno físico, es posible en cualquier lugar del espacio), sino la determinación de la malvada heroína en amedrentar a la merodeadora del astronauta celado. Sobre todo, el detalle de usar dodotis durante mil quinientos kilómetros -una técnica, al parecer, usada también en el espacio- con el fin de no detener su coche ni siquiera para satisfacer las elementales necesidades fisiológicas, es prueba suficiente de un heroísmo homérico. Pan comido, supongo, para una mujer que ha sido capaz de viajar al espacio. Un amor épico y -finalmente- trágico, algo definitivamente demodé en nuestros tiempos, un acontecimiento real pero no verosímil, justo lo que Aristóteles consideraba la antítesis del buen arte. Pero aquí está Hollywood para arreglarlo.





