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Víctimas
Como ya se han dado cuenta algunos pensadores, en la raíz del cristianismo está el sentimiento de la inocencia de la víctima. Cristo es la víctima por antonomasia, una víctima inocente (o al menos, eso es lo que debe pensar todo buen cristiano). Esta idea ha ido cuajando con el pasar de los siglos y ha llegado con fuerza hasta nuestro siglo XXI, secularizada quizás (ahora la víctima casi nunca se asocia al acontecimiento inaugural de nuestra era), pero no por ello dotada de menor fuerza, tan indiscutible que ha adquirido la condición de mito. Un mito que podría enunciarse de la siguiente manera:

"Toda víctima es inocente"

Pocos mitos modernos con tanta fuerza, tan incontestables, tanto que es uno de los pocos enunciados en los que pueden estar de acuerdo los políticos de uno y otro bando. René Girard afirmaba que la ventaja del cristianismo frente al paganismo consistía en la toma de conciencia del primero de la inocencia de la víctima. Según Girard, para un griego Edipo o Antígona eran culpables, mientras que un cristiano sabe que Cristo es inocente. Observación interesante, pero demasiado simplista.

Hasta tal punto se ha extendido el "respeto" por la víctima (motivado, como ya he dicho, por una secularización del mensaje cristiano) que no es extraño que cualquiera pretenda ser marcado con la etiqueta, señal que de inmediato garantiza la más absoluta invulnerabilidad. De hecho, asistimos últimamente a una proliferación mimética del victimismo. Cada día surgen nuevas víctimas, algunas insospechadas. Pongan ustedes los nombres.

No se trata de negar las masacres que llenan las páginas de los libros de historia, la explotación o el exterminio de seres humanos inocentes. Pero tampoco podemos dejar de lado que en muchas ocasiones -sobran los ejemplos- la víctima es capaz de esperar pacientemente cualquier oportunidad para convertirse en verdugo. Incluso -y he aquí lo más peligroso- un verdugo inteligente no tiene el menor reparo en hacerse pasar por víctima para ganarse sin mayor esfuerzo el respeto y la solidaridad de sus semejantes. Se trata de problematizar, en lugar de simplificar, alejados de la grandilocuencia acrítica de algunas frases difundidas a diestro y siniestro por nuestros mass media.

Ahora hasta yo podría convertirme en una víctima de sus comentarios.
 
Comentario:
Sí, lo leí. Atinadísimo, como casi todo lo de Ferlosio. Un abrazo, amigo Okada.
 
Comentario:
Exacto.
Más sobre la funcionalidad de la víctima, según Sánchez Ferlosio:
http://www.elpais.com/articulo/opinion/Nenikekamen/elpporopi/20070223elpepiopi_6/Tes

Por si se te pasó, que no creo.
No