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Peripatetismos
día a día (es un decir) de una neurona de la web
Quién es quién
Sindicación
 
El Hacker y el Tetragramaton
No existe página web invulnerable. Los entes virtuales, al igual que los reales, ofrecen fisuras a través de las cuales es posible su mutación, su aniquilación. El límite y la finitud son consubstanciales a cualquier tipo de existencia. El hacker más inexperto nos dirá que todo se resume en encontrar una clave de acceso, una contraseña, un shiboleth. De un modo cabalístico -y de ahí, extrañamente anacrónico-, conocer el nombre del objeto permite acceder a su secreto, a sus oscuras energías. Sólo un ser parece guardar una contraseña del todo inaccesible: Dios. Si alguien -o algo- accediese al conocimiento de Tetragramaton, entonces sería posible modificar el diseño divino de la creación, hacerla desaparecer, incluso. Algo no descartable en un futuro. Quizás, tal vez, ya haya ocurrido. Nuestro mundo carece en ese caso de originalidad. Cabe sospechar que todo cambio -decisivo o minúsculo- de la historia, el menor imprevisto, sean obra de ese Hacker-demiurgo que estorba la obra divina, aquel brillante acabado (llamémosle www.paraíso.com) para siempre desaparecido. Una secuencia olvidada de ceros y unos.
 
Comentario:
Siiiiiiii, la vieja teoria de que el hombre es un virus que ha infectado el organismo terrestre, Gaia, y la arrastrara inevitablemente a su muerte.
!hay matrix¡ !cuanto das de sí¡
No