Hiperconjuntos II
Ya he hablado en este blog alguna que otra vez de esos extraños conjuntos matemáticos capaces de contenerse a sí mismos. Aunque no tan extraños, ya que la subjetividad no es más que una cierta variedad de hiperconjunto. Por ejemplo, decimos "ayer hice esto" sin sorprendernos de que el yo que hace la afirmación (el actual) está contenido en el yo que anduvo el día anterior haciendo aquello o esto otro. Pues bien, el último hiperconjunto que he descubierto no es otro que la Bolsa, el llamado Ibex. En efecto, la propia Bolsa cotiza en Bolsa (pueden encontrarla bajo el nombre de Bolsas y Mercados españoles). De este modo la Bolsa queda conformada como una especie de sujeto que puede reinvertir en sí mismo. Que puede levantarse un día, darse una palmadita en la espalda y decirse algo así como "eres un tipo realmente estupendo" (tradúzcanlo como una inmobiliria que vende parte de sus activos para reconvertirlos en acciones de Bolsas y Mercados españoles). Reinterprétese, a la inversa, el sujeto como un desplazamiento energético de alguno de sus componentes. Una articulación -por ejemplo- no funciona bien y envía energía, se reterritorializa en esa parte del cerebro donde se aloja la conciencia. Algo así debe ser el YO. Hay por ello yoes alcistas y yoes a la baja. El cuerpo es un mercado continuo. Vivimos alarmados por la posibilidad del crack.





