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Peripatetismos
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Literatura y neuronas espejo
Impresionante descubrimiento el que hice ayer acerca de las neuronas espejo. Parece ser que son las encargadas de transmitir los impulsos ante la mera contemplación de un gesto (básicamente serían las responsables del comportamiento mimético del ser humano) con la particularidad de que son capaces de asociar a un gesto determinada intención. Si vemos a alguien llevándose una mano a la cabeza con gesto compungido entonces inmediatamente deducimos que de alguna manera ese ser padece por un motivo (aunque el motivo sea incierto). Las neuronas espejo estarían por tanto también en la raíz de sentimientos como los de simpatía y compasión. Bien. Nada nuevo, desde luego. Sabíamos que el cerebro de alguna manera elaboraba y procesaba esa información. Lo sorprendente es descubrir dónde se ubica específicamente el órgano (llamémoslo así) de la mímesis. Y aquí es donde entra la literatura y el arte en general, la buena y la mala literatura, el arte bueno y el arte malo. La mala literatura se apoyaría en la convencional asociación del gesto (figura, en el caso literario) y el sentimiento (intención que subyace en quien realiza la figura). El lector (el malo) se deja llevar de una sucesión de proyecciones -convencionales, hemos dicho- que pueden desembocar en la lágrima o en románticas palpitaciones. Estos son los poetas dignos de ser expulsados de la república de Platón. Yo me apunto. La buena literatura parte de la convención que liga gesto-figura y sentimiento pero -por el contrario- para ahondar en ella en un brechtiano efecto de extrañamiento con la intención de mostrar al lector la falta de fundamento (de naturalidad) de la convención. Esto tiene un nombre: solecismo. La literatura es enemiga acérrima de la naturaleza. El artificio, el simulacro son sus armas. Es esta literatura la que hace al lector auténticamente libre. Al revelar las claves (muchas veces inconscientes y automáticas) de sus asociaciones, de sus proyecciones, lo hace libre para, a partir de ahí, elegir voluntariamente qué parte de su alma quiere entregar ante la contemplación de un gesto, en la lectura de un poema.
 
 
 
 
Comentario:
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Comentario:
Gracias por la información y por tu exquisita atención a los textos. Completamente de acuerdo contigo. Un abrazo.
 
Comentario:
El caso es que habría que ver hasta qué punto las teorías genéticas de Dawkins sobre los memes influye tanto o más que la dinámica cerebral para la conformación de la capacidad humana de mímesis. Según Jordi Cortés Morató, "Desde la perspectiva de la teoría de los memes podemos decir que poseemos dos tipos distintos de procesadores de información: a) el genoma o sistema de genes situados en los cromosomas de las células de cada individuo, que determina el genotipo, y b) el cerebro y el sistema nervioso, que permite el procesamiento de la información cultural". Los "memes" suponen unidades genéticas de información cultural que se van reduplicando: su imitación como cadena de infinitos permite que, como individuos, seamos capaces de reconocer las mismas cosas, con el mismo o aproximado nombre. La información sobre la percepción del mundo (evidentemente cultural, en cuanto crítica inteligente del entorno formulada -a ser posible-, inteligente y críticamente)ha de vertebrar la capacidad mimética por lo menos a partir de la suma de estos dos factores, el químico y el neuronal. Todavía, diría un antropólogo, habría un factor más, el atavismo evolucional de la capacidad de imitación (y es que venimos del mono, como alguien dijese). Nuestra fascinación idiota por el principio de realidad (que un cuadro se parezca a lo que se ve por una ventana, que un diálogo literario tenga "fidelidad" a los eventos consuetudinarios de la rúa) es la suma de todo eso, pero... a mi juicio (y sólo a él), lo sublime del hombre y de la capacidad artística comienza a partir del abandono de la necesidad de parecer, parecerse o hacer parecer a lo real, como si esto fuera algún tipo de valor. Más Rimbaud y menos Tennyson. Más ciencia-ficción y menos Zola. Más atención, como decía mi amigo el poeta Álvaro García, "Para lo que no existe". Y por ahí. Abrazos.
 
Comentario:
Deleuze dedica un magnífico ensayo al solecismo en el caso del arte. En particular hablaba del gesto de Lucrecia (brazo extendido) defendiéndose de la inminente violación por parte de (¿cómo se llamaba aquél antiguo rey de Roma? Vaya...), analizando cómo ese gesto puede interpretarse al mismo tiempo como receptividad por parte de la futura violada. Bueno, pues eso, que ese gesto-signo (expresión de aparente repulsa) no es más que una incitación a la violación=Ejemplo de solecismo.
 
Comentario:
Vale, intentaré abonarme a los párrafos. Tomo nota. De eso y de lo de las pajas.
 
Comentario:
Según un diccionario de internet,

Solecismo: Incorrección al hablar, particularmente la sintáctica: "me se cayó" es un solecismo por "se me cayó".

Oye, te haces preguntas muy interesantes o pajas muy buenas o no sé... vamos, que me ha gustado.
Si horacio hace best sellers a partir de ahora, pídele un porcentaje.
 
Comentario:
Quillo, te amaría eternamente si pudieses dividir tus textos en párrafos, aunque con lo de las NEURONAS ESPEJO ya me has cautivao en la primera línea.
Voy a seguir leyendo
 
Comentario:
Se trata de sustituir estas estructuras bimembres de estímulo-respuesta acción-reacción por otras multimembres: un número infinito de posibilidades, como convertir la recta A-B en una esfera o algo así. Ampliar la naturaleza, vamos. Y luego vender veinte ediciones. Me pongo a ello pero ya, gracias por las pistas.
No