logotipo

img_google
Peripatetismos
día a día (es un decir) de una neurona de la web
Quién es quién
Sindicación
 
Edipo y la esfinge


Proclamo mi absoluta admiración -aunque no, no es admiración sino fascinación, encantamiento, qué se yo- por Gustave Moreau, admiración compartida entre otros por el Huysmann de "A contrapelo". A pesar de su decadentismo, de su barroquismo, de sus incrustaciones kitsch de TODO A CIEN, o quizás por todo ello (y mucho más) me rindo a los pies de este caballero. Éste es sólo un ejemplo. La esfinge encaramada al pecho de Edipo que sostiene la peligrosa carga con una mirada y una postura impasible. Y es que Moreau nos pinta a un Edipo que ha hecho del enigma su hábitat, su pan nuestro de cada día. De ahí el rostro enamorado de la esfinge, encantada de haber encontrado a alguien que sepa guardar un silencio retador ante su pregunta, alguien que sabe que lo mejor para no sucumbir al poder maléfico del enigma es no dar ninguna respuesta, mucho menos esa vulgaridad que nos ha legado el mito: el hombre. Como si el hombre pudiese ser la respuesta a alguna pregunta. Los restos de los que esperaban resolver el misterio se amontonan en la parte inferior del cuadro (en esta reproducción no se ven, mis disculpas). Una mano sin rostro se aferra a una roca al borde del abismo.
 
 
 
Comentario:
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Comentario:
Se los ve muy contentos, sí. Yo me alegro más que nada por Edipo, porque llevaba el pobre una temporada mala mala. Eso sí, espero que utilicen algún tipo de protección porque los niños les van a salir, no raros, no, borbónicos.
No