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Peripatetismos
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Epifanía II
Curioso, no conozco ningún estudio (aunque seguramente lo haya) que relacione los conceptos de epifanía y de inflación. Creo que se trata de un punto de intersección entre la economía, la cosmogonía y -si se me apura- el segundo principio de la termodinámica. El acontecimiento epifánico por antonomasia, el nacimiento de un dios (que en nuestras sociedades mercantilistas se traduce secularizadamente en una sobreproducción de mercancías y en una disposición "extraordinaria" de dinero) significa algo así como un aporte simbólico-económico extra al sistema más o menos en equilibrio en que consiste el universo mundo. La aparición de un dios supone -qué duda cabe- un valor añadido que se incorpora de inmediato a la mercancía y que se traduce en una palabra bien conocida para el consumidor: inflación. La mercancía, la disponibilidad de objetos aumenta año tras año y ello a costa de que aquello por lo cual es intercambiable, es decir, el dinero, valga cada vez menos.

Simplifiquemos la cuestión para que se entienda con nitidez lo que digo. Supongamos que el dinero disponible por una comunidad (X) equivale al precio de un televisor (convirtamos en nuestro experimento ideal a este aparato en único objeto de consumo imprescindible para la supervivencia de dicha comunidad). Sigamos imaginando y supongamos que aparece epifánicamente una cantidad extra de dinero X, igual a la que ya había. Está claro que en ausencia de nuevos bienes de consumo el televisor ideal de nuestro experimento se cambiará ahora por 2X, de donde la depreciación de la moneda equivale nada más y nada menos que a un 50%. Inflación, en definitiva. Sólo hay una manera de invertir o -al menos- de compensar esta dinámica: producir un segundo televisor (lo cual significa sacrificios para la comunidad que debe invertir en su fabricación fatigosas horas de trabajo). Y aquí es donde entra en juego el segundo principio de la termodinámica, aquel que dice que todo sistema cerrado se precipita irremediablemente en el caos, en lo informe. Naturalmente si esto no se produce en nuestras sociedades es porque en esencia no constituyen del todo sistemas cerrados. Materias primas y mano de obra foráneas, he ahí el suplemento energético del que se nutren nuestros sistemas económicos para mantener el precario orden sobre el que se asientan. La pregunta es lógica: ¿qué pasará cuando la globalización culmine y la humanidad constituya un sistema -esta vez- sí cerrado? ¿Habrá que mirar a las estrellas? ¿Buscar otros planetas?

¿Y si renunciásemos a las epifanías?

¿Será por eso que no me gusta la Navidad?
 
 
 
 
 
Comentario:
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Comentario:
No sé si me apetecerá ver esa película. Segundas partes nunca fueron buenas.
 
Comentario:
Hay montones de "estudios" que relacionan comunismo con ateísmo.
Cuando culmine el proceso será el momento de una nueva epifanía, será anunciada por los medios junto a su incidencia en la Bolsa, y alguien ganará millones filmando "Dios II, el regreso".
No