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Peripatetismos
día a día (es un decir) de una neurona de la web
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La verdad sea dicha
Señoras y señores, apenas puedo contener la emoción por el nuevo descubrimiento del que inmerecidamente -a través de estas líneas- me torno modesto vehículo. Creo poder demostrar por ese tipo de conocimiento a priori en que consiste mi infalible intuición que el tabaco ni va ni viene en los así llamados casos de muerte por tabaquismo. Se trata una vez más de esa inercia del pensamiento que viene a enunciarse como post hoc ergo propter hoc (después de esto, luego a consecuencia de esto, para los legos en latinajos). Confusión de la causa por el efecto, en definitiva. Ocurre que todo fumador (y algunos no fumadores) lleva en sí un instinto tanático que lo conduce inexorablemente al hábito del cigarrillo (o a algún otro peor). Este instinto, y no la inhalación del humo así llamado deletéreo, es el que conduce al fumador a la enfermedad (mortal o no). El tabaco no es la causa sino la muestra evidente de un síntoma que encuentra su raíz en hondas motivaciones psicológicas e incluso genéticas (espero que este post desencadene las necesarias investigaciones científicas que certifiquen la verdad de cuanto aquí se afirma). Incluso, me atrevería a decir, el tabaco constituye para todos aquellos poseedores del instinto tanático un paliativo que encauza a través una práctica casi inofensiva el exceso de ansiedad y de ingobernable estrés a los que los somete el día a día. Cuántos han aprendido a respirar regularmente (en lugar de esa expectoración espasmódica de la que es maestra el ajetreo diario) con la perfección cilíndrica de un cigarrillo. Cuántos han encontrado la serenidad necesaria tras el compacto camuflaje del humo para expresar sus más recónditos e inesperados sentimientos...

Muy pronto iniciaré una campaña de firmas para que el asunto sea tratado con la exigencia y el rigor que requiere una hipótesis científica de tal calado. De momento pueden ir dejando su nic y sus alentadores comentarios.
 
 
 
 
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Comentario:
Me temo que tamaño descubrimiento, en caso de corroborarse científicamente, será aprovechado comercialmente por las administraciones políticas para "prohibir", en su pulsional raíz freudiana intrínseca (y lo peor sería empezar a imaginar de qué modo, con qué medios) el deseo de fumar. Algo que sería tan terrible como dejar de fumar de un solo "paquetazo".
 
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Me temo que tamaño descubrimiento, en caso de corroborarse científicamente, será aprovechado comercialmente por las administraciones políticas para "prohibir", en su pulsional raíz freudiana intrínseca (y lo peor sería empezar a imaginar de qué modo, con qué medios) el deseo de fumar. Algo que sería tan terrible como dejar de fumar de un solo "paquetazo".
 
Comentario:
Bien, veo que mis hipótesis empiezan a verse confirmadas. No había pensado lo de vender mi idea. Humm... Dejémosla mejor que fluya libremente y se propague.
 
Comentario:
Tendrías que venderle tu hipótesis a las tabacaleras, alguna podría demostrarla y no les quedaría otra que empezar a perseguir a otros. Personalmente yo fumo por mi salud. No fumar me produciría stress, el stress está en los primeros lugares en las causas de problemas cardíacos, así que fumo y estoy a salvo. Además la ciencia ha demostrado que el 100% de los no fumadores también se muere.
No