Género periodístico
Monitor era el esclavo romano que paseaba junto a su amo y cuyo cometido era señalar de entre los ciudadanos del foro aquellos que resultaban conocidos o que merecieran serlo de acuerdo a unos intereses previstos. En este sentido la monitorización es un término que se ha venido usando últimamente en literatura para significar aquella tarea previa de la composición poética ponsistente en seleccionar los componentes de la realidad que luego serán reelaborados en el taller des escritor. Es evidente que dicha tarea no es privativa de la literatura. El periodismo, por ejemplo, decide cuáles de aquellos acontecimientos de la actualidad merecen ser reseñados. A partir de ahí ciertas herramientas retóricas (amplificatio y reductio, fundamentalmente) sirven al periodista para hornear las noticias que llegarán calientes al ciudadano. He aquí un ejemplo de dos teletipos que podrían llegar a la redacción de un periódico:
El 92% de maltrato en la pareja se da hacia las mujeres.
El 75% de las maltratadoras (referido a niños) en el hogar son las madres biológicas.
Naturalmente la primera sería objeto de amplificatio, la segunda de reductio. Quizás así se entienda por qué no se han tenido en cuenta a niños y ancianos en la ley del así llamado maltrato de género (o doméstico, o como se diga). Pero esa es otra historia...
Y es que, naturalmente, en la retórica periodística tiene mucho que ver la ideología que gobierna el medio. El periodismo es una herramienta utilísima de la política (no estoy descubriendo nada nuevo, desde luego). A veces la imagen de la realidad que ofrece un medio de comunicación coincide sospechosamente con aquella que propugna un determinado partido político. Otras tantas veces una "alarma social", un "problema" es suscitado en un medio de comunicación previamente a una ley dictada para erradicarla (¿providencialmente?). Esta condición ancilaria del periodismo respecto de la política lo coloca en inferioridad de condiciones respecto a otros géneros literarios. Un escritor no puede colaborar mucho tiempo con la prensa sin sentir que está traicionando algo de sí mismo: el vuelo ilimitado de la ficción y su voluntad de independencia.
El 92% de maltrato en la pareja se da hacia las mujeres.
El 75% de las maltratadoras (referido a niños) en el hogar son las madres biológicas.
Naturalmente la primera sería objeto de amplificatio, la segunda de reductio. Quizás así se entienda por qué no se han tenido en cuenta a niños y ancianos en la ley del así llamado maltrato de género (o doméstico, o como se diga). Pero esa es otra historia...
Y es que, naturalmente, en la retórica periodística tiene mucho que ver la ideología que gobierna el medio. El periodismo es una herramienta utilísima de la política (no estoy descubriendo nada nuevo, desde luego). A veces la imagen de la realidad que ofrece un medio de comunicación coincide sospechosamente con aquella que propugna un determinado partido político. Otras tantas veces una "alarma social", un "problema" es suscitado en un medio de comunicación previamente a una ley dictada para erradicarla (¿providencialmente?). Esta condición ancilaria del periodismo respecto de la política lo coloca en inferioridad de condiciones respecto a otros géneros literarios. Un escritor no puede colaborar mucho tiempo con la prensa sin sentir que está traicionando algo de sí mismo: el vuelo ilimitado de la ficción y su voluntad de independencia.
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