Las bacantes
Está claro. Primero fue el tabaco. Ahora van por el alcohol, el nuevo enemigo de esa divinidad secularizada que es la Salud Pública. Ya lo dijo Chesterton, lo malo de dejar de creer en Dios es que se puede acabar creyendo en cualquier cosa. Basta ver un noticiario para darse cuenta de hasta qué punto se va orquestando la próxima campaña de prohibición. Primero las imágenes de jóvenes furibundos por la prohibición del botellón arrojando botellas vacías a los agentes del orden público. De inmediato un reportaje sobre alcohólicos anónimos y una frase antológica en boca de uno de los ex-alcohólicos: "yo empecé con el botellín, qué será de aquellos que empiezan con el botellón", frase que rendirá cuantiosos beneficios en manos de cualquier higienista a sueldo del ministerio. A nadie se le ocurre analizar las verdaderas causas del botellón. Miles de adolescentes y adultescentes que no disponen de un hogar propio y que, carentes asimismo de sueldo, deben conformarse con acudir a parques donde satisfacer de manera económica el culto al dios del vino. No sé cuál es el modelo ideal de hombre que imaginan desde el Plan Nacional sobre drogas. O sí. Un ser humano querubínico libre para siempre de la tentación psicotrópica, narcótica o simplemente estupefaciente. Una memez que sólo puede entenderse desde la más absoluta ingenuidad o, peor, desde la más soberana de las estupideces. Supongo que la delegada del Plan Nacional sobre drogas no habrá leído aquella tragedia de Eurípides donde el primo de Dionisos, Penteo, acaba tazado por las furibundas bacantes (entre ellas su propia madre) como castigo por querer expulsar de la ciudad el culto Báquico. Poco a poco la Sanidad ha ido desplazando su interés por la salud de nuestro cuerpo, interesándose cada vez más por la de nuestra alma, en una especie de intervencionismo cuasireligioso. Cuidado con aquellos que quieren traeros la salvación. Proclamo.
Comentario:
Prefiero los anal-gésicos, gracias. En cuanto al botellón, ya lo dijo Lamuro: más vale vivir prohibido que proveer bebid@. ¿Acaso el edicto no estimula al convicto?
Por seguir tocando los cataplines, que para eso estamos: por algo será que el puesto de la bacante quedó vacante: cata la vaca y recaba en tus cabales, mein freund cabalístico. Sobrios estamos más sombríos: cara ubre mas sólo en careta. ¡Hombre...!
PD: Perdona mi mutismo en Cartapena, pero es que el Chinarro me echó un puro a través de sus canciones que... Paranoia, ya. ¡O metanoia!
Por seguir tocando los cataplines, que para eso estamos: por algo será que el puesto de la bacante quedó vacante: cata la vaca y recaba en tus cabales, mein freund cabalístico. Sobrios estamos más sombríos: cara ubre mas sólo en careta. ¡Hombre...!
PD: Perdona mi mutismo en Cartapena, pero es que el Chinarro me echó un puro a través de sus canciones que... Paranoia, ya. ¡O metanoia!
Comentario:
Propongo un acertijo: ¿cuál será el próximo objetivo? ¿La toma de sol en las playas? ¿Los peligros del sexo anal? Hagan sus apuestas.
Comentario:
Hostia, que miedo, tienes razón, ¿cómo no lo he pensao antes?





