Estéticas
Félix de Azúa habla de la estetización de la realidad. Antes la estética se ocupaba tan sólo del arte. Ahora la estética es un lugar privilegiado hacia el que se abalanzan disciplinas en apariencia tan alejadas como la economía o la política. La estetización del objeto genera una especie de plusvalía. Todas las empresas saben lo importante que es "tener una imagen". No puede haber un proyecto empresarial sin logotipo. Por estetizarse se estetizan hasta las procesiones de Semana Santa, algunas de las cuales unen a su carácter religioso una componente mediática. Estar en primera fila es entonces un anhelo costoso de satisfacer (a veces hasta 500 euros, según las últimas noticias). No basta con que algo sea bueno (útil), tiene además que ser hermoso. Y la belleza, naturalmente, se paga.





