logotipo

img_google
EN MI CABEZA
viviendo en este mundo de caos... ¿Quién tiene claros los conceptos básicos?
Acerca de
Hell es un apodo. Me lo llama a veces un amigo porque dice que soy un infierno. Más concretamente dice: "¿Porqué no te estás quietecita un rato?". Más bien: "Deja de ser tan impaciente y en lugar de intentar acelerar las cosas deja que estas ocurran..." Muy sabio mi amigo.
Sindicación
 
Hay vidas...
Estaba tranquilamente sentada con Joe en la barra de "nuestro" pequeño bar esperando a que J terminara de currar cuando llegó una estrambótica pareja. Él es un guitarrista alcohólico y ella... supongo que también, al menos ese día iba bien pasada. La cuestión es que se puso a mi lado la chica, todo lo pegada a mí que podía. Me dijo su nombre y empezó a charlar conmigo, con un aliento que tiraba p'atrás.

La había visto otro día por allí también y me había dirigido unas cuantas sonrisas. Por lo visto le caí bien a simple vista.

Pues la chica empezó a contarme su vida. Había estado enganchada al crack durante dos años junto con su hermano el cual había decidido poner fin a su vida cuando sólo contaba veintiún años. Vivió con un hombre alcohólico que le quitaba todo el dinero y con el que tuvo una hija que murió con dos meses de vida de meningitis. Su padre murió poco tiempo después también debido al alcohol.

La chica sólo tenía veintinueve años y ya había pasado por una tragedia tras otra. Ahora vivía con este guitarrista, también alcohólico aunque ella asegura que él es en esta ocasión una buena persona pese a su adicción. Me contó que creía que lo amaba pero que no estaba segura del todo pues pensaba que cabía la posibilidad de que siempre acabara con los mismos prototipos de personas porque no conocía otra cosa.

Puede ser cierto. Puede ser que al no conocer otro tipo de vida no se permita a sí misma tener una oportunidad de cambiar.

El camino que nos deporta el destino, las decisiones que vamos tomando, todo, forma nuestra historia. Una historia que casi nunca es la que soñábamos. Lo imprevisible de todo. "La magia del directo". Nunca sabes lo que pasará mañana, hoy puede que estés triste pero quizás mañana sea el mejor día de tu vida, así que no nos aferremos.

 
Limpiar y soltar
Ya pinté mi habitación de amarillo mostaza. Reconozco que aunque me da pereza ponerme a ello, me encanta estar en obras. Sobre todo cuando se trata de poner color a mi vida.
Pese al follón de muebles y trastos esparcidos por el salón para dejar la habitación vacia, el hecho de poder poner orden desde cero y limpiar rincones que hacía tiempo que no veían la luz es purificador.

Eso debería poder hacer con mi mente: limpiar, soltar lastre, arrojar luz en los rincones oscuros para verlos mejor, darles aire y dejarlos ir. No sé hacerlo. Arrastro tristezas, miedos y culpas desde que tengo uso de razón. Lo que más duele son los recuerdos de cuándo hice daño, en los que defraudé a gente importante para mí. Momentos que ya no puedo recuperar, ya no puedo enmendar ni tampoco olvidar.

Vienen como flashes a visitarme de vez en cuando, provocando un dolor que llega a lo físico. Vienen cuando menos lo espero, cuando estoy tranquila y contenta, de repente, el flash me fogonea la mente y el dolor llega seguidamente como en las tormentas el relámpago y el trueno.

A veces cuando me meto en la cama, llega, me desarropa y siento como si una yo pequeñita se escondiera dentro de mi cabeza y abriera la boca para dejar escapar un grito tremendo de angustia e impotencia. No encuentro consuelo en nada, no hay lugar dónde refugiarme, no tengo adónde correr ni adónde huir.

A veces viene a verme en mis sueños. Me despierto rara e inquieta y la sensación suele acompañarme todo el día.

A veces me lo trae una canción, otras un lugar determinado... Pero siempre me acecha, y sé que por muy bien que lo esconda termina encontrando la forma de toparse conmigo. Puede estar en cualquier recodo del camino, en una conversación con un viejo amigo o en un vaso de vino...

No hay escapatoria, sólo esperar a que venga el tiempo, lo envuelva en una traslúcida tela que haga el resplandor más suave, menos impactante...

 
Del restaurante indio al miedo
El otro día probé por primera vez la comida india. Me hacía mucha ilusión. El restaurante era muy bonito con toda esa decoración en tonos madera y dorado, las luces muy tenues y los camareros vestidos de blanco.

Una de las cosas que más me gustan ahora es salir a cenar. Hace unos años lo que más me gustaba era salir a bailar toda la noche en los locales de moda. Yo era muy juerguista, de mi grupo era la que más ganas tenía de salir siempre. Sólo empezar el ritual de vestirme y maquillarme ya me hacía sentir mariposas en el estómago. Solíamos cenar en el chino cercano a mi casa, charlando animadamente, empezando a calentar los ánimos con un vinito, y luego a bailar toda la noche. Ahora no. Me fallan las energías, o la falta de ganas me quita las energías, no sé.

La cuestión es que ahora después de cenar ya me entra la modorra y no duro ni un suspiro, y la verdad, me estoy empezando a preocupar y es que ya no me divierto como antes.

Supongo que empezó cuando me volví un poco hipocondriaca. Siempre tengo la sensación de no encontrarme del todo bien. En mis revisiones anuales todo aparece perfecto así que supongo será un factor enteramente psicológico. Ese hecho me genera bastante ansiedad y me frena de hacer muchas cosas. Por ejemplo: me da miedo hacer un trayecto largo en avión porque si me pasa algo en el camino no podré salir del aparato para que me vea un médico, o sencillamente si me da un ataque de claustrofobia no podré salir a que me dé el aire.

Últimamente me ha dado por tener miedo a no poder respirar, a que mis pulmones dejen de funcionar o se me cierren las vías respiratorias. Yo me doy cuenta de que es una tontería e intento ignorarme a mí misma, normalmente lo consigo. Procuro reirme de mí misma para quitar hierro al asunto.

Pero añoro los tiempos en los que no le tenía miedo a nada. No le tenía miedo a la vida. Tiempos en los que estaba llena de energía. Confiaba en mi cuerpo y en su capacidad. Ahora sin embargo pienso en la fragilidad de la vida y eso me inquieta...

Joer, se parece al desarrollo de un capítulo de los Simpsons, empecé hablando de un restaurante indio y he terminado con algo que no tiene nada que ver... Hay que ver... Por cierto, la comida india no está nada mal. Las salsas más suaves son un poco dulces pero te dejan al final un puntillo picante muy original.

Cenamos muy a gusto J y yo. Bebimos una botella de vino entre los dos. La hija de una amiga trabaja allí y a última hora llegó la madre de la chica y se sumó a nuestras mesa, lo cual trajo rondas de chupitos y cambio de conversaciones que giraron en torno a la política ya que ella está metida en el tema.

Bueno, menos mal que al final he terminado hablando algo de lo que pretendía hablar en un principio, y es que siempre me pasa lo mismo jajajajjaja! Acabo divagando...



 
Desde la bañera al hogar
Ahora no tengo bañera. La cambié por un plato de ducha cuando hice la reforma en mi diminuto pisito por cuestiones de espacio.

Cuando la quité pensé " total, si casi siempre me ducho, no notaré su falta y ganaré en practicidad..." Pero ahora que no la tengo echo de menos darme un buen baño. Llenarla de aceites perfumados y espuma y relajarme en ella hasta que el agua se entibie y mis dedos se arruguen. Lo cierto es que lo hice poquísimas veces cuando la tenía pero ya se sabe, uno piensa siempre lo que haría con lo que no tiene.
La verdad es que el baño me quedó muy bien después de la reforma... Aunque echo de menos una bañera...

Me voy a comprar una sillita de baño, meterla en el plato de ducha y sentarme con la alcachofa en mano, poniendo velas aromáticas para crear ambiente y haber si así recreo un poco el placer del baño... Ya sé que no es lo mismo, pero hay que buscar alternativas.

Cambiando de tema... Se me ha puesto la habitación negra de humedad. Con tantas lluvias la pared no ha resistido y le han aparecido los dichosos manchurrones negros (que si me fijo bien veo hasta la virgen...). Sólo hace un año que la pinté y ya tengo que volver a pintarla. Con lo bonita que estaba toda anaranjada... Ahora la voy a pintar de amarillo. Después de años de tener las paredes de mi casa blancas, un día descubrí el color, y ahora tengo una pared del salón roja, las columnas rosadas y la habitación va a pasar de salmón anaranjado a amarillo.
Miro mi piso y amenudo me pregunto de dónde saqué la energía para reformarla entera recién separada de U. Yo, con la sola ayuda de Joe y en un torbellino emocional. Sí lo tuviera que hacer ahora (ya no sé si me atreveré nunca más pues es un verdadero caos), lo haría más despacio a como lo hice entonces y le haría diferentes cosas. Debo reconocer, que pese a lo mal que me encontraba me quedó bastante bien.

A veces me paro a pensar en como era mi piso antes de la reforma: Un pisito antiguo, cuyos azulejos y baldosas rememoraban otras épocas, otras modas... y otros momentos de mi vida que se mezclaron con los escombros que el pequeño piso sacó de sí.

Ahora con mis baldosas nuevas, azulejos nuevos, muebles nuevos, baño nuevo, colores nuevos, la miro y pienso: "será pequeñita pero me gusta mi casa... mi pequeño rincón, mi pequeño hogar ..."
 
La amistad II
Yo tenía una amiga de esas que van contigo hasta el fin del mundo.

Pasábamos todo el día juntas. Tomábamos café a diario, salíamos de juerga los findes junto con Natalia y Sofi, estaba en mi casa todos los días.
Las cuatro estábamos solteras en la época en la que nos conocimos y éramos jovencitas (yo era la mayor de todas). Esperábamos con ansia el fin de semana para hablar, reir y bailar. No nos importaba entrar en un local y que estuviera vacio, mientras hubiera buena música a nosotras nos bastaba. Nuestra compañía nos era suficiente. No buscábamos ligar ni nada parecido, sólo pasarlo en grande las cuatro. Yo, personalmente, hablo por mí, me sentía especialmente feliz por haberlas encontrado, porque el destino nos condujera a pasar esa época juntas.Las adoraba. Como yo era la mayor las llamaba "mis niñas".

Natalia y Sofi coincidían más en edad y estaban más unidas, y Luci y yo otro tanto de lo mismo.

Con ellas viví el inicio de mi amor con U. Poco a poco todas nos fuimos emparejando, pero nos reuníamos y de vez en cuando íbamos a cenar y a tomar copas.

Sofi era de las que cuando tienen pareja se aislan en su amor y no tienen ni un segundo para las amigas,así que a ella dejamos de verla pronto. Quedábamos Natalia, Luci y yo.

En verano solíamos quedar muchos viernes aprovechando que nuestras parejas trabajaban el sábado por la mañana y no querían salir. Nos lo pasábamos genial. Luci era la que más bebía, la que más bailaba y la que más animaba la noche.

A medida que la relación de Luci con su novio se estrechaba más había que insistirla, casi rogarla, para que saliera a cenar alguna vez. Cada vez nos reuníamos menos, pero Luci seguía quedando conmigo para tomar café o me venía a ver al trabajo.

Poco a poco Luci fue tomando amistad con una compañera de trabajo y quedaba con ella amenudo. Lo que más me extrañaba a mí era que nunca nos incluía a Natalia o a mí en sus planes y ya casi siempre que queríamos quedar con ella ponía excusas para ir con esta su nueva amiga, como si nos fuéramos a poner celosas o algo así, no sé, fue muy extraño.

La verdad es que estaban hechas la una para la otra. Ambas tenían las mismas aspiraciones en la vida: ser madres y convertirse en mujeres florero. Ninguna de las dos es agraciada físicamente y ambas dejaron los estudios en cuanto acabaron la primaria para ponerse a trabajar. Pensándolo ahora fríamente tal vez Luci se sentía más identificada y con más cosas en común con esta nueva amiga que con nosotras, que éramos lo opuesto a ella. Aunque para mí nuestras diferencias jamás fueron un problema. Yo la quería tal como era.

Cuando Luci se casó retomó más el contacto conmigo porque quería confiarme su despedida de soltera, así que Natalia y yo nos empeñamos en que tuviera una despedida divertida y lo conseguimos.

Después de casarse vino en mi cumpleaños a traerme unos regalos... y hasta ahora no ha vuelto a hablarme nunca más.

Supo que había roto con U y no me mandó ni un mensaje para ver cómo estaba o si necesitaba algo. No tuve ni una palabra de apoyo por su parte, mejor dicho, no tuve ni una palabra.

La he visto amenudo porque compra en el super de mi barrio (donde ahora trabaja J), pero como mucho me dice un simple "hola" por cortesía, pero nada más. Ni yo sé porqué dejó el contacto conmigo, ni se lo he preguntado. Pensareis que debí preguntarle o hablar con ella, pero yo consideré en su momento que si ella había dejado de hablarme sería por algo, y, que si ella no había tenido la suficiente confianza o cariño por mí como para hablarlo (después de sucesivos intentos, tanto por parte de Natalia como por la mia propia de quedar con ella sin conseguirlo), ya no consistía en mí dar ese paso. Llamadme orgullosa si quereis, pero hay cosas que no están en la mano de uno. No me tocaba mover pieza.

No negaré que aún hoy, después de más de una año, no la echo de menos, así como echo de menos esa unión que teniamos las tres ( digo las tres y no las cuatro porque Sofi hacía tiempo que había desaparecido de nuestras vidas, pues hablo desde una distancia de muchos años).

Luci se comunicó con mi ex, brindándole su apoyo por sms por haberlo dejado conmigo, cosa rara pues ni cuando éramos amigas se comunicó con él de otro modo que no fuese a través de mí. Sin embargo a mí, pese a haberse cruzado conmigo infinidad de veces, ni una palabra. Os sonará raro y pensareis que hay dos versiones siempre, pero os lo cuento tal y como yo lo conozco. Natalia tampoco ha conseguido sacarle una sola palabra de su distanciamiento conmigo. Al enterarse de que Natalia estaba embarazada la llamó para interesarse por ella, pero ni una palabra sobre mí.

Muchas veces hemos hablado Natalia y yo sobre ello pero no hemos sacado nada claro ni hemos encontrado un motivo. Hasta U le dijo que no le escribiera más porque él mantenía una buena relación conmigo de amistad y no entendía porqué se interesaba por él y por mí no y que no iba a encontrar en él un aliado en mi contra (si es que era eso lo que ella esperaba encontrar, pues U y yo no lo dejamos a las malas. No hubo víctimas ni culpables como ella parece pensar).

Es cierto que he pasado por muchos momentos en los que me hubiera gustado contar con las dos otra vez como antes, que me brindaran el sentimiento de estar en familia y de sentirme arropada con ellas como me sentí antaño... Natalia estuvo conmigo todo lo que pudo, pero me hubiera gustado sentir un poquito de lo de entonces, aunque sólo fuera un poquito. Me hizo verdadera falta en ocasiones.

Sin embargo pude contar con gente con la que no contaba. Conocí a otras personas que me hicieron mucho bien y otras que ya conocía que sin pensar me abrieron sus corazones. Si te abres a ello, las personas adecuadas vienen a ti y te brindan lecciones que necesitabas recibir. Así que tampoco me quejo.

Pero... Uff... Qué momentazos vivimos las tres juntas...

Ah,Carmncitta ahí están tus pendientes, no se ven muy bien, pero aún estoy experimentando con el programa de fotos...






 
La amistad
Hace un par de días recibí unos pendientes hechos por Carmncitta. Me hizo mucha ilusión pues sólo nos conocemos de leernos. Le prometí que pondría una foto mía con los pendientes puestos pero no consigo poner la foto. Intenté subirla de la cámara pero me decía que el archivo era demasiado grande.
El hecho de que alguien le envie un regalo a alguien a quien apenas conoce, me parece fascinante en los tiempos que corren en el que todo funciona por interés.

Y, en fin, cambiando de tema... Después de semana santa nos han dado un par de semanas de vacaciones antes de empezar temporada de tirón. J sigue trabajando en el super. Se me hace raro. Cuando los dos estamos trabajando no noto tanto su ausencia pero ahora no sé como llenar las horas en las que él no está... Y no son muchas porque por la mañana yo me levanto cuando el llega pues se va muy tempranito y vuelve a media mañana, y por la tarde sólo son unas horas, pero aún así, y sabiendo que es poco tiempo lo echo de menos. Seré ñoña!!

Me da por imaginar qué haría si estuviera sola, sin él, sin nadie... Y pienso " imagina que nadie vuelve a casa hoy... qué tuvieras que llenar las horas que quedan para acostarte en tu gran cama a solas..." Intento imaginarlo lo más real que puedo.... Y la sensación me parece tan abrumante...

Trato de recordar cómo lo hice cuando se fue U. Cómo pude aguantar la soledad... Recuerdo haber pasado momentos muy duros pero también recuerdo otros buenos. También procuraba pasar poco tiempo en casa sola, y cuando lo estaba me enganchaba al teléfono o al messenger. Supongo que en esos momentos sentía que hacía lo que tenía que hacer y no pesaba tanto. Si tuviera que volver a pasar por algo así ahora no sé como lo aguantaría...

Le tocaría a Joe aguantarme como siempre... el pobre, lo que aguanta conmigo: Le tocaría salir los jueves, viernes y sábados sin excusa a bebernos un par de copas, aguantar mis monólogos de lo desgraciada que me siento, actuar de psicólogo conmigo como hace siempre, animarme y subirme arriba como sabe hacerlo... Qué haría yo sin un amigo así, que además siempre está disponible para los amigos en apuros.

Amistad divino tesoro.


 
Empieza la temporada
Estoy echa polvo. Tremendo dolor de garganta he cogido. ¡Claro! no tenemos uniforme de invierno y la calefacción del hotel está estropeada ¡ y paso un frío... !

Las aperturas siempre son horribles. Surgen problemas imprevistos. Junto con la calefacción, un montón de cisternas que no funcionan, televisiones sin cables de antena y cosas varias, ha de unirse el mal tiempo que ha hecho: lluvia, viento y frio.

Además no se me ocurre otra cosa que empezar a hacer ejercicio justo cuando empiezo a currar y el cambio de ritmo de vida me ha dejado el físico por los suelos.

J empieza a trabajar el martes en un supermercado de la cadena Erosky. La ventaja es que lo tiene abajito de casa y los horarios no están mal. Ahora nos veremos mucho menos.

Lo que peor llevo es el turno de mañana. Odio madrugar (y más para ir a trabajar). La primera hora después de levantarme es horrible para mi: me pesa todo el cuerpo y mis ojos no quieren abrirse, y siempre me levanto con una sensación de cansancio extremo que no se me empieza a pasar hasta que no he pasado una hora despierta. Ojalá fuera una de esas personas que se levantan llenas de energía y vitalidad... A mí eso, que yo recuerde, nunca me ha pasado (¿de verdad existe gente así?).

A ver si me acostumbro pronto a mi nueva rutina y dejo de estar tan sumamente cansada...
 
¿Tiempo de cambio?
Necesito un cambio en mi vida.
En uno días empiezo mi quinta temporada en un hotel de cuatro estrellas.

Vivo en una región turística, donde los años se dividen en dos mitades de seis meses. En los seis meses que comprenden la primavera y verano es cuando empieza a trabajar la mayoría de gente después de un largo invierno. Se suele trabajar duro y muchas horas con lo cual los sueldos son bastante altos. Debes ahorrar para el invierno, porque el subsidio que te da el estado no te da ni para pipas. Pasamos de la tranquilidad de los edificios vacios y los locales cerrados al más puro bullicio de gentes variopintas, saturación de vehículos en las calles haciendo que trasladarse a cualquier sitio por cercano que esté se convierta en una odisea que puede llevar horas, servicios públicos como los taxis o los buses de pronto son insuficientes, locales llenos de gente en guerra con su hígado y un largo etcétera...

Odio mi trabajo. Lo mantengo sólo porque los horarios son muy buenos (turnos seguidos) y me dejan bastante tiempo libre. Y porque llevamos unos años de crisis en los que la temporada turística se va acortando sensiblemente cada año más y muchas instalaciones no llegan a abrir los seis meses, y si no tienes seis meses cotizados no percibes subsidio, y necesitas trabajar cuantos más meses mejor para poder pasar el invierno.

La recepción de un hotel no es un mal trabajo. Tienes que lidiar con cientos de personas y sus problemas en tres o cuatro idiomas diferentes. Pero lo peor no es eso. Lo peor es que los compañeros de diferentes sectores parecemos estar en una inexplicable guerra, sobre todo contra recepción. Parecen pensar que todo el hotel trabaja más que nosotros y no se dan cuenta del millón de problemas que hemos de solucionar cada día y estrés resultante de ello.

No existe el compañerismo. Nuestros jefes sólo aplauden a sus enchufados y a los demás nos tratan con indiferencia dándonos a ver sin reparos que somos fácilmente reemplazables, que somos sólo números.

Estoy harta de trabajar sin que me den ningún valor. Estoy harta de tratar con turistas histéricos que vienen predispuestos a que todo les parezca mal. Estoy harta de seguir protocolos estúpidos. Quiero quitarme el uniforme que me estigmatiza, quiero ponerme unos piratas y trabajar en un chiringuito de playa, quiero no sentirme fuera de lugar cada vez que entro por la puerta del hotel... Pero no me atrevo. No me atrevo a cambiar, todos dirían que he dado un paso atrás si lo hiciera, si cambiara un trabajo fijo, bien remunerado, con un buen horario y "cómodo" por algo que probablemente los que tienen cambiarían por estar en mi lugar. Soy cobarde, lo admito.

Sé que todos me direis que haga lo que realmente quiera hacer, lo que me dicte el corazón...Para mí no es fácil. Me falta confianza en mí misma. Soy demasiado adicta a la seguridad.

Algo tiene que cambiar...