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henry and june
Be careful Anais, abnormal pleasures kill the taste for normal ones
Acerca de
We write to taste life twice, in the moment, and in retrospection.
Sindicación
 
Una historia real (June)
Anoche, luego de postear un tranvía llamdo deseo, estaba realmente excitada pensando en ti. No puedo apartar tu imagen de mi mente... adivino la textura de tu cuerpo.... el sabor de tu piel.... en la oscuridad de mi habitación me pierdo en tu mirada clavada en mí... te pienso desnudándome y te intuyo llenándome de ti....
dejé rodar aceite por todo mi cuerpo.... me acaricié toda.... lenta, tortuosamente tocándome con tus manos en el pensamiento...
me sorprendió el amanecer buscando una respuesta en tu mirada... aprendiendo tus caminos por mi piel....
4 veces mordí la almohada para ahogar 4 gritos....

"luego apagué tus ojos y me dormí con tu nombre besando mi boca"...
 
un tranvía llamado deseo (June)
Siempre habíamos hablado de esa fantasía: subirnos al último vagón del tren o del metro.... yo iría con falda corta, sin ropa interior y me sentaría frente a él. Ese día así lo hicimos. El último vagón estaba prácticamente vacío, a no ser por un joven que estaba sentado allí. Era grande, fuerte, de piel muy morena, vestía de gimnasio. Henry y yo apenas podíamos aguantar a estar solos.... nos besábamos como dos adolescentes y nos tocábamos con cualquier excusa. En un momento nos besábamos y el tío no nos quitaba ojo de encima. Te gusta mirar, pensé y atraje a Henry al asiento enfrente del fabuloso ejemplar. Le indiqué que se sentara frente al moreno y me senté sobre él.... con las pierna abiertas mostrando a nuestro observador mi sexo desafiante. Tomé la mano de Henry y chupé uno a uno sus dedos... sin dejar de mirar hacia el frente. Llevé las manos de Henry hacia mi sexo y empezamos a jugar.
El no dejaba de mirarnos y yo me abandoné al placer de esa escena. Eché mi cabeza hacia atrás de manera que reposara en el hombro de Henry y metí mis manos por debajo de mi blusa dejándole a él solo mi sexo. Con una mano, él subió un poco mi falda.... quería exhibirme toda para quel extraño.... con la otra, empezó a masajearme tortuosamente.... sin penetrarme.
Podía sentir mi sexo completamente húmedo... excitado... y mi olor impregnando el vagón del tren. Cuando Henry entró uno de sus dedos dentro de mi, apreté mis pechos salvajemente hasta causarme dolor.... placer..... dolor.... no podía evitar saborearme y morderme los labios y entonces miré al extraño.... estaba completamente extasiado.... gozando de la escena tanto como nosotros.... miré su miembro que amenazaba con romper su pantalón... descalcé uno de mis pies y me atreví hasta su entrepierna.... tenía una verga enorme y estaba completamente erecta.... en ese momento Henry introdujo dos dedos en mi vagina y di un respingo de placer.... Henry aceleró el ritmo de sus manos..... volví a cerrar los ojos y oí un objeto que caía al suelo.... abrí los ojos y vi que el negro se agachaba a recogerlo, quedando su rostro a pocos centímetros de mi sexo....
Henry sacó sus dedos de mi y con ambas manos subió mi falda aún más.... aquello era más de lo que podía imaginar..... podía sentir sus labios carnosos atacando mi sexo.... lamiéndolo una y otra vez.... con sus enormes manos separó mis piernas lo mas que pudo y entró su dedo mayor en mi, mientras lamía y chupaba mi sexo sin piedad y Henry apretaba mis senos y me decía cosas sucias al oido.... córrete así.... córrete para los dos.... déjate llevar amor.... déjate llevar....
Cuando sintió mi orgasmo llegar, tapó mis labios con sus manos para ahogar los gritos de placer que saldrían de mi boca.... cuando pude abrir los ojos, el tren hacía una parada.... varios asientos más adelante, una pareja se sentaba.... sabía que el olor de mi sexo llenaba todo el vagón.... el extraño tenía toda la cara cubierta de mis jugos y yo apenas podía controlar mis espasmos.... Henry me ayudó a ponerme de pie.... me costaba caminar.... salíamos del tren y miré hacia nuestro extraño observador.... keep going stranger, le susurré ....
jamás lo volvimos a ver.

 
Una Pausa para merendar (Henry)
El aperitivo con June me sentó bien: me sorprendió mucho, me excitó tremendamente y me fui todo el camido de vuelta al trabajo empalmado y con la bolsita con sus bragas húmedas e impregnadas de su sexo.

Llegué a la oficina sofocado por el calentón que me había provocado June con su juego. Me encerré en mi despacho y me senté frente al ordenador. Me moría por aliviar mi tensión. Saqué mi pequeño fetiche de la bolsa y lo olisqueé, trasportándome el olor de inmediato a la entrepierna abierta de June, tantas veces devorada, siempre deseada.

Conecté la webcam, y la puse en modo de cámara. Me desnudé y comencé a masturbarme lentamente. Cuando la tuve bien dura, comencé a grabar mi deliciosa paja. Lo hice despacio, disfrutando de cada movimiento de mi mano, excitado por el destino de mi grabación. Me corrí sobre la braguita de June, con una corrida deliciosa y abundante.

Abrí el correo y adjunté el archivo de video recién creado. Lo envié a June:
"Asunto: Un regalito para June
Mensaje: Cariño, me ha encantado tu delicioso regalo de este mediodia. Aquí te envio el mio. Deseo que lo disfrutes tanto como yo he disfrutado de tu regalo.
Besos. Henry"
 
Una pausa para merendar (June)
Sabía que la semana había sido especialmente estresante para Henry. Por eso, le cité para tomarnos un aperitivo antes del mediodía. Estaba ocupadísimo, pero le prometí que serían sólo 15 minutos.
Quedamos en un bar a mitad de camino de nuestros trabajos. Busqué una mesa retirada y pedí un Bloody Mary para mí. El pidió una caña. Le entregué una bolsa de papel con un regalito para él. Es que pasé la mañana pensando en ti, le dije.
Una tosesita nerviosa escapó de él cuando vio mis bragas completamente húmedas en el fondo de la bolsa. No pudo decir nada porque el camarero llegaba con nuestro pedido. Inmediatamente tomé el tallo de apio y lo chupé de la forma más guarra que pude, sin dejar de mirarle. Luego tomé un trago y llevé el tallo de apio debajo de la mesa. El no podia ver lo que hacía con él, pero entrecerré los ojos con verdadero placer mientras mordía deliberadamente mis labios.
Enredé mis piernas entre las suyas y me masturbé sin ningún recato delante de él... contuve mis gemidos, ya que la situación me daba bastante morbo... le miré a los ojos.... el no podía quitar su mirada .... me corrí deliciosamente ante su atónita mirada... luego, tomé otro sorbo de mi bebida, volví a poner en ella el tallo de apio, me paré... le di un beso corto en la mejilla mientras le susurraba:
Bon apetit!!

Un beso cielo

 
Atada (June)
Cuando llegué a la habitación nos besamos largamente. Henry me tumbó en la cama y me desnudó despacio. Luego me ató delicadamente. Quería tenerme así... completamente a sus anchas... hoy, las reglas las marcaba él y yo me dejé hacer...
Besó todo mi cuerpo suavemente, evitando las zonas donde más deseaba ser besada... su boca era seguida por sus dedos... la suavidad de sus caricias hacía que mi cuerpo se arqueara hacia él pidiendo cadavez más... su boca marcaba el camino a sus manos y la urgencia me estaba matando...
cuando detuvo su boca sobre mi sexo, dejando que su aliento me arropase, me sentí morir... luego me lamió toda... casi me corro en ese instante, con esa sola caricia de su boca, pero tenía algo más reservado para mi...
primero oi el sonido... temblé toda ante la espera... cuando pasó el vibrador levementepor mi clítoris, me crispé completa... sentía como chorreaba de deseo de ser penetrada....
sentirme penetrada y lamida al mismo tiempo, era una sensación suave y salvaje a la vez... fue un orgasmo inevitable, largo, deseado...
mi cuerpo se contrajo en largos espasmos... aún estaba disfrutando de mi orgasmo cuando sentí la calidez del suyo sobre mi vientre... entonces le miré... me perdí en su mirada.... le pedí que me soltara... y así lo hizo.... me aferré a su cuerpo hasta que los latidos de nuestros corazones se regularizaron.... quería sentir mi pecho junto al suyo.... hundir mis manos en su pelo.... grabar su olor en mi piel....
empezó a hacer frío y cubrí nuestros cuerpos con una manta... sentí como nos adormecíamos al ritmo suave de nuestra respiración .... me dejé llevar y él también...
no supe cuanto tiempo había pasado cuando desperté... él aún dormía plácidamente a mi lado... le miré largo... quedo.... nunca antes había estado tan vulnerable para mi.... estaba dormido boca arriba así que me deslicé por debajo de la manta hasta colocarme entre sus piernas... empecé a besarle despacito... con la punta de la lengua acariciando su miembro dormido... su verga se despertó primero que él... empezó a ponerse dura ante mi contacto.... luego despertó él...
sus manos se aferraron a mi pelo mientras sus gemidos llenaron la habitación.... entonces me la metí completa en la boca y empecé a chuparla salvajemente.... cuidando de no maltratarle, pero rudamente... sus manos marcaban el ritmo en mi cabeza.... cada vez más rápido.... podía sentirle duro, hinchado dentro de mi boca.... busqué con las manos el vibrador y lo encendí...
en ese momento paró de mover mis manos, desconcertado, pero dejándose hacer... no dejé de chuparle ni un segundo y acerqué el vibrador a su ano y lo dejé vibrar allí.... sólo quería que sintiese la estimulación... entonces se flojó todo su cuerpo y se abandonó a las sensaciones que estaba provocando en él... mi boca continuó el ritmo marcado antes por él hasta que sus manos aferradas salvajemente a mi pelo me indicaron que ya venía...
no quise perderme ni una gota de él.... me tragué todo su semen mientras la habitación se quedaba con sus gemidos....

sigue tú
 
Atada (por Henry)
Esperé a June en la habitación. Había encendido velas, la temperatura era ideal, la cama grande, con unas cuerdas blancas
preparadas en el cabecero, flores y alguna que otra sorpresa.

Cuando entró en la habitación me quedé unos segundos extasiado, contemplándola. Me acerqué e inmediatamente nos besamos apasionadamente, de pie, acariciándonos, buscando nuestros cuerpos.

La desnudé lentamente, se tumbó y até sus manos con las cuerdas,
simbólicamente, sin apretar demasiado fuerte: hoy ella no podía ni tocarse ni tocarme. Sólo sentir y disfrutar todo lo posible de mis caricias y del sexo. Inmediatamente me desnudé yo tambien, y así, a la tenue luz de las velas, comencé a disfrutar de su cuerpo.

Acerqué mis labios a los suyos, aspirando su aliento. Luego quise
disfrutar de su boca con la mia, recorriendo sus labios pausadamente, disfrutando de su sabor. Mis dedos iban recorriendo su cuello, se enredaron en sus cabellos, descendieron por sus hombros y comenzaron un lento recorrido por toda su piel. Recorrido seguido del de mis labios y el de una fina pluma de avestruz teñida de rojo que había conseguido.

Estimulé sus brazos, sus manos, su cuello, sus costados, los pechos, sus pezones, sus piernas, sus pies, sus muslos, su pubis. Recorrí su cuerpo varias veces, insistiendo en las zonas en las que su cuerpo delataba mayor excitación. June iba gozando de mi tacto y de mis caricias en sus zonas más sensibles, pero nunca llegaba a su sexo. Eso me lo dejaba para más adelante.


Pasado un buen rato, me acerqué a su oido, mordisqueé ligeramente el lóbulo de su oreja y susurré: "me excita terriblemente tenerte así para mi". Ella miró a mi entrepierna y comprobó mi excitación. Dirigí mi mano a mi miembro y comencé a acariciar mi glande. Ella miraba extasiada, ensimismada, a la vez que se aceleraba su respiraciòn a la par que la mia con mi estimulación.

Seguí masturbándome mientras ella me miraba, cogí de nuevo la pluma con la otra mano y comencé a deslizarla por sus pezones, su vientre y su sexo, que ya estaba abierto y húmedo.

Me situé entre sus piernas. June comenzaba a tener una mirada
suplicante. La visión de sus labios entreabiertos y de su clítoris la delataba. Me agaché y lamí sus muslos. Despacio. Quería hacerme de rogar. Pasé mi lengua levemente por sus labios mayores, despacio. June se arqueaba intentando un mayor contacto. Seguí despacio. Coloqué mi lengua en su vulva húmeda, justo debajo del clítoris. Lo rocé levemente y dió un respingo. Despacio. No hay prisa, aunque ella comenzaba a necesitar de un contacto más intenso. Finalmente comencé a estimular su botón más sensible, e inmediatamente comenzó a jadear.

Lamí ese delicioso sexo con verdadera devoción, disfrutando y excitado por los jadeos de June. Se estaba retorciendo de placer cuando alcancé un juguete que tenia escondido: un vibrador que le cambió la cara.

Lo puse en movimiento y lo pasé por todo su sexo, paré en el clítoris unos instantes y descendí hacia la entrada de su vegina. Estaba abierta y húmeda, y no me costó ningún trabajo introducirlo. June comenzó a retorcerse de placer a la vez que mi lengua volvia a estimular su clítoris, ahora lleno, sensible, y a punto de desencadenar un delicioso orgasmo.

Yo estaba muy excitado, lamiendo tan delicioso manjar, manejando el juguete en el interior de June y acariciando verga. Entonces ella se tensó y aceleró sus gemidos, se retorció y se corrió larga y deliciosamente. Yo me incorporé, agarré mi verga y me corrí casi inmediatemente en su vientre, cuando sus últimos espasmos no habían acabado todavía...
 
mirame (June)


Mirame
recórreme despacio
mírame por dentro
no te pierdas ni un milímetro de mí
mírame como disfruto de ti
como te pienso
como te deseo
mírame pensando en ti
devorándome con mis propias manos
adivinando en mi piel tu cuerpo

cuando vas a venir?
 
Agua... (Por Henry)
Paro a recordar, a releer, a visualizar cada momento vivido contigo, June.

He disfrutado con cada letra, con cada frase, con cada uno de los pasajes compartidos en el corto recorrido de nuestra aventura juntos.

He sentido de nuevo el calor inundando mi cuerpo, sometiéndolo a la dulce tortura del deseo de ti, de tu presencia, de tu piel, de tu suave caricia, de tus humedos besos, de tus pechos, de tu cabello enredado entre mis dedos, de tu sexo devorando al mio.



Busco el agua que calme mi fuego. Te espero, la puerta entreabierta, preparado para recibirte, para colmarte, para saciarme, para disfrutarte, para poseerte, para darte cada suspiro de placer del que sea capaz.

Deseo despertar tu deseo, que sientas palpitar tus labios, tus pezones, tu sexo, con las caricias y los besos que tengo reservados para ellos. Deseo sentir contigo las convulsiones de nuestra pasión, del regalo del placer del uno para el otro.

Quiero ver tu cara al perderte en los senderos del éxtasis, y retomar ese camino una y otra vez hasta que caigamos abandonados y rendidos, agotados y enganchados a la droga que son nuestros cuerpos.

 
Room service (Henry)
Era delicioso disfrutar de esas dos mujeres, mi June, y nuestra amiga oriental. Era un sueño, un festín para mis sentidos, un atracón de belleza, la de sus cuerpos, de sabor, de olor, de... todo, absolutamente todo delicioso e inolvidale.

Cuando la oriental y yo nos corrimos, June nos miraba extasiada, sus piernas abiertas, sus dedos acariciando su sexo excitado y deseoso de recibir su recompensa.

Inmediatamente comencé a competir por el delicioso clítoris de June. Nuestras cabezas pugnaban por alcanzar nuestro premio, por saciar su insaciable hambre de sexo. Era el momento de June, de llegar a un nuevo orgasmo, de temblar, de gemir, de temblar... y estaba cerca.

Me levanté y cogí una vela de la mesita de la habitación, una vela larga, gruesa. Volví a colocarme entre sus piernas y comencé a humedecerlo con nuestra saliva y los Jugos de June, hasta que estuvo bien lubricado y comencé a introducirlo en su agina lentamente. June dio un respingo, suspiró y aumento la intensidad de sus gemidos.

Me incorporé sin dejar de follarla con la vela. La oriental continuó lamiendo su clítoris, mientras June me miraba extasiada a los ojos. Con mi mano libre comencé a acariciar sus pechos, a disfrutar del tacto de sus pezones duros. Comenzamos a besarnos, salvajemente, nuestras lenguas peleando por penetrar nuestras bocas, una mano moviendo la vela como podía en su interior, la otra pellizcando sus pezones, la oriental lamiendo expertamente, cuando un ahogado, largo, profundo e intenso gemido escapó de sus labios, a la vez que su cuerpo se tensaba y retorcía por el placer que lo recorría.

Quedamos los tres así, un rato quietos. Luego la oriental se fue. Quedamos June y yo, solos, abrazados, quietos. Disfrutaba de la pasión pero tambien de la paz de este momento. Nos quedamos sintiendo la piel del uno en contacto con la del otro, sintiendo el olor de nuestro sexo inundando la estancia, sintiendo nuestro aliento. Nos quedamos abrazados pensando en nuevas formas de darnos placer el uno al otro.
 
Room service (3ra parte June)
Ambos estábamos extasiados con la sorpresa que le había traido esta noche a Henry. Habíamos alcanzado un delicioso orgasmo casi simultáneo... nuestro juguete nos miraba con una pícara sonrisa como quien espera una orden para seguir...
Me acerqué a ella y la empecé a besar ... saqué mi lengua y lamí sus labios.... quería que él viese cada movimiento de todo lo que estaba a punto de hacer... acaricié sus pechos diminutos pero completamente erizados por el contacto de mi piel...
pasé mi lengua por ellos, mordí suavemente sus pezones.... luego los chupé un poco más fuerte... cuando un suave gemido escapó de su boca la acosté sobre la alfombra con las piernas abiertas en dirección a él... estaba duro otra vez... lo miré fijamente a los ojos antes de dirigirme al sexo que tenía delante de mi... separé delicadamente sus labios con mi lengua y la hundí en su interior... su cuerpo se arqueó de placer e intentó inútilmente aferrarse a la alfombra... lamí su clítoris una y otra vez.... miré hacia atrás, él se masturbaba y levanté el trasero hacia él como sé que le gusta... seguí comiendo aquel delicioso sexo mientras Henry se ponía de rodillas y me penetraba salvajemente, con una excitación que nunca había sentido en él... sus embestidas hacían que mi cabeza se moviese sobre el sexo de la oriental, lo que le provocaba aún más placer... bebí todo su líquido.... lamí...mordí.... chupé.... mientras ella se retorcía de placer... de vez en cuando miraba hacia atrás para enocntrarme con la mirada de él fija en mi.... en lo que estábamos compartiendo.... cuando cerró los ojos y apretó los labios, supe que ya venía para mí... la oriental también estaba a punto de correrse, por lo que le cedí mi puesto a él... quería verle mientras la penetraba.... quería verles correr...
tomé el lugar de ella y ella empezó a chupar mi sexo de inmediato mientras él la penetraba a ella.... en esta posición, ambos quedaban de frente a mi en un espectáculo delicioso... cuando ya el orgasmo de ella era inminente, levantó la cabeza y se abandonó en una corrida musical... Henry y yo nos miramos a los ojos.... y entonces se abandonó él.... sus gemidos fueron casi fieros, salvajes, pero no dejó de mirarme ni un solo instante....
ahora sólo faltaba yo....

quieres seguir?
 
Yo también (June)
más de lo que yo misma soy capaz de imaginar... te deseo tanto que el viento me trae fragmentos de caricias olvidadas en una piel desconocida...
te deseo cada noche cuando juego a ser el peso del otro lado de tu cama... aún estás en mi piel cuando el primer rayo de sol me recuerda que ya es de día... y que aún te deseo...
cuándo seremos un piel con piel?
 
Te deseo (Un intermedio escrito por Henry)
Deseo de tí, June. Cada noche, cada mañana, deseo disfrutarte. Cada
instante deseo hacerte disfrutar. Deseo de pasión. Deseo de tu piel.
Deseo de tu aliento. Deseo de tus manos. Deso de tu cuerpo. Deseo de
poseerte.

Deseo de sentirme poseido. Deseo de susurrar tu nombre al oido, June, mientras el movimiento acompasado de nuestros cuerpos acoplados nos acerca al ansiado éxtasis.

Deseo de explorar nuestras fantasías, de imaginar nuevas, de realizar
las prohibidas. Deseo de que cada encuentro sea inolvidable.

Te deseo, June. Y deseo compartir mis sensaciones contigo como la otra noche.

 
Room service (Henry)


La sorpresa que me había reservado June para esa noche fue deliciosa. Tenarla allí, delante de mi, su mirada fija en mi, sus piernas abiertas y la menuda pero preciosa oriental lamiéndole su sabroso clítoris era algo que casi me costaba creer que estaba viendo. Casi me parecía un sueño...

Yo las observaba sentado en el baño, June en el borde del enorme jacuzzi, la oriental desnuda, agachada, el culo en pompa, su cabeza entre sus piernas. Yo había comenzado a masturbarme, y aquello excitaba más a June: le encanta que me masturbe para ella.

Yo disfrutaba del espectáculo, del placer que experimentaba June, de la belleza de la escena, de su poesía, del placer recogido en esa habitación. Quería guardar cada momento en mi memoria y revivirla mil veces cuando pasara...

De repente June me hizo un gesto para que me acercara. Ella seguía sentada en el borde del Jacuzzi, la oriental a cuatro patas entre sus piernas. La besé intensamente mientras acariciaba sus pechos, largo beso, dulce, apasionado, cómplice.

El suelo estaba cubierto con una gruesa alfombra, y la oriental nos hizo tumbarnos en ella. June y yo seguimos besándonos mientras nuestro "juguete" comenzó a alternar, lamiéndonos mi verga y su clítoris alternativamente, atendiendo el sexo del otro con sus dedos. Yo dirigí un dedo al sexo de June, lo hundí en su vagina, y bien húmedo lo acerqué a su boca. June lo devoró.

Entonces June se incorporó, de espaldas a mi, agarró mi verga y poco a poco se la introdujo hasta lo más profundo. Se tumbó encima de mi, así de espaldas, de modo que mientras yo disfrutaba del tacto de sus pechos, nuestra nueva amiga podía seguir lamiendo su sexo.

June estaba súper excitada, a punto de correrse, y yo notaba la inmediatez de mi propio orgasmo. La oriental había encontrado la posición para agarrar mis testículos y estrujarlos dulce pero firmemente, y mi aguane estaba llegando a su límite.

Primero me corrí yo. Una corrida larga e intensa, deliciosa. Jadee y gemí al oido de June, le susurré que quería oirla gritar cuando se corriese, que se dejara llevar hasta que no pudiese más, y no me defraudó.

Noté su tensión, el desgarro de un orgasmo explosivo, sonoro, delicioso, agotador. Se quedó temblando, todavía encima de mi. Le susurré que me gustaba mucho la sorpresa. "Todavía podemos disfrutarla un poco más".

Se separó de mi. La oriental nos miraba sonriendo, pero su cara denotaba excitación. No se de donde había salido, pero ella estaba absolutamente excitada...

Sigue tu, cielo...
 
Room service (June)
Hoy le quise sorprender con algo que nunca se imaginó. Quedamos en un hotel... probamos uno diferente cada vez. Esta vez me tocaba llegar primero. Me pidió que le esperara con algún juguete insólito, pues hoy tiene especialmente muchas ganas de "jugar"... y creo que lo voy a sorprender...
Pedí una habitación con jacuzzi. Cuando Henry llegó, ya el agua estaba bien caliente y yo también... sólo imaginar su reacción me puso así. Llegué media hora antes que él. Quería tener todo listo.... agua bien caliente... espuma.... y claro.... el juguete también...
Ya me había tomado unas cuantas copas, sabía que las necesitaría para hoy... me gusta.... soy desinhibida por naturaleza, pero un poco de vino logra maravillas en mi.
Cuando él llegó, le pedí que se desnudara para mí... sorbía lentamente de mi copa mientras él se quitaba toda su vestimenta. Parece que le gustaba, porque cuando estuvo desnudo, ya estaba completamente excitado. Le indiqué que tomara asiento en ua silla que había dispuesto justo frente al jacuzzi... debíamos esperar pues había pedido servicio de habitación... leves golpes enla puerta nos indicaron que había llegado... Henry hizo ademán de ponerse los boxers para brir la puerta... le indiqué que se quedara justo donde estaba y ordené que entrase la persona que había tocado...
Una menuda camarera de origen oriental entró con una bandeja... cerró la puerta tras de sí y le ofreció una copa de vino a Henry. El no podía ocultar su asombro pero aceptó.... empezaba a darse cuenta de que todo era parte de un juego... mi juego...
La camarera se soltó el pelo.... una preciosa cabellera negra rodó por sus hombros aún cubiertos por su uniforme, el cual se quitó de un tirón, dejando al descubierto un cuerpo pequeño pero increíble... sus diminutos pechos se erizaron al sentir el frío en su piel desnuda... su piel era muy blanca y no tenía ni un vello en el cuerpo... se sirvió ua copa y entró al jacuzzi conmigo...
Miré a Henry.... su cara demostraba ansiedad, pero entendió que aún no le correspondía mover su "ficha" en mi juego... estaba completamente empalmado, pero tendría que esperar...
La chica se acercó lentamente a mi... nunca había estado en un trío real, pero estaba completamente excitada y a la espera... entró sus dedos en mis cabellos y me los echó hacia atrás... con el dedo índice acarició mi oreja... luego lo entró en mis labios que se abrieron ansiosamente hacia su delicada mano... chupé su dedo como un regalo anticipado de lo que sería el resto de su cuerpo... luego, con su lengua, acarició suavemente mis labios... correspondí su beso de la misma forma... estaba dejándome guiar por ella... nos fundimos en un suave abrazo de agua y espuma y nos besamos ahora más ardientemente... miré a Henry y ya se había empeado a tocar...
me senté en el borde del jacuzzi con las piernas muy abiertas.... quería dejarme hacer y que él pudiese observar todo claramente.... me eché hacia atrás cuando ella lamió mis pechos... no pude contener un gemido de placer cuando los apretó un poco con sus dientes.... no podía esperar que llegara a mi sexo... ella pareció intuirme y recorrió lentamente todo el camino por mi vientre hacia él...
Cuando empezó a lamer mi clítoris, miré a Henry.... a partir de este momento no quería perder contacto visual con él.... sus ojos me excitan una barbaridad... su mirada me desnuda, me destroza, me abrasa.... él me miraba fijamente mientras se masturbaba suavemente... quería prolongar este juego... la sensación de la chica dándome placer mientras él observaba a la distancia, ponía mi cuerpo a mil... mientras su lengua iba y venía por mi sexo, yo acariciaba mis pechos sin dejar de mirarle... estaba hipnotizada por su mirada...

sigue tú amor...



 
Más calor... (Henry)
Lo siento. Quizás sea reiterativo, pero termina la serie y la releo. Despacio, disfrutando con la intensidad de los momentos, su sensualidad, mi excitación, mi descontrol.
Termino de leerlo y me dejo llevar. Mi cabeza imagina escanas, olores, sensaciones. Mi polla está totalmente despierta y no voy a esperar ni un momento más: quiero recrear en mi cuerpo, en mi piel, alguna de las sensaciones que tanto deseo. Quiero hacerlo pensando en June, en su piel, en su olor, en su sabor. Quiero...

 
Sola
Releo lo que escribimos e imagino tu olor... tu sabor... tu textura... no lo puedo evitar, no me dejas trabajar, no me dejas vivir... todo me recuerda lo que nunca he tenido... extraño lo que nunca he poseido.... te ansío con un dolor más antiguo que mi piel... ven ya.... mientras llegas, te recuerdo con mis manos... con mi ser...
 
amarte con los ojos cerrados (ultima parte... June)
De alguna parte Henry sacó una botella de champagne... no sé como logró servir dos copas... empezamos a besarnos como posesos con el líquido en nuestras bocas... noté que empezaba a excitarse nuevamente... él es así, una máquina sexual... llené mi boca con el líquido y, evitando derramarlo, me dirigí a su capullo y lo capturé en un bocado frío y burbujeante... esta vez su reacción pudo más que él... el gemido no pudo ser completamente ahogado y su voz ronca llegó hasta mi. Su voz fue todo lo que necesitaba para encontrarme completamente excitada nuevamente... pero quería darle placer a él.

Habiendo tragado ya el líquido... lamí todo el borde de su glande con la punta de mi lengua... luego lo mordí suavemente antes de bajar por su verga erecta... bajé por todo su miembro, lamí suavemente sus huevos...los succioné con mucho cuidado... volví a lamer... pasé mi lengua por el perineo y volví a subir... mi lengua empezó a subir y bajar en un movimiento suave y húmedo... noté sus manos aferrarse a las sábanas y seguí haciendo...
Lamí todo el borde de su ano antes de lamerlo completamente... metí un dedo y el apretó mucho allí... casi no me dejaba hacer... empecé a rotar mi dedo dentro hurgando la suavidad de la zona... tragué su polla completa... podía sentirla tocano fondo en mi boca y empecé a succionar al tiempo que mi dedo se movía en suaves círculos dentro de él.
Mi cabeza subia y bajaba por su miembro, sin dejar nunca al descubierto su glande… subia… bajaba… succionaba apretando mis labios y lamiendo sin parar…
Me incorporé un rato y me coloqué sobre él… en posición de 69… inmediatamente su boca se apoderó de mi sexo…. Lamió repetidamente el camino entre mi ano y mi clitoris… chupando… mordisqueando…. Volviendo a lamer…. Alternábamos dedos, lengua … dientes… sus dedos llenaban mi vagina… mi culo…. Mi ser…. Mientras, yo hacía lo mismo con él…
Podía sentir nuestros orgasmos llegar peo no quería correrme así….
Lo atraje hacia mi y me puse a cuatro patas… llevé su mano hacia mi pelo y él supo qué hacer…. Agarrándome en una cola empezó a embestirme salvajemente… podia sentir sus huevos tocar mis glúteos cada vez…. Con la mano que le quedaba libre apretó uno de mis pechos justo en el momento en que nos corríamos al unísono… fue un orgasmo salvaje…intenso…. Me corrí como una zorra… me sentí como una puta… y así, como una puta, recogí mi ropa, me vestí y me fui de allí sin besos de despedida y sin decir media palabra…. Pero con la boca llena de él y un temblor en el sexo que me acompañaría varios días más….
 
Amarte con los ojos cerrados (Henry again)
June me dejó agotado con una magnífica mamada. Succionó mi verga como buscando hasta mi última gota de semen en lo más profundo, recreándose lentamente con su lengua en la punta de mi glande.

Yo necesitaba unos minutos para recuperarme, pero yo no dejé de sentir su lengua lamiéndome pausadamente, como una gatita, despacio, de tal forma que apenas perdí mi erección en los minutos que pasaron.

Me incorporé en la oscuridad, quedando sentado frente a June. Busqué con mis manos sus pechos, y descubrí sus deliciosos pezones esperando mi contacto. Jugué con su volúmen, su suave piel, sus duros pezones. Metí uno en la boca a la par que ella se echaba ligeramente haca atrás. Lo succioné, me lo comí hambriento y pasé al otro pecho a la par que comprobaba con un dedo como estaba su sexo: terriblemente húmedo y abierto, preparado, tembloroso y de nuevo sensible. Su clítoris estaba hinchado, casi desafiante, esperando ansioso más cuidados.

June dio un pequeño respingo y se dejó penetrar por dos dedos, acelerando su respiración ligeramente. Estaba empapada.

Llevé mis dedos completamente mojados a su boca, y ella saboreó hasta la última molécula de su sexo, succionándolos sensualmente uno a uno.

Yo me moría de deseo por penetrarla. Así sentado, se incorporó y se sentó lentamente en mi polla completamente erecta y dura. Suspiramos ahogadamente casi al unísono. Quería poseerla, follarla, sentirme dentro de ella, y hacerle sentir la potencia de mi erección en su sexo.

Comenzamos a movernos lentamente así abrazados. Yo agarré sus glúteos, disfrutando de su culo en mis manos. Dirigí un dedo hacia el espacio que se abría entre ellos y lo recorrí desde la espalda hasta sentir el movimiento de mi polla entrando en ella. El tramo final estaba húmedo, y volví hacia su pequeño y ahora poco oculto agujero. Me encanta jugar allí, rodearlo, acariciarlo, penetrarlo ligeramente con un dedo húmedo.

June respondía con jadeos, con gemidos ahogados a cada movimiento de nuestros cuerpos, presionados nuestros sexos hasta el límite. Seguimos así unos nstantes hasta que me echó hacia atrás y quedó ella sobre mi, cabalgando, marcándose un ritmo delicioso, gozoso. No hablábamos, era nuestro pacto, pero queríamos alargar al máximo nuestro placer.

Alargué mis manos y alcancé sus pezones. Ella dirigió una mano hacia atrás, hacia mis testículos, y los estrujó delicadamente. Por la posición de sus brazos, su otra mano estaba en su clítoris. Aquello me excitó y al comprobarlo, nuestros dedos se entrecruzaron en su sexo, pugnando por alcanzar su sensible botón.

June movía sus caderas como una perfecta amazona, buscando el máximo contacto de nuestras pelvis, la máxima penetración, y ascendiendo luego hasta tener mi glande justo al borde de su vagina. Entonces se dejaba caer, abrazando mi verga en sus entrañas y arrancándome espasmos de placer.

Creo que fue casi instantáneo. June comenzó cambió ligeramente su ritmo, y noté su respiración acelerada. Se inclinó sobre mi, notando sus pezones rozando mi pecho con cada uno de sus movimientos, su aliento en mi cuello. Alcanzó mi boca con la suya. Primero su respiración, luego sus labios, luego su lengua. Sus jadeos. Su teblor.

En el momento en que ella se acercaba a su punto clímax, yo noté como me iba, como me corría, eyaculaba y llenaba el sexo de June en medio de un orgasmo intenso y acrecentado por las contracciones de su vagina previas al momento final.

Se corrió cuando mi verga bombeaba los últimos restos de semen en su interior. Quedamos abrazados, mi polla dentro de ella, callados.

Al rato ella se retiró y se tumbó a mi lado. Comencé a acariciarla con pétalos de rosa que quedaban por la cama, recorriendo su cuello, sus labios, sus pezones, sus piernas. Quería seguir, pero recordé la botella de champán que tenía guardada. A tientas descorché la botella y serví dos copas como pude, alcanzándole una a june. Sin haberlo hablado, los dos nos besamos con nuestras bocas llenas del sabroso líquido, bebiéndolo el uno de la boca del otro.

Seguí acariciándola...

(¿Quieres seguir June?)
 
amarte con los ojos cerrados (otra vez June)
Mis sentidos están a mil... todo lo que mis ojos no pueden ver mi cuerpo lo siente, lo huele, lo saborea... oigo... oigo claramente como su dedo entra y sale de mi... huelo... huelo mi propio sexo... como un animal en celo llamando al otro sexo...

estoy a punto de explotar... mis dedos están aferrados a su pelo para que su cabeza no se aparte de mi... quiero sentir... quiero gozar la textura de su lengua en mi... esa lengua que me enloquece... esa lengua que lucha por arrancar un grito ahogado de lo más hondo de mi ser... justo en el momento de correrme, aparto su cara de mi... aunque no me vea, quiero que me intuya... quiero que note el temblor... quiero que mis jugos corran libremente... mi vagina se contrae febrilmente en un intenso orgasmo... acaricio su pelo suavemente mientras su aliento me acaricia a mi...

siento que se tiende a mi lado... extiendo mi mano y encuentro su piel... acaricio su vientre... siento que se contrae... bajo un poco más y puedo comprobar las ganas que tiene de mi... su miembro está completamente erecto esperándome...

ahora yo quiero jugar... lo hago que se acueste boca abajo... empiezo un lento recorrido desde la planta de sus pies... lamo, chupo, muerdo, aspiro... subo por sus pantorrillas.... beso la parte detrás de sus rodillas... subo un poco más por sus muslos... mordisqueo suavemente sus glúteos... paso mi lengua por la línea que los divide... el movimiento de su cadera me indica que quiere que siga... decido torturar un poco...

abandono mi recorrido y con las piernas abierta sobre su espalda paso suavemente la lengua por su oreja... muerdo suavemente su nuca... paso la lengua por toda su columna vertebral... hace un intento de voltearse pero se lo impido... ahora paso uno de mis pezones por la línea húmeda que dejó mi lengua en su espalda... inmediatamente mi pezón se endurece y siento como él también tiembla de placer...

otra vez estoy completamente excitada... mi clítoris está completamente duro... lo hago recostarse ahora boca arriba mientras yo me quedo en la misma posición... entro un pezón en su boca... él trata de devorarlo pero no lo dejo... tomo su dos manos y las llevo a mis pechos erizados...locos por su contacto... cambio la posición hasta que mis piernas abiertas quedan justo en su cara... él me adivina y abre la boca buscándome nuevamente... lo dejo que lama mi sexo pero soy yo la que se mueve... contoneo mis caderas suavemente... entro mi dedo en su boca y empiezo a acariciarme también... froto un instante mi clítoris en su nariz mientras su lengua ataca mi vagina completamente mojada de placer...

pero quiero jugar un poco más... quiero sentirle correr a él...

me paro de la cama y lo dejo huérfano unos segundos... siento sus manos buscándome en la oscuridad... entonces recuerdo los pétalos y me hago con una buena cantidad... con los pétalos en las manos recorro suavemente su cuerpo... su vientre... sus cadera... su verga... apenas puede ahogar un gemido de placer... toco su capullo que está completamente duro y mojado de su propia expectación... lamo suavemente su capullo... siento su temblor... agarro con una mano el resto de su tallo mientras mi boca se concentra en ese glsne casi a punto de estallar... aprisiono su tallo justo en la base de los huevos y dejo mi mano quieta allí... empiezo a succionar su capullo mientras mi cabeza se mueve lentamente primero... acrecentando la velocidad a medida que el movimiento de sus caderas me lo pedía... el líquido suave y salado me indica que su orgasmo está llegando... faltan pocos segundos y quiero tragármelo todo... no quiero perder ni una gota de su líquido delicioso.... aprieto los labios alrededor de su glande y empiezo a succionar a mayor velocidad... la tensión de su vientre me anunció la inminente corrida.... luego...oleadas de placer inundaron mi boca... oleadas que tragué con un deseo demencial... lo tragué todo... no dejé ni una simple huella... seguí succionando suavemente hasta que no quedí ni una sola gota y su respiración se fue regularizando...

quieres seguir o quieres que me vaya así?
 
Amarte con los ojos cerrados (Henry)
Oscuridad.

La oscuridad libera al cerebro de una gran carga de trabajo. Millones de pixels que deja de procesar cada segundo. La oscuridad nos permite disfrutar del resto de nuestros sentidos más intensamente.

Intensamente disfuté de June. Disfruté y gocé con su aliento. Con su olor, su calor en mi piel. Gocé de cada centímetro de June que recorrí con mis labios, con las yemas de mis dedos. Disfruté con el perfume de su piel, aspirando cada molécula que fui capaz de robarle.

Recorrí extasiado, analizando con mis sentidos, el glorioso camino que me ofrecía su cuerpo desnudo entre su boca y su sexo. Cada centímetro de sabor, olor, textura, calor. Despacio, paciente, como el experto catador que disecciona un caldo exquisito.

Intenté mantener el ritmo hasta que alcancé su vientre y comencé a notar intensamente el olor de su sexo llamándome, egoista, anticipándose al resto del camino. Aceleré mi ritmo, deseoso de alcanzarlo.

Me situé entre sus piernas, acariciándolas. Rocé la cara interna de sus muslos, alcanzando su húmeda vagina, que penetré con dos dedos sin mayores preámbulos. En condiciones normales le hubiese arrancado un gemido, que en nuestro pacto de silencio quedó ahogado. Alcancé su boca con mi mano libre para silenciarla, y me encontré con unos labios que devoraron mis dedos con la dedicación y deseo que esperaba para mi verga.

Yo no podía esperar más. Mordisqueé ligeramente su pubis, y me lancé ansioso a lamer su duro y expuesto clítoris. june se tensó, tembló, ahogó un gemido y comenzó a retorcerse al ritmo de mis lametazos. Mis dedos no habían abandonado su cobijo, disfrutando del calor y humedad de su cobijo, moviéndose al ritmo que me marcaba el movimiento de su cintura.

Exploré su ano: cerrado pero sensible y humedecido por sus jugos. Lo penetré notando su delicada presión. Arqueó su cintura, disfrutando de las nuevas sensaciones en tan recóndita parte de su cuerpo.

Yo gocé de cada segundo con el olor y el sabor de su sexo, con su textura, con su duro clítoris expectante y desafiante. Mi excitación era absoluta, y notaba mi erección y la humedad que cubría mi sensible y expectante glande, pero no quería privarme del privilegio de sentir las contracciones orgásmicas de June en mi boca, alrededor de mis juguetones dedos de nuevo en su vagina, la tensión de su cuerpo hasta que los suyos enredados en mi pelo, que sujetaban mi cabeza entre sus piernas, me separara, exahusta por la oleada de sensaciones que estaban a punto de inundarla.

Sigue contándolo tu, June.
 
Amarte con los ojos cerrados (June)
Quedamos en una habitación de hotel. El llega primero y se encarga de que la habitación esté completamente a oscuras.
Queremos realizar esta fantasía. Entregarnos a una pasión desenfrenada sin vernos las caras... sin ver a quien estamos amando. Luego Yo salgo primero... sin saber a ciencia cierta si estuve con él o con un completo extraño.
Sentía una extraña mezcla de excitación y miedo. La excitación fue más fuerte y llegué a la cita puntual. Debía estar frente a la puerta de la habitación 28 a la hora acordada. Dar tres golpes suaves en la puerta y en ese momento vendarme los ojos. Del otro lado, él se acercaría la puerta y haría lo mismo. Llegué 5 minutos antes. Caminé despacio de manera que mis pisadas fueran imperceptibles. Antes de tocar, me pegué de la puerta. No podía oir nada... los latidos de mi corazón a galope no me lo permitieron. No sé cómo, pero lo intuí en la misma posición, del otro lado.
Llegado el momento toqué a la puerta y me vendé los ojos. Sentí la puerta abrirse despacito. Una mano suave buscó a tientas las mías y me guió hacia dentro. Oí la puerta cerrarse detrás de mí.
Las mismas manos subieron desde mi cintura, pasando por mis pechos, tocando mi boca, adivinando sus bordes, introduciendo un dedo en su interior... luego, delicadamente me quitó la venda. Realmente, no podía ver absolutamente nada. Con manos temblorosas le ayudé a él. Tenía ganas de oirle , de recoocer su voz, pero habíamos acordado no decir ni media palabra, ni medio gemido debía escapar de nuestras bocas.
Acercó su cuerpo al mío. Pude sentir su excitación... era completamente palpable. Tomó mi mano y lamió mi dedo índice... luego la palma de mi mano. Luego entró unos de sus dedos en mi boca antes de besarme. Su lengua recorrió mi boca, la llenó de su sabor, de su saliva... bebió de mis labios con una sed antigua. Separé mi cara de la suya y cubrí su boca con mi mano indicándole que parase. Ahora quería besarle yo.
Acerqué mi boca a la suya... aspiré su aliento y le dí a probar el mío... moví mi boca abierta alrededor de la suya, sin sacar la lengua... sólo compartíamos nuestros alientos... nuestros jadeos... luego mi lengua se atrevió a hurgar su boca... la parte interior de sus labios... mi boca se apoderó de la suya con hambre... luego mi lengua bajó por su barbilla y bordeó suavemente su mandíbula hasta alcanzar su oreja... allí quería susurrarle cosas prohibidas, pero me contuve... dejé que mi lengua se paseara por el lóbulo de su oreja en una promesa callada... sus manos se aferraron a mi espalda y su miembro casi perfora mi ropa.
Con la poca voluntad que me quedaba, dejé de besarle. Acaricié su pecho desde arriba hasta la cintura por encima de su camisa. Luego entré mi mano... pude sentir un breve escalofrío ante el roce de mi piel en su cintura descubierta. Subí hasta sus pezones duros... luego pasé a su espalda y pasé mis uñas por ella, suavemente, sin maltratar. Bajé despacito trazando círculos con mis uñas hasta llegar a su trasero del cual me apoderé y apreté para acercar más su sexo duro al mío que en ese momento estaba completamente húmedo. Nos desnudamos suavemente alternando manos y bocas en la zona que quedaba al descubierto. Habíamos acordado no llevar ropa interior, por lo que pronto estuvimos completamente desnudos... aferrados cada uno a la piel del otro...
Me empujó suavemente hacia la cama y me tumbó sobre ella con mucha delicadeza. Al posar mi cuerpo en la cama, algo suave y frío llenó mi piel... una sensación deliciosa... por el olor me dí cuenta de que eran pétalos de rosa esparcidos por toda la cama. La sensación era impresionante... un reto a los sentidos...
Sus manos competían en suavidad... estaba acariciando cada centímetro despacito... deteniéndose... devolviéndose... puso un dedo en la punta de mi nariz... bajó hasta alcanzar mis labios y cuando los abrí para recibir sus manos, la retiró y siguió bajando por mi barbilla... por mi cuello... en una línea recta que intuía donde iba a terminar... pasó muy despacio entre mis pechos, como dudando si detenerse o seguir... cuando bajó por mi vientre, arqueé mi cuerpo acercándolo a él... podía sentir mi humedad mezclada con el olor de las rosas y el olor de mi propia excitación... pensé que desmayaría cuando su dedo siguió hasta mi clítoris completamente duro... anhelante... él se dió cuenta de que iba a dejar escapar un grito de placer y selló mis labios con los suyos a la vez que introducía su dedo sin ninguna delicadeza en mi sexo completamente chorreando de placer...

sigue tú ... corazón...
 
Agua (June)
Entro al agua para aplacarme... pensar en ti es agua...millas de agua...
agua entre los dos... agua entre mis piernas...agua, agua para un calor distante, para una ausencia imposible, para un frío implacable,
agua para una boca sedienta...para una angustia plena...
agua...Henry... agua...
apodérate de mi... colma mi sed
cúbreme gota cada milímetro ...hace frío fuera
y calor en mí
Agua... quiero verte correr

June
 
Calor... (Henry)
Siento calor. Calor releyendo nuestro blog, releyendo los mensajes que han configurado el comienzo de esta aventura, de este viaje.

Siento calor fluyendo por mi piel, atravesando mi pecho y confluyendo en mi sexo.

Siento el calor que experimenté con cada momento que imaginé contigo, con cada escena que construí contigo, y he disfrutado recreándolas en mi cabeza, con mi piel, con mi mano agarrando y acariciando el miembro que tu acariciabas y lamías.

He deseado tenerte aquí mirando o participando. He deseado exhibirme para ti tal como hemos imaginado. He deseado que te exhibieras para mi, June.

Y deseo arrancar millas al océano que nos separa, con este blog que nos une, que nos acerca, y que me hace sentir tu presencia en cada palabra que escribo, disfrutando juntos de nuestros deseos y de las fantasías que construimos juntos.
 
El hombre de la casa... ultima parte (june)
El dirigió la cámara hacia el sofá y me llevó hacia el. Con un gesto me dijo que me sentara y así lo hice... con las piernas muy abiertas pues sabía lo que venía. Su lengua arrancaba gemidos de placer de lo más hondo de mi. Lamía suavemente cada milímetro de mi sexo. Su lengua cálida me estremecía de placer. Su dedo hurgando todos mis agujeros estaba a punto de hacerme estallar y no quería... quería prolongarlo... seguramente esta era nuestra única oportunidad y no la iba a desaprovechar.

Le pedí que se acostara en el sofá. Su miembro estaba duro... colorado... parecía a punto de correrse y yo no quería parar ahora. Me coloqué encima de él en posición de 69... pero con mis caderas levantadas de manera que su boca no podía alcanzarme. Empecé a lamerle suavemente, con la punta de la lengua recorrí cada milímetro de su dura polla... suavemente, sin aumentar la velocidad ni la intensidad... sabía que mi lengua lo estaba torturando... entonces bajé un instante la cadera de manera que el pudiese lamerme un poco... solo un poco... luego las subí otra vez. Luego dirigí mis manos hacia mi sexo, casi a punto de correrse... abrí mis labios para él... quería que me viera toda... introduje un dedo primero... luego dos... los entraba y sacaba al ritmo de mi boca en su polla... otra vez estábamos a punto así que saqué mis dedos y se los dí a lamer.
En esa posición en que estábamos, dirigí mi sexo hacia su polla anhelante de mi. Tomé su mano y la dirigí a mi culo... quería que me penetrara con su dedo, mientras yo lo cabalgaba a él. Empecé a moverme en círculos suaves, pero ya me costaba controlar... miré un instante a la cámara y nuestra amiga estaba a punto de correrse con el vibrador dentro de sí... aceleré el ritmo de mis caderas mientras él hacía lo mismo con sus dedos... yo empecé a correrme primero, pero mis espasmos hiceron que él se corriese también...pude sentir cómo me llenaba de él... fue un orgasmo muy intenso.... no pudimos controlar los gemidos de placer...
Me puse de pie cuando pude y apagué el ordenador... me puse mis ropas y le di un beso furtivo en los labios... me gusta trabajar para ti, le dije, y me tomé libre el resto del día

(june)
 
El hombre de la casa (cuarta parte) Henry
Ella me empezó a regalar una maravillosa mamada, una mamada impresionante. Parecía leer mis deseos, y recorrió con su lengua mi polla, alcanzando y saboreando mis huevos. Los succionó, los saboreó, y, sin ningún pudor, avanzó hacia mi agujero más secreto. Noté su lengua hurgar alrededor de mi ano y un escalofrío recorrió mi columna. No pude evitar lanzar un gemido de placer mientras se aventuraba a humedecer bien la zona.
Volvió hacia mi capullo, totalmente erecto a pesar de mi reciente corrida, cuando humedeció un dedo y lo dirigió hacia el interior de mi ano. Una sensación extraña me recorrió, un tanto sorprendente al principio pero placentera, excitante.
Los movimientos de su lengua y de su dedo me estaban poniendo cardiaco, comencé a gemir y me dejé hacer un rato. Me iba a volver a correr, pero prefería esperar un poco más.

Orienté la cam hacia el sofá del lado opuesto de la habitación. Nuestra amiga miraba encantada, acariciándose los pezones, sonriendo extasiada. La Llevé al sofá, se sentó y yo me agaché entre sus piernas abiertas. Ella se echó hacia atrás mientras lamía sus pezones morenos, duros y sabrosos. Me excitaba verla así, gozando con mi lengua en sus pechos, dejándose hacer.
No protestó cuando dirigí mis labios hacia su sexo.

Su vulva abierta, húmeda, excitada me esperaba. Estaba totalmente empapada, llena de líquido sabrozo, excitante, de olor a sexo. Mi lengua quería devorar la más deliciosa zona, la flor entreabierta rodeada por unos delicados labios sonrosados.

Recorrí con mi lengua su sexo. Todo su sexo, cada rincón. Hurgué en la entrada de su vagina, busqué su escondido ano, cosa que ella agradeció y me facilitó arqueando su cadera. Respiraba hondo, casi gimiendo. ascendí hacia su clítoris y comencé a lamerlo despacio primero, apenas rozándolo con la puntita de mi lengua, aumentando ligeramente la intensidad del roce poco a poco, y dsfrutando de sus movimientos, de sus gemidos. Una mano acariciaba sus pezones, mientras los dedos de la otra jugaban en la entrada de su vagina y de su ano.

Nuestra amiga nos miraba, y de reojo adiviné que con su mano movía un vibrador por sus pechos. Sonreí mientras seguía lamiendo aquel delicioso sexo...

(Henry)

sigue tú ...si puedes...
 
El Hombre de la casa (tercera parte) June otra vez
Sus manos torturaban suavemente mis pezones. Su boca me decía cosas impronunciables al oido. - Goza de tí , me pedía... quiero ver cómo te tocas... quiero verte correr...
Mis manos se dejaron guiar por las suyas hasta ese camino húmedo entre mis piernas. Podía oler mi propia excitación y mis jugos corrían por mis piernas. Nunca antes había estado tan caliente.
Sentirlo duro en mi espalda mientras yo me masturbaba observada por nuestra amiga, me daba aún más placer. Cuando me di cuenta del orgasmo de ella, no pude aguantar y aceleré el ritmo de mis manos y mis caderas. Nunca me había corrido con los ojos tan abiertos... no podía dejar de mirarla y quería que ella me viese correr. Sentí como mi vagina abrazaba mis dedos en espasmos cortos pero intensos... que luego se hicieron más largos y pausados... sentí el líquido de mi sexo bañar toda mi piel.
Quería girarme, pero antes de hacerlo limpié mis dedos con mi lengua mirándola... saboreando mi olor, mi sabor... luego me giré hacia él y le pedí que se tocara para mí. Quería verle correr. Le pedí que nos diera lo mejor de sí. Mojé abundantemente sus manos con mi lengua y las guié hacia su miembro. A él le faltaba poco, y ella le pidió que se corriera sobre mi... así lo hizo... pude sentir ráfagas de su placer en mis pechos, en mi cintura,,, en mi piel...
miré un instante la pantalla... ella estaba en su segundo orgasmo. Le dije: descansa ahora guapa, el postre es para mí sola...
Con los dedos, me quité cada gota de semen que tenía en mi cuerpo y lo saboreé... luego lamí todo lo que quedaba sobre él... empezó a ponerse duro otra vez... entonces tomé su capullo y lamí todo su borde en suaves círculos alrededor... hacia un lado... hacia el otro... luego, con la parte inferior de la lengua, acaricié el agujerito donde aún quedaban restos de su sabor...
con mi lengua hambrienta de él, bajé por su tallo una y otra vez...notaba como se crispaba cada vez que lo hacía.... bajé con la lengua hasta trazar con ella la línea entre sus huevos... seguí bajando hasta detenerme justo en la entrada de su agujero más secreto y ahí volví a subir. Su gemido ansioso me demostró cuánto deseaba que siguiera... por lo que separé sus glúteos y rodeé con la lengua ese pequeño agujero anhelante de mi. Tracé círculos suaves alrededor de él, luego lo lamí completo para suavizar la entrada. Me introduje un dedo en la boca y lo pasé desde la punta de su miembro hasta la entrada de su culo. Mientras, mi boca se apoderó nuevamente de su capullo... empecé a succionarlo ala vez que le introducía la punta de mi dedo... lanzó un respingo ... un gemido de dolor y placer a la vez, pero el movimieno de sus caderas me facilitó la labor... mi boca succionaba suavemente mientras movía la cabeza en circulos... mi lengua no le daba tregua ni mi dedo tampoco... podía sentir el segundo orgasmo acercarse pero no quería terminar ahí...

(June)


tu turno
 
El hombre de la casa (2da parte) El turno de Henry
La sorpresa me duró poco cuando me sorprendió nuestra ayudante en casa, en una deliciosa sesión de messenger con una vieja amiga. Fue esa amiga quien me sopló que estaba siendo espiado, y me pidió que siguiera masturbándome e intentara incorporarla a nuestro juego.

Ella es una preciosidad de mujer, de piel morena y suave, con un cuerpazo caribeño que más de una noche me había quitado el sueño, en mis pensamientos, en la soledad de mi cama.

Aceptó mi invitación, un poco asustada al principio, de sentarla frente al ordenador, mirando a la cam. Mi amiga estaba desnuda en la pantalla, desnuda, mirándola, acariciándose provocativamente.

Yo fui desnudandola lentamente, despojándola de su blusa, su sujetador y su falda. Quedaron para mi sus deliciosos pechos, con unos pezones desafiantes y exquisitos, su piel, sus caderas, sus contorneados muslos, sus muslos.

Estaba situado detrás de ella, besando su cuello y acariciando su piel. Humedecí mis dedos para acariciar sus pezones hasta ponerlos duros. Ella se dajaba hacer. Mi verga estaba muy dura, y dejab regueros húmedos en su espalda.

Quería seguir en mi actitud voyeur, así que cogí su mano y la dirigí a su entrepierna. Pareció que estuviese deseando eso, pues sus dedos no dudaron en recorrer su surco húmedo, deliciosamente, buscando la entrada de su vagina y dirigiéndose posteriormente a su clítoris. Lanzó un respingo de placer cuando los empezó a mover lenta pero rítmicamente.

Aquella visión de las dos mujeres masturbándose una frente a la otra ne estaba volviendo loco. Era una estampa perfecta, las dos proporcionándose placer, gimiendo, moviéndose, mirándose.

Entonces ella se hizo a un lado, y sin dejar de tocarse, me susuró: "tambien quiero ver como te tocas tú... me estaba gustando mucho".

De nuevo dirigí mi mano a mi polla y comencé a agitarla.

Me había quitado los curiculares, y del altavoz del ordenador una voz me pidó: "córrete encima de ella, quiero ver como te corres encima de ella". Ella me miró ansiosa, afirmando con la mirada. Ella estaba sentada en la silla, ligeramente reclinada, yo de pie frente a ella. Mi mano cogía mi glande y lo acariciaba lentamente, excitado por la expectación que despertaba en esas dos mujeres y por la visión que me regalaban.

No tardé en correrme. Lo estaba deseando, casi necesitando. Un chorro de semen salió disparado hacia los pechos de ella, dejando un reguero entre ambos, mientras un delicioso gemido escapaba de lo profundo de mi garganta.

Las dos mujeres siguieron masturbándose mientras yo me quedaba allí de pie, mirando, disfrutando. Era tan bella la estampa, tan excitante, que mi polla no dejó de estar erecta casi ni dos minutos.

Ella no tardó en correrse. Mientras se acariciaba me miraba alternativamente a mi y a su nueva ciberamiga, y, pos sus gemidos, su cara y sus movimientos, estaba disfrutando de lo lindo. De repente lanzó un largo gemido y se quedó medio derrumbada, temblando de placer en la silla, mientras nuestra amiga seguía acariciándose.

No me extrañó: ya la conocía y tenía la fantástica virtud de correrse varias veces sin apenas dejar de acariciarse, y había adivinado por el sonido y la posición de su cuerpo al menos dos orgasmos.

No me había movido cuando ella, todavía sentada, se percató de mi polla erecta cerca de ella. Se acercó tímidamente a ella, y lentamente comenzó a lamer los restos de semen que había en mi capullo. Aquello me encendió de nuevo.

Su lengua parecía no querer dejar un rincón sin lamer, y comenzó a recorrerla entera...

(Henry)

ahora sigue tú...
 
Henry y June... en otra dimensión
Nos conocimos en la red... nunca nos hemos visto ... el agua que nos separa me deja siempre con esta sensación de humedad.
Tenemos fantasías en las cuales nos encontramos y nos abandonamos a una pasión que sólo nosotros somos capaces de alimentar.
En este espacio, compartiremos nuestras fantasías escritas a dúo.
Aquí la primera:


El hombre de la casa

(June)

Ese día llegué a mi trabajo más temprano que de costumbre . Trabajo como ayudante de una pareja de esposos que tiene un negocio en casa.

Aún no tienen hijos y, la verdad, no sé si algún día los tengan. El pasa la mayor parte del tiempo pegado a un computador. Ella trabaja y viaja mucho; quizás demasiado, porque nunca está en casa. Creo que el sexo lo tiene muy descuidado, porque varias veces he sorprendido a su marido mirando pornografía por Internet. El no es guapísimo, pero no se puede negar que tiene algo. Es alto y fuerte, aunque no atlético.


Normalmente llego a casa y ya ella no está y él está ya anclado al monitor de su PC. Ese día, llegué antes de tiempo porque me habían avisado que no iban a estar por que se iban de puente y yo también quería terminar antes y aprovechar también el asueto. Casi muero de un infarto cuando abro la puerta y lo veo sentado desnudo ante el computador… masturbándose. Del otro lado de la pantalla una mujer hacía lo mismo. El no se dio cuenta al instante, pues llevaba audífonos… yo quise salir sin que él se diese cuenta, pero no podía mover el cuerpo ni la mirada. Tenía un miembro grande y grueso y en ese momento estaba completamente erecto. No podía dejar de mirar como su miembro aparecía y desaparecía de mi vista al compás de su mano.


No sé cuanto tiempo pasé mirando, pero cuando por fin pude mirar su rostro, su mirada estaba dirigida hacia mí… y no había rastro de vergüenza en ella… ni por un instante dejó de masturbarse. Miré hacia el ordenador y ella me miraba también. Cuando la miré mojó sus labios con la lengua como en una húmeda invitación. Volví los ojos hacia él y su mano libre se extendía hacia mí invitándome a participar.


Me acerqué a él como una autómata… como si toda mi vida hubiese sido una preparación para ese momento crucial. No pensé en consecuencias ni medí razones… sólo me acerqué dispuesta a dejar la vida en el intento… él tomó mis manos y me hizo girar hasta ponerme de frente a la cámara, la cual miré fijamente devolviendo una invitación aún más húmeda que la recibida por ella…

Él se puso de pie, pero se mantuvo detrás de mí…. Empezó a besarme el cuello, alternando labios, lengua, dientes… de vez en cuando me pedía que siguiera mirando a la cámara, donde su amiga miraba lo que hacíamos mientras se acariciaba los pezones con una mano y el sexo con la otra… yo me dejaba hacer. Podía sentir su miembro trazar surcos húmedos en mi espalda… me tomaba de las caderas para acercarme más a él. Sus manos siguieron subiendo hasta alcanzar mis pechos, que ya estaban duros esperando su contacto. Su boca me susurraba que no dejara de mirar y me pidió que me tocara para su amiga… metió sus dedos en mi boca para humedecerlos y siguió tocándome los pezones. Yo podía sentir mi sexo húmedo, hinchado, a la espera.

El tomó entonces mis manos y las guió hasta donde yo quería que fueran.

Ahora sigues tú...