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henry and june
Be careful Anais, abnormal pleasures kill the taste for normal ones
Acerca de
We write to taste life twice, in the moment, and in retrospection.
Sindicación
 
Amarte con los ojos cerrados (Henry again)
June me dejó agotado con una magnífica mamada. Succionó mi verga como buscando hasta mi última gota de semen en lo más profundo, recreándose lentamente con su lengua en la punta de mi glande.

Yo necesitaba unos minutos para recuperarme, pero yo no dejé de sentir su lengua lamiéndome pausadamente, como una gatita, despacio, de tal forma que apenas perdí mi erección en los minutos que pasaron.

Me incorporé en la oscuridad, quedando sentado frente a June. Busqué con mis manos sus pechos, y descubrí sus deliciosos pezones esperando mi contacto. Jugué con su volúmen, su suave piel, sus duros pezones. Metí uno en la boca a la par que ella se echaba ligeramente haca atrás. Lo succioné, me lo comí hambriento y pasé al otro pecho a la par que comprobaba con un dedo como estaba su sexo: terriblemente húmedo y abierto, preparado, tembloroso y de nuevo sensible. Su clítoris estaba hinchado, casi desafiante, esperando ansioso más cuidados.

June dio un pequeño respingo y se dejó penetrar por dos dedos, acelerando su respiración ligeramente. Estaba empapada.

Llevé mis dedos completamente mojados a su boca, y ella saboreó hasta la última molécula de su sexo, succionándolos sensualmente uno a uno.

Yo me moría de deseo por penetrarla. Así sentado, se incorporó y se sentó lentamente en mi polla completamente erecta y dura. Suspiramos ahogadamente casi al unísono. Quería poseerla, follarla, sentirme dentro de ella, y hacerle sentir la potencia de mi erección en su sexo.

Comenzamos a movernos lentamente así abrazados. Yo agarré sus glúteos, disfrutando de su culo en mis manos. Dirigí un dedo hacia el espacio que se abría entre ellos y lo recorrí desde la espalda hasta sentir el movimiento de mi polla entrando en ella. El tramo final estaba húmedo, y volví hacia su pequeño y ahora poco oculto agujero. Me encanta jugar allí, rodearlo, acariciarlo, penetrarlo ligeramente con un dedo húmedo.

June respondía con jadeos, con gemidos ahogados a cada movimiento de nuestros cuerpos, presionados nuestros sexos hasta el límite. Seguimos así unos nstantes hasta que me echó hacia atrás y quedó ella sobre mi, cabalgando, marcándose un ritmo delicioso, gozoso. No hablábamos, era nuestro pacto, pero queríamos alargar al máximo nuestro placer.

Alargué mis manos y alcancé sus pezones. Ella dirigió una mano hacia atrás, hacia mis testículos, y los estrujó delicadamente. Por la posición de sus brazos, su otra mano estaba en su clítoris. Aquello me excitó y al comprobarlo, nuestros dedos se entrecruzaron en su sexo, pugnando por alcanzar su sensible botón.

June movía sus caderas como una perfecta amazona, buscando el máximo contacto de nuestras pelvis, la máxima penetración, y ascendiendo luego hasta tener mi glande justo al borde de su vagina. Entonces se dejaba caer, abrazando mi verga en sus entrañas y arrancándome espasmos de placer.

Creo que fue casi instantáneo. June comenzó cambió ligeramente su ritmo, y noté su respiración acelerada. Se inclinó sobre mi, notando sus pezones rozando mi pecho con cada uno de sus movimientos, su aliento en mi cuello. Alcanzó mi boca con la suya. Primero su respiración, luego sus labios, luego su lengua. Sus jadeos. Su teblor.

En el momento en que ella se acercaba a su punto clímax, yo noté como me iba, como me corría, eyaculaba y llenaba el sexo de June en medio de un orgasmo intenso y acrecentado por las contracciones de su vagina previas al momento final.

Se corrió cuando mi verga bombeaba los últimos restos de semen en su interior. Quedamos abrazados, mi polla dentro de ella, callados.

Al rato ella se retiró y se tumbó a mi lado. Comencé a acariciarla con pétalos de rosa que quedaban por la cama, recorriendo su cuello, sus labios, sus pezones, sus piernas. Quería seguir, pero recordé la botella de champán que tenía guardada. A tientas descorché la botella y serví dos copas como pude, alcanzándole una a june. Sin haberlo hablado, los dos nos besamos con nuestras bocas llenas del sabroso líquido, bebiéndolo el uno de la boca del otro.

Seguí acariciándola...

(¿Quieres seguir June?)
No