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henry and june
Be careful Anais, abnormal pleasures kill the taste for normal ones
Acerca de
We write to taste life twice, in the moment, and in retrospection.
Sindicación
 
Room service (Henry)


La sorpresa que me había reservado June para esa noche fue deliciosa. Tenarla allí, delante de mi, su mirada fija en mi, sus piernas abiertas y la menuda pero preciosa oriental lamiéndole su sabroso clítoris era algo que casi me costaba creer que estaba viendo. Casi me parecía un sueño...

Yo las observaba sentado en el baño, June en el borde del enorme jacuzzi, la oriental desnuda, agachada, el culo en pompa, su cabeza entre sus piernas. Yo había comenzado a masturbarme, y aquello excitaba más a June: le encanta que me masturbe para ella.

Yo disfrutaba del espectáculo, del placer que experimentaba June, de la belleza de la escena, de su poesía, del placer recogido en esa habitación. Quería guardar cada momento en mi memoria y revivirla mil veces cuando pasara...

De repente June me hizo un gesto para que me acercara. Ella seguía sentada en el borde del Jacuzzi, la oriental a cuatro patas entre sus piernas. La besé intensamente mientras acariciaba sus pechos, largo beso, dulce, apasionado, cómplice.

El suelo estaba cubierto con una gruesa alfombra, y la oriental nos hizo tumbarnos en ella. June y yo seguimos besándonos mientras nuestro "juguete" comenzó a alternar, lamiéndonos mi verga y su clítoris alternativamente, atendiendo el sexo del otro con sus dedos. Yo dirigí un dedo al sexo de June, lo hundí en su vagina, y bien húmedo lo acerqué a su boca. June lo devoró.

Entonces June se incorporó, de espaldas a mi, agarró mi verga y poco a poco se la introdujo hasta lo más profundo. Se tumbó encima de mi, así de espaldas, de modo que mientras yo disfrutaba del tacto de sus pechos, nuestra nueva amiga podía seguir lamiendo su sexo.

June estaba súper excitada, a punto de correrse, y yo notaba la inmediatez de mi propio orgasmo. La oriental había encontrado la posición para agarrar mis testículos y estrujarlos dulce pero firmemente, y mi aguane estaba llegando a su límite.

Primero me corrí yo. Una corrida larga e intensa, deliciosa. Jadee y gemí al oido de June, le susurré que quería oirla gritar cuando se corriese, que se dejara llevar hasta que no pudiese más, y no me defraudó.

Noté su tensión, el desgarro de un orgasmo explosivo, sonoro, delicioso, agotador. Se quedó temblando, todavía encima de mi. Le susurré que me gustaba mucho la sorpresa. "Todavía podemos disfrutarla un poco más".

Se separó de mi. La oriental nos miraba sonriendo, pero su cara denotaba excitación. No se de donde había salido, pero ella estaba absolutamente excitada...

Sigue tu, cielo...
No