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henry and june
Be careful Anais, abnormal pleasures kill the taste for normal ones
Acerca de
We write to taste life twice, in the moment, and in retrospection.
Sindicación
 
Amarte con los ojos cerrados (June)
Quedamos en una habitación de hotel. El llega primero y se encarga de que la habitación esté completamente a oscuras.
Queremos realizar esta fantasía. Entregarnos a una pasión desenfrenada sin vernos las caras... sin ver a quien estamos amando. Luego Yo salgo primero... sin saber a ciencia cierta si estuve con él o con un completo extraño.
Sentía una extraña mezcla de excitación y miedo. La excitación fue más fuerte y llegué a la cita puntual. Debía estar frente a la puerta de la habitación 28 a la hora acordada. Dar tres golpes suaves en la puerta y en ese momento vendarme los ojos. Del otro lado, él se acercaría la puerta y haría lo mismo. Llegué 5 minutos antes. Caminé despacio de manera que mis pisadas fueran imperceptibles. Antes de tocar, me pegué de la puerta. No podía oir nada... los latidos de mi corazón a galope no me lo permitieron. No sé cómo, pero lo intuí en la misma posición, del otro lado.
Llegado el momento toqué a la puerta y me vendé los ojos. Sentí la puerta abrirse despacito. Una mano suave buscó a tientas las mías y me guió hacia dentro. Oí la puerta cerrarse detrás de mí.
Las mismas manos subieron desde mi cintura, pasando por mis pechos, tocando mi boca, adivinando sus bordes, introduciendo un dedo en su interior... luego, delicadamente me quitó la venda. Realmente, no podía ver absolutamente nada. Con manos temblorosas le ayudé a él. Tenía ganas de oirle , de recoocer su voz, pero habíamos acordado no decir ni media palabra, ni medio gemido debía escapar de nuestras bocas.
Acercó su cuerpo al mío. Pude sentir su excitación... era completamente palpable. Tomó mi mano y lamió mi dedo índice... luego la palma de mi mano. Luego entró unos de sus dedos en mi boca antes de besarme. Su lengua recorrió mi boca, la llenó de su sabor, de su saliva... bebió de mis labios con una sed antigua. Separé mi cara de la suya y cubrí su boca con mi mano indicándole que parase. Ahora quería besarle yo.
Acerqué mi boca a la suya... aspiré su aliento y le dí a probar el mío... moví mi boca abierta alrededor de la suya, sin sacar la lengua... sólo compartíamos nuestros alientos... nuestros jadeos... luego mi lengua se atrevió a hurgar su boca... la parte interior de sus labios... mi boca se apoderó de la suya con hambre... luego mi lengua bajó por su barbilla y bordeó suavemente su mandíbula hasta alcanzar su oreja... allí quería susurrarle cosas prohibidas, pero me contuve... dejé que mi lengua se paseara por el lóbulo de su oreja en una promesa callada... sus manos se aferraron a mi espalda y su miembro casi perfora mi ropa.
Con la poca voluntad que me quedaba, dejé de besarle. Acaricié su pecho desde arriba hasta la cintura por encima de su camisa. Luego entré mi mano... pude sentir un breve escalofrío ante el roce de mi piel en su cintura descubierta. Subí hasta sus pezones duros... luego pasé a su espalda y pasé mis uñas por ella, suavemente, sin maltratar. Bajé despacito trazando círculos con mis uñas hasta llegar a su trasero del cual me apoderé y apreté para acercar más su sexo duro al mío que en ese momento estaba completamente húmedo. Nos desnudamos suavemente alternando manos y bocas en la zona que quedaba al descubierto. Habíamos acordado no llevar ropa interior, por lo que pronto estuvimos completamente desnudos... aferrados cada uno a la piel del otro...
Me empujó suavemente hacia la cama y me tumbó sobre ella con mucha delicadeza. Al posar mi cuerpo en la cama, algo suave y frío llenó mi piel... una sensación deliciosa... por el olor me dí cuenta de que eran pétalos de rosa esparcidos por toda la cama. La sensación era impresionante... un reto a los sentidos...
Sus manos competían en suavidad... estaba acariciando cada centímetro despacito... deteniéndose... devolviéndose... puso un dedo en la punta de mi nariz... bajó hasta alcanzar mis labios y cuando los abrí para recibir sus manos, la retiró y siguió bajando por mi barbilla... por mi cuello... en una línea recta que intuía donde iba a terminar... pasó muy despacio entre mis pechos, como dudando si detenerse o seguir... cuando bajó por mi vientre, arqueé mi cuerpo acercándolo a él... podía sentir mi humedad mezclada con el olor de las rosas y el olor de mi propia excitación... pensé que desmayaría cuando su dedo siguió hasta mi clítoris completamente duro... anhelante... él se dió cuenta de que iba a dejar escapar un grito de placer y selló mis labios con los suyos a la vez que introducía su dedo sin ninguna delicadeza en mi sexo completamente chorreando de placer...

sigue tú ... corazón...
No