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henry and june
Be careful Anais, abnormal pleasures kill the taste for normal ones
Acerca de
We write to taste life twice, in the moment, and in retrospection.
Sindicación
 
Amarte con los ojos cerrados (Henry)
Oscuridad.

La oscuridad libera al cerebro de una gran carga de trabajo. Millones de pixels que deja de procesar cada segundo. La oscuridad nos permite disfrutar del resto de nuestros sentidos más intensamente.

Intensamente disfuté de June. Disfruté y gocé con su aliento. Con su olor, su calor en mi piel. Gocé de cada centímetro de June que recorrí con mis labios, con las yemas de mis dedos. Disfruté con el perfume de su piel, aspirando cada molécula que fui capaz de robarle.

Recorrí extasiado, analizando con mis sentidos, el glorioso camino que me ofrecía su cuerpo desnudo entre su boca y su sexo. Cada centímetro de sabor, olor, textura, calor. Despacio, paciente, como el experto catador que disecciona un caldo exquisito.

Intenté mantener el ritmo hasta que alcancé su vientre y comencé a notar intensamente el olor de su sexo llamándome, egoista, anticipándose al resto del camino. Aceleré mi ritmo, deseoso de alcanzarlo.

Me situé entre sus piernas, acariciándolas. Rocé la cara interna de sus muslos, alcanzando su húmeda vagina, que penetré con dos dedos sin mayores preámbulos. En condiciones normales le hubiese arrancado un gemido, que en nuestro pacto de silencio quedó ahogado. Alcancé su boca con mi mano libre para silenciarla, y me encontré con unos labios que devoraron mis dedos con la dedicación y deseo que esperaba para mi verga.

Yo no podía esperar más. Mordisqueé ligeramente su pubis, y me lancé ansioso a lamer su duro y expuesto clítoris. june se tensó, tembló, ahogó un gemido y comenzó a retorcerse al ritmo de mis lametazos. Mis dedos no habían abandonado su cobijo, disfrutando del calor y humedad de su cobijo, moviéndose al ritmo que me marcaba el movimiento de su cintura.

Exploré su ano: cerrado pero sensible y humedecido por sus jugos. Lo penetré notando su delicada presión. Arqueó su cintura, disfrutando de las nuevas sensaciones en tan recóndita parte de su cuerpo.

Yo gocé de cada segundo con el olor y el sabor de su sexo, con su textura, con su duro clítoris expectante y desafiante. Mi excitación era absoluta, y notaba mi erección y la humedad que cubría mi sensible y expectante glande, pero no quería privarme del privilegio de sentir las contracciones orgásmicas de June en mi boca, alrededor de mis juguetones dedos de nuevo en su vagina, la tensión de su cuerpo hasta que los suyos enredados en mi pelo, que sujetaban mi cabeza entre sus piernas, me separara, exahusta por la oleada de sensaciones que estaban a punto de inundarla.

Sigue contándolo tu, June.
No