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Las cosas que me pasan (ellas a mí)
las noches y los días, aventuras y desventuras, los chicos del centro y la periferia
Acerca de
Este soy yo en una de las pocas instantáneas en que no salgo con cara capullo. Tal vez dentro de veinte carretes vuelva a sonar la flauta.
Sindicación
 
nuestros temas de nochebuena
Como ya sabéis, me encantan las navidades. El día de nochebuena hice lo que no suelo hacer a menos que tenga fiebre: quedarme en casa un día entero. Ahí, remoloneando, con las manos en los bolsillos y los zapatos puestos, mirando hipnotizado las luces del árbol de navidad –nuestras luces empiezan bien, pero su ratio encendido-apagado se va empequeñeciendo, y al rato digamos que tienes que mirar un par de minutos para verlas lucir un solo segundo, son luces de árbol primera generación, cometa Halley, como quieras llamarlo-. Por la tarde me quedé solo en casa y me eché unas risas viendo Zoolander –me han tenido que descubrir esa peli compañeros del curro, cinéfilo de mí-. Estaba un poco triste porque Zoo y yo no estamos últimamente para tirar cohetes, es que yo tengo un gen que me impide saber lo que quiero y mi mente se queda como bloqueada, creo que tiene que ver con la serotonina, algunos dicen que es morro supino, pero ellos desconocen el poder de la sinapsis neuronal, que llama mucho la atención sobre todo cuando no se da, precisamente. Pero estar triste también forma un poco parte de las navidades.

Después empezó a llegar mi familia y me puse guapo y contento y me eché colonia y me puse mis New Balance negras, que es como mis zapatos de gala y saqué los ingredientes que había comprado para mi ensalada. Y la hice con todo el cariño del mundo para competir con la de mi hermana Pilar, y perdí, porque, aunque acerté con los ingredientes, la cagué con el aliño, eché demasiado limón, y me quedó más ácida que chupar una aspirina. Pero no me importó, porque lo pasamos genial y dijimos barbaridades y nos echamos unas risas. Os hago un breve listado de las cosas de las que nos reímos:

- De la epiglotis defectuosa de mi madre –así la define ella-, que es una cosa horrible que le pasa y empieza a toser y a mí me da mucho asco y nos reímos un montón con ello. Es sólo que se pone nerviosa y se atraganta.

- Del estofado de mi hermana Pilar, que en realidad, aunque era cordero, no era estofado, sino un montón de costillas apelotonadas. Ella no lo supo ver, así que comimos costillas de cordero, que era en lo que quedó aquel bulto de carne una vez que lo metimos al horno.

- De la situación kafkiana de mi hermana Pilar, separada, divorciada y, en general, dada la vuelta. La cosa es para reirse, como todo lo tenebroso y lo inexplicable del mundo. Si te ríes de la muerte, no te vas a reír del ex marido de mi hermana.

Lo que más risa nos da es discutir, porque discutimos un montón de toda la vida, y nunca nos enfadamos, aunque los nuevos a nuestra familia se asustan a veces, para ellos es imposible alcanzar este nivel de gritos y no llegar a las manos. Pues nosotros nunca llegamos a las manos y lo pasamos genial. Discutimos sobre cosas como estas:

- Política. Este es nuestro tema favorito. Siempre es porque somos todos de izquierdas menos mi madre, que no es tan facha, pero que se lo hace para picarnos. El otro día brindó, literalmente, “por que los vascos nos dejen España” y todos nos descojonamos, porque hasta ella misma se dio cuenta de que se había pasado, aunque todos, menos mi cuñado, que es muy ecuánime, estamos de acuerdo en que los nacionalismos son un coñazo.

- Religión. Nuestro segundo tema favorito. Mi madre, cristiana. Nosotros, ateos. Nuestra tesis es que nuestra madre también es atea, sólo que se tira el rollo. Este tema nos da para mucho, y terminamos blasfemando y nos partimos la caja.

En fin, hay muchos más temas, como la anorexia y la vigorexia, y si se nos están de cojones estas enfermedades del sigo XXI, o si en San Sebastián son pijos, modernos o sólo provincianos, o ninguna de las tres, o si las mujeres de edad que más se quejan son las que más duran, o si está bien que lo más importante de la vida después de las carreras sean los novios, y la clase de educación que deriva de ello. Un montón de cosas, vamos. Ya os contaré más. Besos para todos.
 
merry christmas baby
¿A qué huele? ¿Huele a navidad? Va a ser eso. Estoy escuchando una big band en mis cascos y pienso en Bill Cosby –siempre pienso en Bill Cosby cuando oigo jazz, igual que siempre pienso en el antiguo armario de mis padres cuando huelo a lavanda, o en Superman I cuando huelo Eau de Rochas, porque era la colonia que llevaba mi hermana mayor cuando me llevó a ver esa película- y también pienso en las navidades. Porque las felices navidades consumistas –sabéis que yo jamás uso el término “consumista” en tono peyorativo- ya están aquí, y a mí eso me pone contento.

Metido en mi big band auricular me dejo llevar hasta fuegos de leña, hasta cocinas calientes con bandejas de polvorones, a mesas opulentas, a llevar la ropa de calle en casa –¿os habéis fijado en que el día de nochebuena todos llevamos nuestros zapatos de calle para estar en casa?-, a todas esas cosas que tiene la navidad y que a mí, personalmente, y siento defraudar a los que apoyan el nuevo mito de que la navidad es una mierda, me gustan.

Lo que tengo es que, cómo no, estoy engordando, y cómo no, me quejo. Porque lo mío es quejarme. Además de engordar. Todos los días hay aquí pasteles o bombones, y el otro día hemos bebido en horas de trabajo, el ron miel ese de los canarios, que yo nunca había probado, pero que se sale. También hemos organizado un amigo invisible. Yo estoy encantado porque esta mañana, al llegar, me he encontrado en mi mesa un recorte de periódico sobre cuyo titular hay escrito a rotulador: “soy tu amigo invisible”. El titular del artículo reza: “Si quieres ser un buen empleado, llega motivado desde casa”. El artículo va de un estúpido libro que ha escrito alguien –americano, con esto os lo digo todo- y que mantiene la tesis de que la motivación del trabajador tiene que nacer de sí mismo, y que el directivo debe ser únicamente responsable de organizar y de no desmotivar. Más allá de esta tesis, el objeto de este libro es ridículo, porque si eres un empleado jamás leerás este libro y jamás te enterarás de que te tienes que sacar la motivación de la manga, y si eres directivo da igual lo que te leas: tu mera existencia ya desmotiva. En cuanto a la tesis propiamente dicha, poco hay que decir. Una teoría liberalista radical más. Tú curra y arréglatelas para que tus planteamientos emocionales empujen la idea de que tienes que trabajar feliz y productivo 14 horas al día. Para más inri, el autor debe finalizar el libro con algo así como “abandonemos los esquemas mentales actuales heredados de la revolución industrial”. Un punto de razón podrá tener, pero, desde luego, él bien ha elegido escribir un libro de listillo para dejar su trabajo probablemente de mierda –llamo trabajo de mierda para resumir, me refiero a los trabajos a los que tienes que entrar a las 9, no importa cuanto te paguen-.

Pero la pista me ha gustado mucho –no me he dado por aludido- y estoy deseando saber quién es mi amigo invisible. A todo el mundo le voy preguntado:
-¿Bueno, y qué me vas a regalar? –a ver si alguno pica. Ya verás, como alguno se ponga colorado, ya le he pillado y se me bajará la ilusión a los pies. Si es que me lo ando buscando.
En cuanto a mi amigo invisible, regalo a una tía de por aquí, y le he querido mandar un e-mail desde una cuenta de correo que tengo por ahí, pero creo que la he cagado, porque mi nombre, aunque no está en la dirección, sí que aparece en el contenido de correo como emisor. Joder, qué cagada. Besos para todos.
 
pequeño decalogo
Hoy es el día mundial del sida. Algunas ideas a modo telegráfico:

- No folles sin condón. Ni de coña. Ni aunque el calentón sea el calentón más grande te tu vida. Ni aunque creas ridículamente que puedes conseguir algo de él / ella por el mero hecho de tener sexo con él / ella, ya sea más amor, reconocimiento, compañía o autoestima.

- No rehuyas a la gente que tenga VIH. No te pueden contagiar a no ser que folles con ellos sin condón o intercambies sangre. Por mucho que te toques, compartas comida o bebida.

- El sida es un problema en todos los sitios, pero sobre todo, en África. 7.000 personas mueren en este contienente cada día de sida –tanto como los habitantes de Aguilar de Campoo- y otros 7.000 se contagian, también cada día. Piénsalo bien. Hoy siete mil. Mañana siete mil. El domingo siete mil. El lunes otros siete mil…

- A Occidente, en términos políticos, le interesa que el África negra desaparezca. A nosotros no, pero a nuestros políticos sí. Menos inmigración. Así que les negamos ayuda de la de verdad y les prestamos un poco de ayuda barata que luego nos deben devolver en cómodos plazos. Es lo que hay. Piensa en los flujos económicos, políticos y sociales de nuestro mundo como una consecuencia de esto. Hay muchas consecuencias, pero la riqueza del primer mundo a causa de la pobreza del tercero es la causa de todo.

- El sida es dinero, como todo en esta vida. Todo lo macrosocial es en el fondo macroeconómico. No pierdas esto de vista, tampoco. Piensa a partir de aquí y sé responsable y honesto con las resoluciones a las que llegues.

- Cada vez que tu cabeza tienda a pensar que la gente que viene en pateras viene a quitarte de lo tuyo, piénsalo mejor. ¿Qué es lo tuyo? ¿Qué era lo suyo? ¿Cómo invierte el banco donde tienes tu dinero? ¿A quién le debe dinero tu banco? ¿A quién presta dinero tu banco? ¿No es probable que parte del dinero que hay en mi banco les perteneciera a ellos en un principio?

- Cada vez que pienses en lo justo y en lo injusto, recuerda que en Africa nacen cada día miles de niños cuyos padres están muriendo de sida. Se quedarán sin padres antes de cumplir 1 año, probablemente. ¿Es esto justo? ¿Quién decide quién tiene derecho a pasar por este mundo con VIH en la sangre, con un puñado de arroz por semana y sin personas que te protejan, y quién lo tiene para llevar una vida como la nuestra, que vemos las pateras en la tele después de cenar?

- ¿Opinas que, de algún modo, unas vidas tienen más importancia que otras? Opinas eso, para empezar, porque tienes tiempo y energías para opinarlo. Porque estás bien alimentado y has sido educado y desarrollado cognitivamente. Él único pensamiento de otras personas es el de cómo conseguirán algo para comer antes de que se ponga el sol.

- El sida es una consecuencia. La causa es el dinero.

- Lee “el jardinero fiel” si tienes tiempo, o ve la peli. Las farmacéuticas están presionadas por los gobiernos y no sueltan sus patentes ni a la de tres –salvo en Brasil, donde el gobierno no se ha visto únicamente motivado por la pasta, o sí, que veían que el sida se les venía demasiado encima-. No hay cócteles de medicamentos para los pobres. En vez de eso, se prueba con ellos otro mogollón de vacunas. Es lo que viene a ser la estocada de gracia.

- Sé crítico. Con lo que oyes, con lo que lees, con tus deseos territoriales, con tu miedo a lo desconocido, también con este texto un poco preachy. Sé crítico con todo. No vayas allá si no quieres o si no eres valiente, como yo, pero sé crítico siempre. Es lo mínimo que les debemos. Besos para todos.