Querernos
¿Sabéis qué? Creo que he decidido reanudar mi blog. ¿Por qué? Porque me debo a mi público. Porque me gustan mis fans nocturnos que me acosan por la noche, valga la redundancia, y me dicen cosas bonitas que ni siquiera mis novios, los buenos novios, me dijeron jamás. Los novios me han dicho cosas sucias que me han gustado mucho –y los que no fueron novios más-, pero me gustan las cosas que me dicen los fans, carentes de sentido común, y tan desproporcionadas que a uno le gustaría creer.
Además, tengo una novela en la cabeza y quiero que alguien de mi pueblo me la financie. Sí, así de claro. Ya os lo explicaré más adelante. No estoy dispuesto a volverme a currar una novela, tener luego promesas firmes de publicación –por parte de un editor al que creerías serio- y que luego todo se quede en agua de borrajas. Sólo pienso escribir gratis para mi público, el que me dice cosas bonitas por la noche. Y que conste que no quiero ser editado por el dinero –como todo el mundo sabe, por mi trabajo en esta santa empresa cobro un sueldo que es la envidia del vecindario-, sino porque estoy ávido de lectores de mis libros, de audiencia de mis películas, de ‘groupies’ de mis discos. Soy un artista del renacimiento, pero no hago arte para mí mismo, qué gilipollez, lo hago para vosotros, fans incondicionales. Quiero sobrevivir en vuestras mentes, y que después habléis de mí a vuestros hijos. Tal es mi ego.
Por cierto, hablando de hijos, hoy he soñado que mi hermana melliza por fin me daba sobrinos, y fue una lástima despertar, no sólo por tener que ir a trabajar, sino porque yo quiero tener hijos, y si no, sobrinos. Yo quiero que mi hermana tenga hijos y mis amigos también tengan hijos. Quiero que la gente a mi alrededor tenga hijos y me los dejen coger, como este verano cogí al hijito de la prima de Moni, que está estupenda y tiene un noviete supermajete –no recuerdo si están casados, supongo que sí, a la gente le gusta casarse antes de tener hijos-, y noté despertarse hondos sentimientos en mí, para los cuáles no encuentro palabras en mi vocabulario. Era… no sé, necesito una palabra, especial, digamos, tener a aquel niño en mi regazo, respirando y viviendo de esa forma un poco atropellada en que viven los niños, era delicado, mágico, y muy, muy especial. Quiero ser papá.
Así que, por si acaso lo mío se demora, vosotros, queridos amigos, familiares cercanos y fans, tened hijos y dejadme pasearlos un momento plaza abajo. Ya sabéis, un hijo puede participar en 23 cromosomas de vosotros o no, siempre será un hijo, un bichito desvalido como vosotros y como yo –solo que nosotros tenemos carnet de conducir- al que proporcionaréis una oportunidad, y él, lo sabéis de sobra, os la proporcionará a vosotros. Querernos, hijos míos, no significa ninguna de esas pijadas del cine, los libros y la Biblia. Querernos significa darnos una oportunidad.
Además, tengo una novela en la cabeza y quiero que alguien de mi pueblo me la financie. Sí, así de claro. Ya os lo explicaré más adelante. No estoy dispuesto a volverme a currar una novela, tener luego promesas firmes de publicación –por parte de un editor al que creerías serio- y que luego todo se quede en agua de borrajas. Sólo pienso escribir gratis para mi público, el que me dice cosas bonitas por la noche. Y que conste que no quiero ser editado por el dinero –como todo el mundo sabe, por mi trabajo en esta santa empresa cobro un sueldo que es la envidia del vecindario-, sino porque estoy ávido de lectores de mis libros, de audiencia de mis películas, de ‘groupies’ de mis discos. Soy un artista del renacimiento, pero no hago arte para mí mismo, qué gilipollez, lo hago para vosotros, fans incondicionales. Quiero sobrevivir en vuestras mentes, y que después habléis de mí a vuestros hijos. Tal es mi ego.
Por cierto, hablando de hijos, hoy he soñado que mi hermana melliza por fin me daba sobrinos, y fue una lástima despertar, no sólo por tener que ir a trabajar, sino porque yo quiero tener hijos, y si no, sobrinos. Yo quiero que mi hermana tenga hijos y mis amigos también tengan hijos. Quiero que la gente a mi alrededor tenga hijos y me los dejen coger, como este verano cogí al hijito de la prima de Moni, que está estupenda y tiene un noviete supermajete –no recuerdo si están casados, supongo que sí, a la gente le gusta casarse antes de tener hijos-, y noté despertarse hondos sentimientos en mí, para los cuáles no encuentro palabras en mi vocabulario. Era… no sé, necesito una palabra, especial, digamos, tener a aquel niño en mi regazo, respirando y viviendo de esa forma un poco atropellada en que viven los niños, era delicado, mágico, y muy, muy especial. Quiero ser papá.
Así que, por si acaso lo mío se demora, vosotros, queridos amigos, familiares cercanos y fans, tened hijos y dejadme pasearlos un momento plaza abajo. Ya sabéis, un hijo puede participar en 23 cromosomas de vosotros o no, siempre será un hijo, un bichito desvalido como vosotros y como yo –solo que nosotros tenemos carnet de conducir- al que proporcionaréis una oportunidad, y él, lo sabéis de sobra, os la proporcionará a vosotros. Querernos, hijos míos, no significa ninguna de esas pijadas del cine, los libros y la Biblia. Querernos significa darnos una oportunidad.





