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Las cosas que me pasan (ellas a mí)
las noches y los días, aventuras y desventuras, los chicos del centro y la periferia
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Este soy yo en una de las pocas instantáneas en que no salgo con cara capullo. Tal vez dentro de veinte carretes vuelva a sonar la flauta.
Sindicación
 
Morid de la envidia
Ayer, mientras en el cine veía "Semen, una historia de amor" -cuyo protagonista, Alterio hijo, es indudablemente el mejor actor español joven de lo que llevamos de siglo- recibí un mensaje de Pichina:
-La playa estará bien, pero como la noche mole, a la playa le van a dar mucho por culo.
Esa es la actitud que me gusta, me dije. Y es que, hijos míos, no quiero envidias: me piro a los Caños de Meca este puente. De hecho, sobre el altavoz derecho de mi ordenador reposa, envuelto en papel Albal, un bocadillo enorme de queso con chorizo que me ha hecho mi camarero favorito, un nativo de La Ventilla que me suelta todas las mañanas:
-Son dos cincuenta, macho -y macho pacá y macho pallá, yo creo que dice macho hasta a las tías.

Pero es que, y seguid conteniendo las envidias, nos vamos en AVE. El otro día leí yo que se había reforzado la vigilancia policial en el AVE por los atentados de Londres y la sangre se congeló en mis venas. Porque ni idea tenía yo de que ya se vigilara policialmente el AVE, siquiera. En fin, que la excitación será doble.

He quedado con la Nuri y el Casti y el Pichi en Atocha. Casi se me olvidan los billetes en casa, para una cosa que yo me había encargado de hacer. Como no sabía dónde ponerlos para no perderlos, los metí en la impresora. Que me acuerde de no imprimir nada estos días, me dije, y hasta me puse un aviso en el móvil. Pero no, me acordé de los billetes, de la colonia, del cepillo de dientes, del Propecia -no quiero risas, sabed que algo de efecto sí me hace-, del cargador y hasta de la toalla de playa me acordé, que es algo que uno siempre olvida.

Condones no he metido, porque a mí me gusta mucho mi Zoo, así que no pienso follar allí por mucho macizo emporrao que me eche a la cara. Además, yo desnudo pierdo mucho, así que sé perfectamente que nadie se va a fijar en mí. Otra cosa es que yo venga con doscientos cuerpos masculinos clavados en la retina.

Y menuda parrafadas que nos vamos a echar la Nuri y yo, que a los dos nos encanta rajar. Pero si hasta una vez, de copas, de tanto que le conté a Nuri de no sé qué, la pobre se me aturulló y empezó a faltarle el aire y se tuvo que salir. Y me prohibió que volviera hablarle en lo que restaba de noche, y me dijo que mi sola presencia le producía ganas de vomitar. Yo le dije que sería muy pesado, pero que ella me andaba a la zaga, y que a mí también me había faltado el aire con ella. Es verdad, somos capaces de producir un montón de información en un minuto, y de soltarla ordenadamente, y como siempre son cosas interesantes, la gente satura sus cerebros.

Pero seguimos teniendo amigos. Yo creo que es que la Nuri y yo somos como una droga para los demás. Tal vez nos repudien de vez en cuando, pero siempre vuelven a por más.
 
Comentario:
Yo llevo unos días saturando con mi risa, al final tanta planta feliz me va a dejar boba
 
Comentario:
Morirme no, pero ponerme verde de la envidia SI, joío.
Hala, a ser feliz, rico¡¡ felices vacaciones¡
 
Comentario:
Oy, oy, oy que bonito lo de una droga para los demás. Ay, madre que se me saltan las lágrimas (de la risa, of course). Je, la verdad es que seguiros el ritmo a los dos juntos es muy complicado, más que nada porque os pisáis al hablar, guajines.

Hale, besitos. Me voy para mi casa, que también es la del pichi, que tengo que hacer las maletas y demás. Que me voy p'al puebloooooo.
No