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Las cosas que me pasan (ellas a mí)
las noches y los días, aventuras y desventuras, los chicos del centro y la periferia
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Este soy yo en una de las pocas instantáneas en que no salgo con cara capullo. Tal vez dentro de veinte carretes vuelva a sonar la flauta.
Sindicación
 
En Caños de Meca
Una pasada, los días en Caños de Meca:
-Tengo hipo. Y sólo se me quita de una manera.
-¿Cómo? ¿Siendo follada por detrás?
-Y si quitas el complemento indirecto de lugar, también.
Y así todo el día. Qué bonitas las casas blancas y el mar azul, y qué poco se los entiende a los gaditanos, pero qué buenos están muchos de ellos. Yo tengo novio y soy super fiel, así que me dediqué a ponerme rojo como un cangrejo -con el sol siempre me despisto, porque mi piel se revela tarde, como una fotografía de principios de siglo, y no me di cuenta de que se me había ido la mano hasta las seis de la tarde-. Y todo el día bebiendo y comiendo. Sobre todo, comiendo. Creo que me comí un cazón adulto yo solito, en total. Y con las gambas, idem. Pude haber vestido de soldado todas las que me comí y simular el asedio alemán a Moscú.

Así que ayer, en el gym, notaba yo que mi camiseta se inflaba, pero no en los bíceps, sino por la barriga, y yo metía barriga mientras me miraba al espejo, pero nada, era un esfuerzo baldío, porque necesitaba el aire para llevar oxígeno hasta mis células.

A mí me gustó más Caños de Meca que Tarifa. En Tarifa está todo lleno de pijos surferos y te reías, porque había una playa llena de gente haciendo lo del kite-surfing, pero de los doscientos, sólo tres estaban en el agua, el resto volaba sus cometas sentado en la arena. ¿Y para eso tanto traje y tanta polla? Vamos, anda. Si hasta las tiendas pijas de O'neills y similares estaban más llenas que las playas. Todo pose, hijos míos.

Pero Caños de Meca sí que mola. Hay casi más perros que hippies -¿os habéis fijado en que todos los hippies tienen perro?- y de tíos buenos está igual, solo que estos son más auténticos. Hasta fuimos a ponernos una mascarilla de arcilla en una calita de al lado, que decía la Nuri:
-Está subiendo la marea -mientras escalábamos la falda del acantilado y las olas se nos venían encima.
-No creo que toda esa gente -señalé al grupito que se embadurnaba de barro verde- sea tan gilipollas.
Pues lo eran, porque la marea subía y a mí me decía una morena que, de haber sido hétero, me habría puesto cachondo:
-Yo aún no me voy. Me falta una pierna.
Pues ahí te quedas, tía. Ya saldrás luego en los periódicos. Y qué fina te queda la cara después. Y después, hala, a una jaima a beber mojitos. No nos drogamos ni nada, somos unos chicos sanos. Sólo alcohol y cigarros. Y muy poco, que ya estamos mayores.

Bueno, hijos míos, os dejo. Tengo que rematar una presentación comepollas para que los jefes hagan lo propio a las siete de esta tarde. Os sigo contando.
 
Comentario:
Niño, si te ha gustado Caños, El Palmar, que está al-laíto (entre Caños y Conil) es el paraíso. Tus días en Caños me los he pasado yo allí y, siempre que vuelvo, alucino. Si no lo conoces te lo recomiendo.
 
Comentario:
me recuerda este comentario a las cartas al Playboy....
 
Comentario:
No sabes los buenos momentos que me das :-)))).Graciassss.

Pd. En confianza, y con todo el respeto del mundo, ¿te puedo hacer una pregunta indiscreta?, bueno, pues te la hago porque veo enti a un tipo bastante sano. te explico: desde hace unos meses mi chico y yo nos pone mogollón el hacer el sexo anal, solo comentarlo nos pone no sabes cuanto, pero a mi a la hora de la verdad me da un repelús bastante jodido. Me apetece muchísimo pero soy yo la que al final se raja. ¿Duele de verdad? ¿se siente todo ese placer que se imagina?. Por favor, me aconsejas bajo tu experiencia. Gracias y sigue así, como eres. Un besote y feliz verano.
No