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Las cosas que me pasan (ellas a mí)
las noches y los días, aventuras y desventuras, los chicos del centro y la periferia
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Este soy yo en una de las pocas instantáneas en que no salgo con cara capullo. Tal vez dentro de veinte carretes vuelva a sonar la flauta.
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Los carteles de mi madre
Un fin de semana estupendo con mi peazo novio, perdonad si sueno ostentoso, que yo siempre pongo verdes a los que son ostentosos con sus novios, pero es que es verdad que es un peazo novio. Por alto y por bueno. He dormido las dos noches en su casa y hemos visto Ice Age y hemos mirado libros en inglés en la Fnac y hemos vuelto a ver pelis malas de terror en el cine.

También hemos tomado el sol en la piscina pija que ya conocéis, y esta vez nos hemos tocado los ombligos y un poco por encima los pezones, como a la que vas a estirar la toalla, y creo que nos hemos dado hasta algún pico, todo ello sin importarnos un cojón de pato que pudieran vernos los pijos de Pozuelo, y más aún, sus hijos.

Y Zoo ha tenido la oportunidad de ver con sus propios ojos los carteles que me deja mi madre por toda la casa cuando se van al pueblo antes que yo: "Hijo, no salgas de casa sin bajar las persianas, la vitrocerámica apagada, el gas cerrado, la luz apagada, el ventilador apagado, el frigorífico limpio y descongelado y la basura bajada". Éste, en la puerta principal. También hay carteles en el baño -"baja la tapa, cierra los grifos..."-, en la cocina "no dejes fruta ni patatas..." y en otros lugares.

Mi madre se piensa que soy gilipollas. Yo sé que tendría motivos para verme despistado: una vez puse aceite para freírme unas patatas y me fui a encender el ordenador y ya me puse a jugar al Super Pang y de pronto una nube negra entró por el techo de mi habitación, tipo Mordor, y yo hice lo que pude por evitar incendiar la urbanización, y mi madre, ajena en aquellos momentos a mi piromanía, siempre ha mantenido después que las cortinas de la sala huelen a gitano -perdonad mi incorrección política, pero comprended a mi madre y pensad que quiero ser lo más fiel posible a sus palabras-. O sea, que despistado sí, pero gilipollas profundo, tampoco.

A mi madre le dio por primera vez por los cartelitos cuando yo tendría dieciséis o diecisite años. Llego un día de clase y me encuentro, encima de la mesa de mi habitación, Aguilar, un paquete de tabaco encuadrado encima de un folio en el que había escrito un texto. Sí, yo había tenido aquel paquete escondido en algún sitio, pero no faltaba ni un solo cigarro. El escrito rezaba -soy textual, queridos lectores-: "hijo mío, hace falta que seas idiota. ¿No ves que estás acabando con tu salud? Eres mayorcito para hacer lo que quieras, así que tú verás". Así, es ella. Única.

O algo.
 
Comentario:
je, je, pues no sé si prefiero el estilo post-it de tu madre al estilo de doña Concha, que todos los años, antes de subir al pueblo, me da el día anterior su tradicional charla. En fin, el contenido es similar a tus notas, pero todo de corrido, nada de dosificar: "la lavadora se pone dando aquí, pon el programa 4, mete el jabón de Marsella, tapón y medio, por aquí, te dejo unos filetes en la nevera, aunque ya sé que vas a comer guarrerías en cuanto me vaya, y deja abierta la ventana del comedor para que entre el gato, pero la persiana bajada tal que así, que tú la dejas muy subida (¿por qué no pintará una marca y así ya no hay dudas?)..."

Pero en el fondo, sé que algún día echaré de menos ese momento chusco. Para mí ya es como el posado-playero-metiendo-tripa de Ana Obregón, que marca el inicio oficial del verano para tantos españoles que no tienen la suerte de contar con madres como las nuestras.
 
Comentario:
Jejejejjeje, mi madre tb hace eso jjaajaja la mejor nota fue la q me puso encima d la cama un día: APAGA EL GAS, TAMBIÉN T VOY A DAR UN CURSO INTENSIVO SOBRE CÓMO PARTIR EL QUESO.
jajajajja
 
Comentario:
Tu madre es la pera, me encanta, así has salido tú de dicharachero, no lo niegues. Genial lo de los cartelitos, me has dado una idea... }:DDD
Lo mismo dice mi hijo y a la de que te das la vuelta quema la cocina, se deja la puerta abierta y el cigarro medio caído en el cenicero y todo enchufado a la vez para que parezca la casa un árbol de navidad. Vivan los cartelitos¡¡
No