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Las cosas que me pasan (ellas a mí)
las noches y los días, aventuras y desventuras, los chicos del centro y la periferia
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Este soy yo en una de las pocas instantáneas en que no salgo con cara capullo. Tal vez dentro de veinte carretes vuelva a sonar la flauta.
Sindicación
 
Ay, que jodida es la vuelta
Aunque yo lo digo en sentido figurado, porque no ha sido tan jodida. Y eso que nos hemos cambiado de oficina, que ya no estamos en el principesco barrio de La Ventilla, sino en pleno centro de Madrid, a cinco minutos de Lavapiés -lo primero que hace uno es ubicar los sitios de copas, ya ves-. Yo he descubierto la estación de Delicias, que es esa estación que siempre ves pero nunca te bajas, y que nunca ubicas exactamente, y resulta que me pilla cerquita, atravesando la plaza Luca de Tena, que es un sitio que yo tengo idealizado porque allí vivía mi hermana mayor cuando yo era pequeño, y me encantaba ir. Recuerdo dormir allí mientras escuchaba "El honor de los Prizzi", que lo echaban en un cine que daba a mi pared, y oía palabras como polla y coño y joder y yo no sabía qué era eso, pero intuía que era algo importante.

Ay, hijos míos, debéis saber que, de mis tres semanas de vacaciones, he pasado dos y pico con mi novio. Durmiendo con mi novio. Levantándome con él, comiendo con él y hasta haciendo turnos para ir al baño -en mi casa del pueblo sólo tenemos un baño, y eso sí que está solicitado, y no visitar las cuevas de El Soplao, de esto os hablaré en otro momento, porque vaya movida-. Os preguntaréis si soy distinto, y os informo: no, no soy distinto, soy el mismo, pero ahora ya sé que es mejor enganchar la sábana bajo los hombros para no quedarte a la intemperie de las rodillas para arriba en mitad de Asturias.

Le dije un día que a ratos me sentía un poco saturado, y pocas veces un ser humano se ha arrepentido tanto de usar un participio de verbo. Esa palabra, saturado, ya nunca me sonará igual. Ya siempre evocaré un cabreo monumental, un momento chungo en la historia reciente de esta persona a quién leéis. Ya nunca más estaré saturado de nada, lo juro por mis muertos -sólo de pensarlo me estremezco-.

Muchas cositas que contar, paisajes guapísimos en mis retinas. De todo ello os iré hablando. Por cierto, espero que os gustara el cuentito, según me cuentan el final no ha molado mucho, es que me pasa como a Stephen King -él siempre lo arregla todo con un incendio-, que la cago en los finales. No obstante, si aún queréis leerlo, podéis descargároslo aquí, o pedírmelo con un correo.
 
Comentario:
Si, yo también te doy la bienvenida y me alegro q estés de vuelta, porque se te echaba de menos. Lo siento por ti, q se te acabaron las vacaciones pero ,qué largo es agosto cuando tienes q trabajarlo,...
 
Comentario:
Pues bienvenido a la jungla diaria, bienvenido a la despiadada lucha nocturna con tu pareja por el espacio vital en la cama y en el WC, y bienvenido al Madrid de Fortunata y Jacinta. Yorch estará encantado con el cambio de ubicación, supongo.
No