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Las cosas que me pasan (ellas a mí)
las noches y los días, aventuras y desventuras, los chicos del centro y la periferia
Acerca de
Este soy yo en una de las pocas instantáneas en que no salgo con cara capullo. Tal vez dentro de veinte carretes vuelva a sonar la flauta.
Sindicación
 
El Rober
Voy a cruzar la Ronda de Valencia por un paso de cebra, abstraído como iba con los Echo & The Bunnymen en las orejas, cuando escucho el grito siguiente:
-¡¡Juliooooaaargh!!
A la vieja que iba a cruzar a mi lado se le soltó un asa de la bolsa de la compra y se trastabilló un poco. Me miró fatal, como si yo tuviera la culpa de que algún cenutrio hubiera vociferado mi nombre del mismo modo que si cayera por una presa. Un Golf verde oliva nos había rebasado a 145 km/h y de él sacaba medio cuerpo el Rober, novio de la Marisa. Por un segundo pensé que se iba a empotrar con un camión recogedor de cartones, pero mala hierba nunca muere, ya se sabe. Antes de que se me pusiera verde el semáforo, el Golf se perdía detrás de Puerta de Toledo, dejando una estela de ceodós y semblantes atónitos tras de sí.
-Así luego pasa lo que pasa -cruza farfullando la mujer-. Y luego, las madres pagan el pato de llorar al hijo muerto.
-A mí que me cuenta, señora. Y no sea ceniza.
Y me dice ahora la Marisa por teléfono:
-Es que el Rober nunca reconoce a nadie por la calle, así que se emociona -y añade que, para infarto, el que sufrió ella, que iba absorta en sus cosas, como es habitual, y escuchó el grito terrorífico de su novio y lo vio salirse de la ventanilla, total que el corazón se le salía por la boca. Y el padre que él, que conducía, pegó un volantazo del susto que se metió, también.

Yo venía de comer por Sol y de volver a mangar. O me quito de esto o me convierto en un cleptómano -si no lo soy ya, que lo que tienen los cleptómanos es que no lo reconocen-. Es que, como me mangaron la cartera en lo del coche, pues necesito una. De momento, no es para guardar nada, ya que tampoco tengo ni DNI ni tarjetas ni carnet de conducir, pero bueno, para los billetes de Cercanías. El sitio donde delinquí no lo voy a decir, que luego me siguen la pista. No sé por qué escribo esto, si me puede estar leyendo la misma madre de mi novio. Tal vez sea una terapia, como un reconocerse las cosas. Para mí no es robar, es como en la mili, te quitan las botas, tú sisas otro par la madrugada siguiente.

En fin, gentes de España, y esta tarde he percibido que mi jefe me marca pero bastante, con lo que a mí me gusta la libertad. Este jefe se está ganando a pulso un post monográfico, al tiempo. Besos para todos.
 
Comentario:
Bueeeno, veo que has encontrado una buena alternativa por Sol de la gloriosa Sección de Préstamos Permanentes que hay en la Biblioteca Pública Hipercor de Pozuelo.

Si quieres darle una dimensión política a tu hobby, y pasar de tener que avergonzarte de tu cleptomanía a poder presumir de activismo, mira en http://www.yomango.org

Pero yo no te he dicho nada.
 
Comentario:
de nada josele, je je, mola que te haga gracia -para eso se escribe-... y ya sabes, pásaselo a la peña, q un poco de publicidad tampoco me viene mal ;)
 
Comentario:
Pero que jartá a reir con este tío.
He descubierto este blos y me ha pasado como con las Mujeres Desesperadas, que como lo he pillao empezao me voy a ver los capítulos anteriores. Ya me ando por Mayo.
Y me meo, me meo, meo


Gracias tío, eres la pera.
 
Comentario:
No la hiciste....porque no quisiste..o porque no te admitieron...presunto inútil????? jjajajajaja

Agur.
 
Comentario:
Seguro que no la hizo, pero ha tenido que aguantar las historias de los que si la hicieron, al final le pasa como a mi que creo que estuve tres meses en un cuartel de Salamanca....jaja
 
Comentario:
q pasa, tanto se nota que NO la hice?? ja ja. No, hice la objeción, y me estás dado ideas para un nuevo post...
 
Comentario:
Pero tu has hecho la mili...pitxitxan????

Agur.
 
Comentario:
Juuuulio, que decía yo que te iba comentar el post anterior y hale ya tienes uno nuevo. Lectores: cierto como el sol que irradia en Madrid hoy mismo (y yo con botas altas y calcetines de invierno) que lo que cuenta es cierto.

Pues eso. Creo que el paisano que te robó era una especie de fetichista que prefería oler tus calzoncillos y camiseta sudada en la intimidad de su hogar madrileño a escuchar la música de tu iPod. Pobre. Seguro que la encendió y no conocía ni a su puta madre: Echo & the Bunnymen, Marillion, Jethro Tull, etc, etc, etc. A lo mejor huyó pensando que estaba robando a uno de una secta o vaya usted a saber.

Besitos (que a mi también me vigilan). Marisa.
No