Nos vamos a La Rioja
Qué de puta madre, hijos míos, nos vamos toda la pandi de Aguilar a liarla a no sé qué pueblo de La Rioja dentro de unas semanas. Y casi todo parejitas, oyes, quién me lo iba a decir a mí. Mola eso, casas rurales, alcohol y los locos de tus amigos. Viene hasta la Pilar, que era mi pareja de hecho en anteriores excursiones. Somos tantos que hasta la Nuri -organizadora del asunto junto con su prójimo el Casti- ha abierto una cuenta para que hagamos nuestra reserva, y todo. Qué currao.
Si hasta mi hermana -la otra Nuri- se ha apuntado, ella que siempre va por libre y que pasa tanto de ir al pueblo que este verano se pone:
-¿Y dónde hemos quedado?
-En el Excálibur.
-Ah -y se queda un rato pensativa-... ¿y cuál era ése?
Como si no se hubiera emborrachado cienes de veces en dicho bar. Yo, es que a estas chicas no las entiendo. Cuando yo tenía quince años, que era un santurrón, mi hermana llegaba a casa a las tres de la mañana como una cuba, y mi madre:
-Ay, a esta hija me la han drogado -y mi hermana se partía el eje con sólo mirarla el careto medio dormido y se tumbaba en el sofá agarrándose la tripa.
-Me da todo vueltas -farfullaba entre ahogos de la risa, y también de que le subía el alcohol por el esófago.
-Me la han drogado -y se ponía una chaquetilla encima del camisón-. Vamos ahora mismo a urgencias.
-Que estoy borracha, hostias -terminaba mi hermana por admitir, para que no le siguiera dando el coñazo. Y al baño a vomitar. Y ya mi madre, que no estaba dispuesta a ceder en su numerito, se echaba las manos a la cabeza. Y yo, que era más bueno que el pan y no salía, estupefacto con el olor a calimocho que expelía mi hermana por todos los poros de su piel.
Así que la Nuri, que se partió el tobillo saltando de un sofá a otro de la discoteca diciendo "le quiero, le quiero, le quiero" -refiriéndose al facha de Valladolid- como si aquel antro fuera un campo de margaritas, y una semana después le ponía los cuernos al facha con el Benito, ésa Nuri es hoy prácticamente una santa. Los tiempos de las borracheras con la Moni y la Juncal terminaron y se dedica en cuerpo y alma a su novio. Creo que su novio -asiduo lector de este blog- está ahora mismo levantando la mano para objetar algo, pero eso ya queda entre ellos. En términos fiesteros es una renegada, mi hermana, y tal vez debamos ponerle remedio a eso dentro de unas semanas en La Rioja. Os mantendremos informados.
Si hasta mi hermana -la otra Nuri- se ha apuntado, ella que siempre va por libre y que pasa tanto de ir al pueblo que este verano se pone:
-¿Y dónde hemos quedado?
-En el Excálibur.
-Ah -y se queda un rato pensativa-... ¿y cuál era ése?
Como si no se hubiera emborrachado cienes de veces en dicho bar. Yo, es que a estas chicas no las entiendo. Cuando yo tenía quince años, que era un santurrón, mi hermana llegaba a casa a las tres de la mañana como una cuba, y mi madre:
-Ay, a esta hija me la han drogado -y mi hermana se partía el eje con sólo mirarla el careto medio dormido y se tumbaba en el sofá agarrándose la tripa.
-Me da todo vueltas -farfullaba entre ahogos de la risa, y también de que le subía el alcohol por el esófago.
-Me la han drogado -y se ponía una chaquetilla encima del camisón-. Vamos ahora mismo a urgencias.
-Que estoy borracha, hostias -terminaba mi hermana por admitir, para que no le siguiera dando el coñazo. Y al baño a vomitar. Y ya mi madre, que no estaba dispuesta a ceder en su numerito, se echaba las manos a la cabeza. Y yo, que era más bueno que el pan y no salía, estupefacto con el olor a calimocho que expelía mi hermana por todos los poros de su piel.
Así que la Nuri, que se partió el tobillo saltando de un sofá a otro de la discoteca diciendo "le quiero, le quiero, le quiero" -refiriéndose al facha de Valladolid- como si aquel antro fuera un campo de margaritas, y una semana después le ponía los cuernos al facha con el Benito, ésa Nuri es hoy prácticamente una santa. Los tiempos de las borracheras con la Moni y la Juncal terminaron y se dedica en cuerpo y alma a su novio. Creo que su novio -asiduo lector de este blog- está ahora mismo levantando la mano para objetar algo, pero eso ya queda entre ellos. En términos fiesteros es una renegada, mi hermana, y tal vez debamos ponerle remedio a eso dentro de unas semanas en La Rioja. Os mantendremos informados.
Comentario:
Hola!!! No se ni como he llegado hasta aquí, el caso esque no he podido resistirme a dejarte un comentario... jajajaajaa!!! muy graciosos los monólogos de tu blog.
Un saludo! ;)
Un saludo! ;)
Comentario:
Vayaaa... Pues sí debo haber cambiado, yo creía que no era tan abulto en mi adolescencia ni tan santa ahora. Lo que no he perdido, julitros, es lo de pueblo que sigo siendo. A ver si nos reimos el finde en La Rioja.. Y el Sergio fuera de Madrid.. Verás cuando vuelva y lea. Me voy a reir.





