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Las cosas que me pasan (ellas a mí)
las noches y los días, aventuras y desventuras, los chicos del centro y la periferia
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Este soy yo en una de las pocas instantáneas en que no salgo con cara capullo. Tal vez dentro de veinte carretes vuelva a sonar la flauta.
Sindicación
 
La fiesta de hoy
Mis compañeros de disfraz -os recuerdo que vamos de combatientes de Vietnam-, con motivo del paripé de presentación que habremos de hacer en el evento de esta tarde, han propuesto entrar marchando en formación cantando la típica arenga de las películas americanas:
-Va-mo-nos de va-ca-ciones -el sargento, con la musiquita que todos conocéis.
-Va-mo-nos de va-ca-ciones -respondemos todos.
-A to-car-nos los co-jo-nes -el sargento. Y repetimos de nuevo.
Y yo, llevado por la emoción del momento, he propuesto una línea nueva:
-Y qué os parece esta: "Venimos de Iowa y de Utah / Nuestro jefe es un hijoputa".
Silencio en la cocina. Miradas extrañadas de la peña.
-¿No te parece un poco fuerte? -me suelta la pija, autoerigida en portavoz del grupo.
-Vosotros estábais pensando en hacer una con "cabrón" -replico.
-Ya, pero cabrón es una cosa e hijoputa es otra.
-Cierto. Y se puede ser las dos cosas a la vez.
Lo de siempre, me pierde el pico.

Y la pija jodida en su competitividad porque hay gente que se ha comprado el disfraz.
-Mira que dije que había que poner un límite de gasto, 6 euros, por ejemplo -se pone. Está encantada de conocerse-. Y vamos, que lo hagan los de recursos humanos me parece fatal.
Si ni me ha dejado currarme las chapitas de identificación en mi sitio por si me ve alguien de otro equipo.
-¿Qué pasa, que se van a copiar?
-Al enemigo, ni agua. Y hay que preservar el efecto sorpresa.
El efecto sorpresa, que la vaquilla le pinche un huevo a mi jefe. Esa es la clase de sorpresas por las que daría mi tarde del viernes bien empleada.

Lo que nos tiene a la Noe y a mí devanándonos los sesos es saber cómo vamos a ensuciar nuestras camisetas de forma que parezcan de la guerra pero que la mierda desaparezca después de un lavado.
-Restregarlas con la tierra de una maceta -propongo.
-A lo mejor huele mal. Se me ha ocurrido esta noche cuando abría unos champiñones que con eso, con la tierra de los champiñones.
-Pues también está bien. ¿y abrir el capó del coche y vuelta y vuelta por todo lo que hay ahí dentro?
-Ni de coña.

En fin, hijos míos. Veremos en qué queda todo. El lunes os cuento.
No