Destinatario: Keith Haring
Querido Keith Haring,
te escribo porque hoy amanece Madrid con una pintura tuya en las portadas de los periódicos [20 Minutos]. Por fin te exponen en esta ciudad. Lo merecías, esta ciudad también hervía en los ochenta, cuando tú ponías a hervir Nueva York. Nadie como tú -o tal vez Francis Bacon- supo pintar lo que duele vivir y la belleza, en el fondo, de tanto dolor. Tu propuesta se convirtió en icono, pero sólo la fácil, porque en pocos sitios he visto, y yo los guardo para mí, tus últimos dibujos a tinta en un cuaderno, los mejores, los que te ponen a la altura de Picasso, aunque les joda a los autores de cánones.
Al menos lo pasaste bien con tu novio, el negro guapo, que te pasó el bichito mamón, como si fuera culpa suya, como si ambos no hubiérais merecido vivir, desde luego mucho más que, pongamos, los finalistas de Operación Triunfo. Pero no viviste, dejaste un cadaver joven -como Basquiat- y una estela de vida y arte -del auténtico, del que nace de ser más humano que los humanos- que en estos tiempos de bonanza, de mercantilismo y de democracias asentadas nos está costando encontrar, y eso que rastreamos.
Hoy hay culpa alrededor del VIH, también prevención -y eso está bien-, pero hay tanta consciencia que los que pintan piensan en decorar los despachos de los consejeros delegados y en pagar las letras de sus casas con jardín trasero. Tú también viviste el mamoneo -al menos nadie se convirtió en tu mecenas para echarte un polvo, como a Basquiat le ocurrió con Warhol-, pero follabas con tu novio y sólo pensabas en el amor, igual que cuando pintabas, y no es que pagaras por ello, como les gusta pensar a los cristianos -que adoran la culpa-, es que el bichito es salvaje cuando se trata de la probabilidad.
Pero da igual, porque estás en los libros y en los lapiceros de los niños, y lo estarás mañana -cosa que no les ocurrirá a los de OT- y le harás el viernes feliz a alguien en otro tiempo y otro sitio cuando lea en los periódicos que te exponen en su ciudad.
te escribo porque hoy amanece Madrid con una pintura tuya en las portadas de los periódicos [20 Minutos]. Por fin te exponen en esta ciudad. Lo merecías, esta ciudad también hervía en los ochenta, cuando tú ponías a hervir Nueva York. Nadie como tú -o tal vez Francis Bacon- supo pintar lo que duele vivir y la belleza, en el fondo, de tanto dolor. Tu propuesta se convirtió en icono, pero sólo la fácil, porque en pocos sitios he visto, y yo los guardo para mí, tus últimos dibujos a tinta en un cuaderno, los mejores, los que te ponen a la altura de Picasso, aunque les joda a los autores de cánones.
Al menos lo pasaste bien con tu novio, el negro guapo, que te pasó el bichito mamón, como si fuera culpa suya, como si ambos no hubiérais merecido vivir, desde luego mucho más que, pongamos, los finalistas de Operación Triunfo. Pero no viviste, dejaste un cadaver joven -como Basquiat- y una estela de vida y arte -del auténtico, del que nace de ser más humano que los humanos- que en estos tiempos de bonanza, de mercantilismo y de democracias asentadas nos está costando encontrar, y eso que rastreamos.
Hoy hay culpa alrededor del VIH, también prevención -y eso está bien-, pero hay tanta consciencia que los que pintan piensan en decorar los despachos de los consejeros delegados y en pagar las letras de sus casas con jardín trasero. Tú también viviste el mamoneo -al menos nadie se convirtió en tu mecenas para echarte un polvo, como a Basquiat le ocurrió con Warhol-, pero follabas con tu novio y sólo pensabas en el amor, igual que cuando pintabas, y no es que pagaras por ello, como les gusta pensar a los cristianos -que adoran la culpa-, es que el bichito es salvaje cuando se trata de la probabilidad.
Pero da igual, porque estás en los libros y en los lapiceros de los niños, y lo estarás mañana -cosa que no les ocurrirá a los de OT- y le harás el viernes feliz a alguien en otro tiempo y otro sitio cuando lea en los periódicos que te exponen en su ciudad.
Comentario:
Post Data:
Me ha gustado tu carta a Keith Haring.
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Me ha gustado tu carta a Keith Haring.
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Comentario:
Pos haber si nos dices dónde es tan estupenda exposición y podemos ir a verla juntos.
Besos,
Ru
Besos,
Ru





