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Las cosas que me pasan (ellas a mí)
las noches y los días, aventuras y desventuras, los chicos del centro y la periferia
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Este soy yo en una de las pocas instantáneas en que no salgo con cara capullo. Tal vez dentro de veinte carretes vuelva a sonar la flauta.
Sindicación
 
Hacer el tonto
A lo mejor os pensáis que, porque yo cuente tonterías, no puedo estar triste -no es el caso hoy, no os preocupéis-. Pues para que lo sepáis, yo puedo ser mogollón de infeliz. Lo que pasa es que hacer el tonto me puede. Es como aquella vez que la Moni, volviendo conmigo de marcha, se encontró que la antena de su coche estaba partida y colgando desde la base. Yo pensé: "verás a esta quién la aguanta ahora, con lo de que se vuelve al pueblo, que Madrid no es para ella, que encima hay cucarachas en el piso, todo ese coñazo". Pues lo vio y, sin inmutarse, terminó de partir la antena, la extendió, señaló a la pared y empezó:
-Marejada y fuerte marejadilla por la costa de Cádiz...

La Moni y yo seremos gansos hasta la muerte. Yo lo aprendí de ella, porque en mi casa había aprendido que todo es terriblemente grave, siempre, cualquier cosa. La Moni aprendió de mí lo que es el rock progresivo y yo aprendí a hacer el imbécil por sistema. Un intercambio justo, ¿no? Moni me enseñó a bailar a lo robot, a enrollarme una pajita en el dejo y dejar que se desenrolle sin que salte por los aires, a jugar al Out Run -los viejos os acordaréis- y al Super Pang -al Tetris le enseñé yo-, a meter temazos de Enrique y Ana en medio de recopilaciones alternativas -la de "Coconut", por ejemplo-, a cantar desafinando al oído de la gente en el Polana, a intercambiar las sílabas de las palabras -"nocitias" en vez de "noticias", yo ya nunca más diré esta bien-... todas esas cosas que, incautos, son mucho más útiles de lo que parece.

Tal vez os parezca fuerte aquella vez que, viendo a un cojo, dijo: "¿a ése qué le pasa? ¿Se ha metido mal la zapatilla?" Pero con Moni nada es fuerte. Ella lo diría de sí misma si estuviera coja. Su humor es auténtico, es el que nace de reírse de sí misma. Y eso es muy sabio.

Además, a veces no somos imbéciles queriendo. Nos sale de dentro. Nuestros primeros días en Chueca andábamos mosqueados.
-¿Cuánto ciego hay gay, no? -decía Moni, viendo a cantidad de ellos con sus bastones de un lado para otro.
- A lo mejor hay una relación genética -yo, como siempre, yendo de listo.
Hasta que descubrimos la sede de la ONCE en la calle Prim. A veces, Moni y yo somos genuínamente idiotas. Y eso tampoco está bien.

PD: Me informa Marisa de que al Pichina -el Gremlin travesti- todavía le duelen, hoy martes, los pies por culpa de los tacones. Angelito. Ya tengo un par de fotos, pero todavía váis a tener que esperar...
 
Comentario:
Wenas, tú.
Hacer el tonto es una tontería, tío, que todo hay que decirlo.
Otro asunto: necesito tu colaboración, como hombre de letras, de espíritu, de nuestros días, para un ambicioso proyecto Europeo. Visítame y contribuye, plis.
 
Comentario:
Hola era pa decirte q cambie de blog y pa darte la nueva dire :http://losmundosdecovi.blogspot.com/
BESUKOS!!
 
Comentario:
Hola era pa decirte q cambie de blog y pa darte la nueva dire :http://losmundosdecovi.blogspot.com/
BESUKOS!!
 
Comentario:
¡Quiero ver esas peazo fotos yaaaa!
Chico, mira lo impaciente que estoy. No tengo uñas, tengo muñones.

Por cierto, yo tengo alguna que otra foto de Juanjo vestido de tía en plan, no sé como decir, es que llamarle zorrón verbenero es poco; aunque con esa carita de buena persona que tiene... Eso sí, esta vez tenía tetas.

Besitos, mfg.

PD Julio, corazón, que pique tengo con esto del blog. Ay, penita de trabajo con mac (no veo una mierda).
No