El Zoo, la Rosita y yo
¿Vosotros os acordáis de cuando estábais en un bar y venía alguien y os entraba, que era algo que ocurría con la misma frecuencia del cometa Halley? Tú mirabas a la persona, le mirabas que tuviera dos piernas y dos brazos y dos orejas y después oteabas por encima de su cabeza.
-¿Qué buscas?
-La cámara.
Pues así me siento yo, porque me han entrado, y no un ser humano, sino un ente mucho mejor: una empresa. Yo, que siempre he querido ser valorado por mi cuerpo y no por mi mente. Y ahora llaman a mi puerta deseando mi mente como alma que lleva el diablo. Y encima yo soy tan imbécil que lo cuento en mi blog, para que alguien pueda imprimirlo y esgrimirlo como causa de despido procedente. Me da igual, me encanta jugarme el pescuezo.
¿Sabéis qué? Estas navidades a lo mejor hay una china de Hong Kong pasando la nochevieja en Aguilar. ¿Os lo imagináis? Será la primera, aparte de las que venden flores y llaveros fluorescentes en el Láser -la discoteca local-. Ya le he dicho a la Rosita que va a necesitar un abrigo, porque una cosa es el frío y otra cosa es lo que hace en Aguilar. Ella se cree que con su chaqueta de punto encima de un jersey se apaña, y tal vez eso funcione en Maracaibo, que es de donde se crió ella, pero en el diciembre aguilarense tú desayunas con vaho saliéndote las narices.
Lo que no sé es dónde vamos a cenar la nochevieja el Zoo, la Rosita y yo, vaya tres. En realidad, no tenemos dónde caernos muertos. En Aguilar no tenemos amigos ni familia que nos quiera, sólo nos tendremos a nosotros mismos en los patéticos instantes entre las nueve y las doce de la noche del día 31, y no quiero estar cenando precocinados con una guirnalda de colores al cuello, por mucho que la compañía sea mi novio y su mejor amiga.
En fin, ya veremos cómo lo hacemos. Porque, por si fuera poco, en mi casa de allí no hay calefacción. Las tuberías reventaron con las heladas terribles del año pasado -ver post de la alfombra mohosa- así que tendremos que apañárnoslas con una estufa de resistencias a la que, de hecho, sólo le funciona una resistencia. Si le dejamos la estufa a la Rosita, el Zoo y yo moriremos congelados durante la noche, no importa cuánto amor nos profesemos. Si nos la ponemos nosotros, la Rosita no llega ni a subirse las mantas.
No, no veo esa casa polvorienta y antigua como el mejor escenario para una bienvenida de año. Y menos si sólo somos tres -nacidos en tres continentes distintos, me da igual cuánto esto pudiera enriquecer la conversación de sobremesa-. Me gustaron las cenas de los últimos años con su caracter de urgencia, de alamgama necesario pero cálido como pocos, cuando cené en casa de mi cuñado o en casa de la familia materna de Moni... las cenas de nochevieja últimamente se están desinstitucionalizando -¿existe esto?- y joder, es algo que me encanta. Me encantan las mezclas de sangre sin sangre, los grupos heterogéneos que cenan sin expectativas pero deseando sinceramente lo mejor para tus compañeros de mesa, tengas algo que ver con ellos o nada en absoluto. Mejor esto que compartir el principio de un nuevo año con una familia de segundo grado a la que en el fondo no soportas en una atmósfera de eufemismos y de rencores cruzados. ¿No creéis? Besos para todos.
-¿Qué buscas?
-La cámara.
Pues así me siento yo, porque me han entrado, y no un ser humano, sino un ente mucho mejor: una empresa. Yo, que siempre he querido ser valorado por mi cuerpo y no por mi mente. Y ahora llaman a mi puerta deseando mi mente como alma que lleva el diablo. Y encima yo soy tan imbécil que lo cuento en mi blog, para que alguien pueda imprimirlo y esgrimirlo como causa de despido procedente. Me da igual, me encanta jugarme el pescuezo.
¿Sabéis qué? Estas navidades a lo mejor hay una china de Hong Kong pasando la nochevieja en Aguilar. ¿Os lo imagináis? Será la primera, aparte de las que venden flores y llaveros fluorescentes en el Láser -la discoteca local-. Ya le he dicho a la Rosita que va a necesitar un abrigo, porque una cosa es el frío y otra cosa es lo que hace en Aguilar. Ella se cree que con su chaqueta de punto encima de un jersey se apaña, y tal vez eso funcione en Maracaibo, que es de donde se crió ella, pero en el diciembre aguilarense tú desayunas con vaho saliéndote las narices.
Lo que no sé es dónde vamos a cenar la nochevieja el Zoo, la Rosita y yo, vaya tres. En realidad, no tenemos dónde caernos muertos. En Aguilar no tenemos amigos ni familia que nos quiera, sólo nos tendremos a nosotros mismos en los patéticos instantes entre las nueve y las doce de la noche del día 31, y no quiero estar cenando precocinados con una guirnalda de colores al cuello, por mucho que la compañía sea mi novio y su mejor amiga.
En fin, ya veremos cómo lo hacemos. Porque, por si fuera poco, en mi casa de allí no hay calefacción. Las tuberías reventaron con las heladas terribles del año pasado -ver post de la alfombra mohosa- así que tendremos que apañárnoslas con una estufa de resistencias a la que, de hecho, sólo le funciona una resistencia. Si le dejamos la estufa a la Rosita, el Zoo y yo moriremos congelados durante la noche, no importa cuánto amor nos profesemos. Si nos la ponemos nosotros, la Rosita no llega ni a subirse las mantas.
No, no veo esa casa polvorienta y antigua como el mejor escenario para una bienvenida de año. Y menos si sólo somos tres -nacidos en tres continentes distintos, me da igual cuánto esto pudiera enriquecer la conversación de sobremesa-. Me gustaron las cenas de los últimos años con su caracter de urgencia, de alamgama necesario pero cálido como pocos, cuando cené en casa de mi cuñado o en casa de la familia materna de Moni... las cenas de nochevieja últimamente se están desinstitucionalizando -¿existe esto?- y joder, es algo que me encanta. Me encantan las mezclas de sangre sin sangre, los grupos heterogéneos que cenan sin expectativas pero deseando sinceramente lo mejor para tus compañeros de mesa, tengas algo que ver con ellos o nada en absoluto. Mejor esto que compartir el principio de un nuevo año con una familia de segundo grado a la que en el fondo no soportas en una atmósfera de eufemismos y de rencores cruzados. ¿No creéis? Besos para todos.
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hay que ver cómo eres, julio gramos, si estás por la canela, dame un toque que los fines de semana estoy a 2,5 minutos.
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quien eres tu Arantxa?
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hooooola!!!!! estabas la semana pasada en La Canela con el Zoo y unos amigos?
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Lo de ponerlo tres veces a sido un error pero ya que esta hecho pues que parezca que lo recalco mas y asin te jodas.Besos tambien pal lorenzo pero pa ti, no se yo...
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Pues se me ocurre que no hay ninguna fuerza sobrehumana que te obligue a ir a Aguilar en Nochevieja, ¿no? (porque, seamos sinceros, es la peor noche del año para mamarla, y puedes ir cualquier otro finde).
O sea, que una vez que has hecho lo difícil, que es romper las cadenas familiares, puedes muy bien romper tus cadenas mentales, pillaros un hotelito en Tarifa o en el Cabo de Gata (si es que el salto a Canarias te da vértigo), y pasar... leche, ahora que caigo, si tú lo que quieres es justamente una glaciación para que tu maromo no salga de la cama ni para mear.
O sea, que una vez que has hecho lo difícil, que es romper las cadenas familiares, puedes muy bien romper tus cadenas mentales, pillaros un hotelito en Tarifa o en el Cabo de Gata (si es que el salto a Canarias te da vértigo), y pasar... leche, ahora que caigo, si tú lo que quieres es justamente una glaciación para que tu maromo no salga de la cama ni para mear.
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pues hombre, eso es verdad, mira que me gusta a mí montar un numerito. en realidad es para ver si te doy pena y me invitas a cenaaaaaaaarrrr!!!!! (aunque tampoco es pa que me lo escribas tres veces eh?)
bsitos para los dos!
bsitos para los dos!
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Menos mal que has corregido al final porque si no tienes amigos que hacias en casa de mis abuelos de herrera?Como t gusta el victimismo.Por cierto has pensado en la remota posibilidad de comprar otra estufa?
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Menos mal que has corregido al final porque si no tienes amigos que hacias en casa de mis abuelos de herrera?Como t gusta el victimismo.Por cierto has pensado en la remota posibilidad de comprar otra estufa?
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Menos mal que has corregido al final porque si no tienes amigos que hacias en casa de mis abuelos de herrera?Como t gusta el victimismo.Por cierto has pensado en la remota posibilidad de comprar otra estufa?





