logotipo

img_google
Las cosas que me pasan (ellas a mí)
las noches y los días, aventuras y desventuras, los chicos del centro y la periferia
Acerca de
Este soy yo en una de las pocas instantáneas en que no salgo con cara capullo. Tal vez dentro de veinte carretes vuelva a sonar la flauta.
Sindicación
 
La pata del cabrito
Ayer nos fuimos a comer cabrito y cordero a Sigüenza -también vimos la catedral y el castillo, pero eso es lo de menos-. Creemos que el Alvarito se comió la única pata de cabrito que había en la cazuela, así que creo que nosotros sólo comimos cordero.

No me preguntéis por qué, al final terminé en casa del Zoo -con su padre durmiendo en la habitación contigua, se entiende-. Es decir, entrando a hurtadillas como si fuera un caco. Me dijo Zoo, viendo las horas que eran y que yo debía regresar a mi hogar dulce hogar, con mis propios padres ancianos y mi vida un poco crepuscular a los treinta y dos años:
-Bueno, ahora no enocontrarás mucha gente en la carretera.
-No te creas -repuse yo- la M-30 está ahora llena de amantes que regresan a sus casas. Aunque muy pocos habrán yacido a menos de tres metros del padre mosqueado de su amado.
No llevo bien que el padre de mi novio no me quiera ver ni en pintura, y debe ser que aprovecho la mínima para tirársela. No quería subir a su casa porque el orgullo, hijos míos, es como una espada de Damocles metida en el culo -ya se que la original pendía sobre la cabeza del griego, pero en este caso es más como digo-, y yo antes muerto que bailarle el agua al prejuicio, por mucho que el prejuicio encarnado sea el padre de la criatura, pero es que Zoo me lo pedía y bueno, yo también quería sacarle la camiseta de encima. También pensé que dos pollos en dos días seguidos por la misma causa, en este caso la irrupción de un progenitor iracundo que parece que en vez de asomarse a la vida ha estado alternando su pulular entre los campus universitarios y las montañas de Heidi, hubieran sido mucho pollo. Como dice la Marisa, no hay que estirar la manta más de lo que son los pies.

El Zoo me decía que aguantara, que ánimo, que sólo eran quince días, y yo, luego de salir de puntillas -con las ganas que me pasé de pegar una patada a aquella puerta contigua- me volví en mi coche con Emmylou Harris a todo trapo y me pregunté si realmente me jodía tanto, y por qué me jodía, y si había imaginado acaso otro escenario. Y regresé a la misma conclusión de siempre: soy un poco exagerado. Peor aún: me gusta exagerar. Es verdad, qué cojones. En realidad, me divierte un poco todo el asunto. Es que un padre homófobo parece que no, pero te da sal al final del año, que por otro lado es una época que se almibara en exceso.

Entre tanto, en mi trabajo siguen apartándose de los clientes y negocios en los que yo tengo algo que ver. Y quiero que me echen pero no se me logra. Y esto ya, hijos míos, no me divierte tanto. Besos para todos.
 
Comentario:
EMMYLOU HARRIS!!Un escalofrío me ha recorrido y erizado medio cuerpo,(el otro medio está bajo una manta).Mi madre es fan TOTAL y es la B.S.O. de mi dulce hogar..
Cómo nos gusta regodearnos en el dolor en los momentos bajos..qué placer..
 
Comentario:
Pues mira, tambien tiene razón Zoo, si total son cuatro días, pero no ya los que van estar sus padres en España, sino los que vamos a durar todos en este mundo, así que para qué dejar que te los amarguen.

Piensa además que, dentro de la mala suerte de que te han tocado en suerte unos suegros difíciles, tienes tambien la ventaja de que no viven precisamente a tres paradas de metro.
No