Mi hermana Mari
A ver, hijos míos. ¿Quién de vosotros, insensatos lectores, ha buscado en Google -y ha llegado a estas páginas, por añadidura-, cito textualmente, "mi madre gritando que la joda con mi polla por la boca"? ¿Pero estáis enfermos mentales o qué? Sé que es alguien de Montgeron, en Fracia. Como ves, especie de degenerado, te estoy siguiendo la pista y pienso llegar a la gendarmería de la Bretaña si es necesario. Hombre, ya.
Pero vamos a lo que nos ocupaba en anteriores posts. Después de unos días en que la peña a mi alrededor me llama interesándose por mi estado de ánimo y el de mi novio en lo tocante al hecho -debidamente publicitado aquí, que yo no sé si eso está bien o no, pero desde cuándo yo tengo cuidado con lo que escribo en este blog, si es que soy un exhibicionista desconsiderado- de que su padre no me acepta. Todos sabemos que en realidad a quien no acepta es a su hijo, y vosotros mejor que yo, que yo he tardado en enterarme. Y me enteré porque ayer llegó mi hermana Mari y de nuevo se produjo ese pequeño milagro que ocurre a menudo en mi casa, y es que, cuando mi hermana Mari habla, todos los demás nos callamos y escuchamos. Y ella sienta cátedra -en un sentido positivo, edificador y descaradamente humano, por imperfecto- y todos aprendemos un nuevo punto de vista que, de algún modo, se convierte en nuestro punto de vista oficial. Y ayer ella apacigüó mis ánimos sedientos de sangre paternal y me hizo sentirme como lo que soy, un inmaduro que exige la madurez ajena. Soy torpe e inpetuoso, y no es el ímpetu ése sobrevalorado de la juventud, que por lo menos es bonito de ver, es el ímpetu tambaleante y feo de quienes ya no tienen edad, de quienes saben que ya no cuentan con el beneplácito de la adolescencia y se rebotan al verse analfabetos a pesar de la experiencia.
Pero yo tengo mucha facilidad para perdonarme a mí mismo, así que ya está: me perdono. Porque ayer fui a por palomitas para Zoo incluso cuando ya habían empezado los títulos de crédito. El amor -o como queramos llamar a esto- que yo siento puede ser inmaduro, y es tan egoísta como sólo un amor inmaduro puede serlo, pero sé que yo me siento bien y que él se siente bien. No siempre, por supuesto. Sólo a veces. Pero cuando se produce ese milagro de coincidencia y elevación ya sabéis lo que me ocurre: que vuelo por encima de los tejados. Besos para todos.
Pero vamos a lo que nos ocupaba en anteriores posts. Después de unos días en que la peña a mi alrededor me llama interesándose por mi estado de ánimo y el de mi novio en lo tocante al hecho -debidamente publicitado aquí, que yo no sé si eso está bien o no, pero desde cuándo yo tengo cuidado con lo que escribo en este blog, si es que soy un exhibicionista desconsiderado- de que su padre no me acepta. Todos sabemos que en realidad a quien no acepta es a su hijo, y vosotros mejor que yo, que yo he tardado en enterarme. Y me enteré porque ayer llegó mi hermana Mari y de nuevo se produjo ese pequeño milagro que ocurre a menudo en mi casa, y es que, cuando mi hermana Mari habla, todos los demás nos callamos y escuchamos. Y ella sienta cátedra -en un sentido positivo, edificador y descaradamente humano, por imperfecto- y todos aprendemos un nuevo punto de vista que, de algún modo, se convierte en nuestro punto de vista oficial. Y ayer ella apacigüó mis ánimos sedientos de sangre paternal y me hizo sentirme como lo que soy, un inmaduro que exige la madurez ajena. Soy torpe e inpetuoso, y no es el ímpetu ése sobrevalorado de la juventud, que por lo menos es bonito de ver, es el ímpetu tambaleante y feo de quienes ya no tienen edad, de quienes saben que ya no cuentan con el beneplácito de la adolescencia y se rebotan al verse analfabetos a pesar de la experiencia.
Pero yo tengo mucha facilidad para perdonarme a mí mismo, así que ya está: me perdono. Porque ayer fui a por palomitas para Zoo incluso cuando ya habían empezado los títulos de crédito. El amor -o como queramos llamar a esto- que yo siento puede ser inmaduro, y es tan egoísta como sólo un amor inmaduro puede serlo, pero sé que yo me siento bien y que él se siente bien. No siempre, por supuesto. Sólo a veces. Pero cuando se produce ese milagro de coincidencia y elevación ya sabéis lo que me ocurre: que vuelo por encima de los tejados. Besos para todos.
Comentario:
no he entendido muy bien tu comentario, Janus, salvo lo de Gilipollas, eso te ha quedado clarísimo. No sé si te sientes molesto porque utilizo peyorativamente "enfermo mental" o porque eres el tío q hizo esa búsqueda en google. si es el primer caso, puedo decir dos cosas: que yo también soy enfermo mental (un neurótico empedernido, y pocos hay que no lo sean, o sea q estoy de acuerdo en no demonizar el término) y que no deberías haber sacado el término de contexto. En cualquier caso lo siento. Y te diría que no deberías ser tan susceptible. Si tengo que darme por aludido yo cada vez que la gente utiliza el término "maricón" para denigrar, me había tirado ya por la ventana. No digo que me justifique a mí mismo, digo que hay que ser un poco exagerado para no entender que, en el contexto que lo uso y en el tono que persigue este blog, uso eso de "enfermo mental" en un sentido todo menos ofensivo. Gracias por tu comentario, de todas formas.
Comentario:
Me encanta esa prosa poética tuya de llamar a la escoria como por su nombre. "Estáis enfermos mentales". Yo debo de ser uno de esos lunáticos que se cree persona sólo porque tiene un tratamiento psiquiátrico. Mira, ¡escribo con gramática correcta, e incluso entendible! ¡Y casualmente, no hago barbaridades como esa! Joder, deberían darme un whiskas por haberme portado tan bien.
Sí, tienes razón. Soy un enfermo mental. Pero no hago cosas como las que tú reseñas aquí.
La verdad es que me la suda. A la escoria como yo la exterminó Hitler, Franco y Bush. Qué coño más dan mis derechos, si hay gente como tú que piensa así.
Anda y que os den por culo. (Porque seguro que piensas que los homosexuales son unos maricones y hay que violarlos con un palo o algo así.)
Gilipollas
Sí, tienes razón. Soy un enfermo mental. Pero no hago cosas como las que tú reseñas aquí.
La verdad es que me la suda. A la escoria como yo la exterminó Hitler, Franco y Bush. Qué coño más dan mis derechos, si hay gente como tú que piensa así.
Anda y que os den por culo. (Porque seguro que piensas que los homosexuales son unos maricones y hay que violarlos con un palo o algo así.)
Gilipollas
Comentario:
Qué fácil es hablar (qué me lo digan a mí) y qué difícil es creerse lo que uno habla. Entiendo perfectamente que te sientas jodido por la situación que relatas en tus últimos tres post, pero, qué le vamos a hacer... Por supuesto que deberías pasar del asunto y estar con Zoo, que es lo que realmente importa, tan bien como hasta el momento. Es decir, ser como un pato, vamos que te resbale todo. Pero es tan complicado... Sólo te pido que no sufras mucho, que no es culpa tuya (ni siquiera es culpa del que no tolera, pobrecillo).
Comprendo que te importe la aceptación de otros. Es lógico, somos animales sociales. Pero tal aceptación no debería copar tus sentimientos.
Lo dejo. Estoy en el curro y ya sabes, malas caras por teclear tanto. Un beso (y hablaremos, digo yo). M.
Comprendo que te importe la aceptación de otros. Es lógico, somos animales sociales. Pero tal aceptación no debería copar tus sentimientos.
Lo dejo. Estoy en el curro y ya sabes, malas caras por teclear tanto. Un beso (y hablaremos, digo yo). M.
Comentario:
Lo importante es que lo que penseis ambos dos, si vosotros os sentís bien y sois felices, pelillos a la mar y cada perro se lama sus heridas.
Saludos.
Saludos.
Comentario:
Hola, soy el "melón desvariao" de tu primer comentario.
En primer lugar, tendría que pedirte un poco de respeto, el mismo con el que yo me dirijo a tí. Utiliza argumentos, no descalificaciones, y a lo mejor convences.
Y mi argumento es sencillo: la vida es breve, demasiado como para estar esperando a que los demás aprueben cómo la llevamos. Lo que hay que hacer es vivirla según nuestras ideas y nuestras posibilidades.
Así que, si este señor no traga con la orientación sexual de su hijo (y por añadidura, con sus parejas), pues es su problemita, sólo de él, y tanto mejor cuanto menos afecte su intolerancia a otras personas.
Si Julitros tiene claras sus prioridades, no perderá el tiempo haciendo pedagogía entre los homófobos del mundo mundial, sino que se dedicará a montarse una vida lo mejor posible, y contará para ello con la gente que le quiera y le acepte como es.
En definitiva, que aparte de ser una tarea inútil esperar a que Zoo sea aceptado como es por su padre (¿hasta cuándo hay que esperar?, ¿hay alguna garantía de que eso ocurra alguna vez?), eso no es un factor decisivo para que funcione su relación.
La clave es que Julitros asuma sus circunstancias como son, igual que ya lo ha asumido Zoo. Ahí está la madurez.
Y, por supuesto, es sólo una opinión.
En primer lugar, tendría que pedirte un poco de respeto, el mismo con el que yo me dirijo a tí. Utiliza argumentos, no descalificaciones, y a lo mejor convences.
Y mi argumento es sencillo: la vida es breve, demasiado como para estar esperando a que los demás aprueben cómo la llevamos. Lo que hay que hacer es vivirla según nuestras ideas y nuestras posibilidades.
Así que, si este señor no traga con la orientación sexual de su hijo (y por añadidura, con sus parejas), pues es su problemita, sólo de él, y tanto mejor cuanto menos afecte su intolerancia a otras personas.
Si Julitros tiene claras sus prioridades, no perderá el tiempo haciendo pedagogía entre los homófobos del mundo mundial, sino que se dedicará a montarse una vida lo mejor posible, y contará para ello con la gente que le quiera y le acepte como es.
En definitiva, que aparte de ser una tarea inútil esperar a que Zoo sea aceptado como es por su padre (¿hasta cuándo hay que esperar?, ¿hay alguna garantía de que eso ocurra alguna vez?), eso no es un factor decisivo para que funcione su relación.
La clave es que Julitros asuma sus circunstancias como son, igual que ya lo ha asumido Zoo. Ahí está la madurez.
Y, por supuesto, es sólo una opinión.
Comentario:
Oyes, me he indignado un poco con el primer comentario :( amoshombreporfavor!!!
Pues claro que primero tiene que aceptale a su hijo y una vez eso, aceptará lo demás. Ainsss melones desvaríaos...
Besitos
Pues claro que primero tiene que aceptale a su hijo y una vez eso, aceptará lo demás. Ainsss melones desvaríaos...
Besitos
Comentario:
Suerte con tu chico querido...totalmemte de acuerdo..con que el papá...primero tendrá que aceptarle a él..lo tuyo vendrá seguido...paciencia..y animo nene..
un besito
un besito
Comentario:
totalmente de acuerdo con Peq...
por cierto!, no veo el hipervínculo de mi blog por estos lares... qué pasa? lo tuyo tb forma parte de una estrategia que ya me comentarás??jajaja.. ay, ay, ay, ay..
besines.
por cierto!, no veo el hipervínculo de mi blog por estos lares... qué pasa? lo tuyo tb forma parte de una estrategia que ya me comentarás??jajaja.. ay, ay, ay, ay..
besines.
Comentario:
Deberías preguntarte por qué te importa tanto tener la aprobación-aceptación de otros, aunque sea alguien que hasta hace dos días no significaba gran cosa en tu vida, como es el padre de tu novio.
Vamos, que su propio hijo lo tiene mejor asumido, por lo que cuentas. Esa es la prueba de madurez que debería importarte, y que tienes la suerte de disfrutar.
Vamos, que su propio hijo lo tiene mejor asumido, por lo que cuentas. Esa es la prueba de madurez que debería importarte, y que tienes la suerte de disfrutar.





